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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación
Popularitas:65.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los Gurkhas

Durante los días que siguieron, Abby se encerró en su silencio como en un castigo infantil. Pasaba junto a Agnes sin mirarla, respondía con monosílabos a los criados y exageraba cada gesto de indiferencia, convencida de que su mutismo era un arma poderosa.

Agnes, en cambio, apenas lo notó.

Ambas tenían poco más de veinte años, pero la diferencia entre ellas era abismal. Agnes no tenía ni el tiempo ni el ánimo para lidiar con berrinches. Tenía pedidos que cumplir, talleres que supervisar, contratos que revisar. El mundo no se detenía porque Abby decidiera hacer pucheros.

Si algo la alegró en esos días, fue la respuesta de Helen.

La carta llegó sellada con elegancia, escrita con una caligrafía firme y clara. Helen le explicaba que los hombres que la acompañaban pertenecían a una división privada bajo la autoridad de Lord Bristol, un noble influyente del reino de Mercia. No eran simples escoltas, sino personal entrenado para proteger intereses comerciales y personales de alto riesgo. Helen añadía que ya había hecho los contactos necesarios.

No pasó mucho tiempo antes de que llegara una segunda carta.

Esta vez, el sello era distinto. Más sobrio. Más oficial.

Lord Bristol le escribía directamente.

El tono era cortés, pero directo. Le pedía que detallara la naturaleza de la misión para evaluar cuántos hombres serían necesarios.

Agnes no adornó la verdad.

Respondió con honestidad y precisión. Explicó que sospechaba que dos hombres.. los hermanos Wolfson.. estaban intentando estafarlas a ella y a su prima. Que por experiencias pasadas y señales actuales, creía que no se trataba solo de oportunistas, sino de personas potencialmente peligrosas. No pidió protección por miedo, sino por prevención.

Cuando selló la carta, sintió una calma extraña.

No era alivio. Era determinación.

Si los Wolfson estaban probando límites, Agnes ya había movido sus piezas. No reaccionaría tarde. No esperaría a que el daño estuviera hecho.

Esta vez, no sería una joven ingenua intentando apagar un incendio cuando la casa ya ardía.

Esta vez, tendría respaldo.

Y si la tormenta llegaba, no la enfrentaría sola.

Y asi llegaron sin anuncio previo.

No hubo ruido de carruajes ostentosos ni alboroto en la entrada. Simplemente estaban ahí, de pie frente a la mansión Norhaven, como si hubieran surgido del aire mismo.

Tres hombres.

Vestidos completamente de negro.

Capas ligeras que no estorbaban el movimiento. Botas sin brillo, hechas para no llamar la atención. Guantes oscuros que ocultaban cualquier marca. El rostro, semicubierto por telas finas, dejaba ver solo los ojos.

Ojos atentos.

Fríos.

Inexpresivos.

No hablaban entre ellos.

No se movían innecesariamente.

No observaban la mansión con curiosidad ni admiración.

Solo… esperaban.

Cuando el mayordomo, visiblemente nervioso, fue a avisarle, Agnes no sintió miedo. Sonrió. Aquello era exactamente lo que había pedido, exactamente lo que necesitaba.

Los hizo pasar de inmediato.

En la oficina, la atmósfera cambió. Los hombres se detuvieron frente al escritorio con una precisión casi ceremonial. Uno de ellos dio un paso adelante y extendió un sobre sellado con cera oscura. El emblema era claro.. la casa Bristol.

Agnes lo tomó, lo abrió con calma y leyó lo justo para confirmar la autenticidad.

Luego alzó la vista.

—Soy Agnes Norhaven.. Les agradezco haber venido.

El hombre que había avanzado habló con una voz baja y controlada, sin emoción innecesaria.

—Lady Agnes Norhaven. Somos parte de la Legión de Seguridad Privada de Lord Bristol.

Hizo una breve pausa antes de añadir..

—Puede llamarnos… los Gurkhas.

Agnes asintió, estudiándolos con atención. No vio arrogancia ni curiosidad. Solo disciplina. Profesionalismo puro.

Por primera vez en días, sintió que el tablero estaba equilibrado.

—Bien.. Entonces empecemos. Tengo una situación que controlar… y no pienso perder esta partida.

Los ojos del hombre no cambiaron de expresión.

—Para eso estamos aquí, mi lady.

Y en ese instante, Agnes supo que, pasara lo que pasara con los Wolfson, no volvería a enfrentar la amenaza sola.

Agnes no era una mujer que confiara con facilidad.

Ni siquiera ahora.

Cuando los tres hombres permanecían de pie frente a su escritorio, erguidos e inmóviles, ella levantó la mano con calma.

—Necesito hablar a solas con quien esté a cargo.

No fue una orden brusca. Fue una decisión firme.

Los otros dos hombres inclinaron apenas la cabeza y salieron sin hacer ruido, cerrando la puerta tras ellos. El silencio que quedó fue espeso, medido.

Agnes señaló la silla frente a su escritorio.

—Quítese la máscara.. Y siéntese por favor..

El hombre no dudó. Se llevó las manos al rostro y retiró la tela con un gesto limpio. Luego tomó asiento.

Era alto. De hombros anchos, pero sin exceso. Rubio, de cabello corto y prolijo, como alguien que no permitía que nada estorbara su visión. Sus ojos eran oscuros, atentos, y no esquivaban la mirada. No había arrogancia en él, pero tampoco sumisión.

—¿Su nombre?

—Ryan Dewish, mi lady.

Ella asintió lentamente.

—Hábleme de usted. Si no le incomoda.

Ryan guardó silencio un segundo, como ordenando qué decir y qué callar.

—Soy del reino de Deira.. Llevo varios años trabajando para Lord Bristol. Protección de intereses comerciales, escolta privada… y resolución de amenazas antes de que se conviertan en problemas.

No exageró. No adornó nada.

A Agnes le gustó eso.

—Necesito algo específico.. Mi prima.

Ryan ladeó apenas la cabeza.

—¿Lady Abby?

—Ella misma.. Necesito que uno de sus hombres la distraiga. Socialmente. Nada indecoroso. Solo… que no esté sola.

Ryan frunció levemente el ceño.

—¿Para protegerla?

—Para cuidarla sin que lo sepa.. Abby no escucha advertencias. Y es… vulnerable.

El hombre la observó con más atención.

—No veo problema.. Uno de los nuestros puede mezclarse con su entorno sin levantar sospechas.

Agnes se relajó apenas.

—Gracias.

A partir de ahí, la conversación cambió de tono. Se volvió más estratégica.

Hablaron de los accesos a la mansión Norhaven, de los puntos ciegos, de los horarios, de las rutas hacia el taller y de los movimientos repetidos cerca de la propiedad. Agnes le contó todo lo que sabía de los hermanos Wolfson.. su forma de actuar, su paciencia, su manera de acercarse primero a las personas más débiles.

Y luego, tras un breve silencio, dijo algo que no había planeado decir… pero que decidió no ocultar.

—Hay algo más.. Puede sonar extraño.

Ryan no la interrumpió.

—He visto esto antes.. A ellos. A sus movimientos. A las consecuencias. En sueños… de otra vida.

Lo miró directamente.

—He renacido, señor Dewish. Y en esos sueños vi cómo esos hombres nos arruinaban.

Esperó burla. Duda. Incomodidad.

No recibió ninguna de las tres.

Ryan la escuchó sin cambiar el gesto. Cuando terminó, asintió lentamente.

—Mi trabajo no es juzgar el origen de la información, mi lady.. Solo su utilidad. Y usted conoce a su enemigo antes de que se muestre. Eso… es una ventaja.

Agnes sonrió, apenas.

—Eso esperaba oír.

Ryan se puso de pie.

—Entonces actuaremos como si el peligro fuera real.. Porque para usted lo es. Y eso basta.

Cuando volvió a colocarse la máscara y abrió la puerta para llamar a sus hombres, Agnes supo algo con absoluta certeza.. Había hecho la elección correcta.

Los Wolfson habían comenzado el juego.

Y ahora, por primera vez, ella tenía aliados que sabían cómo ganar guerras silenciosas.

1
Marisela Celiz
otra historia súper bella, la verdad me súper encantan!!!
Marisela Celiz
por empezar creo que no termino nada que nunca empezó, y fue el mismo que por juzgar perdió la oportunidad...🤨 tal vez pensó que lo esperaría siempre, se cree la última coca cola... para flaco quien SOS...😒
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Un fuerte suspiro mientras llueve, otra grandiosa historia 😍 muy agradecida y felicidades escritora 🌹
Estef.G 😍😍
ya caiste Ryancito🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
demasiado... ahora Agnes a engranar bien este carruaje para montarlo sin miedo 🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
ahhhhhhh la porquería que rechazó a felicity...
Estef.G 😍😍
será Ryancito nuestro cochorromeo???
Estef.G 😍😍
exacto, la letra con sangre entra. Basta de proteger a esa hija de fruta, que se estrelle y de malas
Nelida Fuenteseca
/Drool/
Liliana Rivero
Gracias escritora hermosa historia como todas las que as escrito excelente felicitaciones y éxitos en todas las demás que escribas muchas bendiciones 👏🥰🥰
Anonymous
La historia es preciosa 🥰pero vas a escribir la de Abby? Seria como poner un broche de oro para esta hermosa familia que inició con miedos hasta que ambas encontraron su camino 🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
!!!!!!QUE SE JODA!!!!!!😤😤😤
@ld¡💜
Gracias autora por la hermosa historia 🥰🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
más trabajo para James!!!!!!
Estef.G 😍😍
ay no!!!! que se quede sola!!!!! nadie, aun si es la peor persona, se merece echarse ese alacran al hombro...autora por favor salva a esos hombres
Estef.G 😍😍
exacto, hasta donde llovió, hubo barro... la guiaste, le enseñaste, si despues pierde todo por su estupidez, pues suerte contigo
Estef.G 😍😍
admiro su paciencia, yo hace rato le hubiera dado una patada en sus... y váyase a joder a otro. Vivir tratando de que alguien más envidie todo lo tuyo, ideas, pensamientos; es definitivamente agotante... y si le damos la idea de lanzarnos del puente??? tal vez lo haga y nos libramos de esa rémora 🤔🤔
Estef.G 😍😍
creelo, y yo leyendo también me pica la mano
Estef.G 😍😍
mmmm total reflejo de muchas personas hoy
Estef.G 😍😍
uhsss con razón... así no hay fortuna que aguante, ni el premio del baloto aguanta ese trote
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