Enrique jamás pensó que una mujer mayor y con un pasado difícil, que aún la perseguía, iba a sacar su lado sobreprotecto
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PREPARÁNDOSE
ENRIQUE
Apenas pude dormir anoche, me la pasé pensando en Natalia, en su aroma y esa manera de caminar, me tiene loco.
Me baño, y salgo a la oficina, debe estar hecha un caos, hoy todos quieren salir lo más temprano posible para arreglarse, les hubiera dado el día libre, pero no pudieron resolver ellos solos lo del embarque perdido, si yo no estuviera que habrían hecho.
Me dirijo hacia mi oficina y llamo a Ricardo para que pase por Natalia a las 4, tiene que estar antes de su cita con el maquillista, le digo que les pida no tanto maquillaje, ella es hermosa tal y como es, no quiero que lo arruinen con una plasta de pintura en su carita.
Me la pasé encerrado en mi oficina casi hasta las 3, salí de ahí, avisando a todos que se podían retirar y que los esperaba puntuales, Odio los retrasos, le dije a Ricardo que me llevara al hotel, para poder cambiarme, y pues ahí va estar Natalia, el salón de belleza está en el edificio, me deja ahí y sale por ella, subo a mi habitación y me doy una ducha rápida, me pongo un smoking con un moño verde jade, espero que le guste a Natalia, me pongo a revisar mis pendientes, aún hay tiempo mientras ella sube a cambiarse, pasa 1 hora y tocan a mi puerta, abro y ahí está ella, me sonríe tímida, y la hago pasar, se ve preciosa, gracias a Dios tiene un maquillaje ligero, que solo resalta sus bellos ojos, su boca es de un tono coral, que hace sus labios más carnosos y antojables, lleva el vestido en una mano y los zapatos en otra, - Me dijo tu chófer que me podía cambiar aquí- me dijo despacio - Adelante- le señale el baño, y ella entro rápidamente, 10 minutos después, salió con el vestido puesto pero con los zapatos en la mano, - Que pasó?- pregunté sonriendo como tonto, se veía muy bien- Es que no pude ponerme los zapatos ahí adentro, es muy pequeño el espacio- dijo sentándose en un pequeño sillón. El falda del vestido no ayudaba mucho, me reí un poco y me hinque frente a ella, cuando vi su pie, no lo podía creer, era diminuto, como no me di cuenta el día que los compramos, tomé un zapato y en tono burlón comenté- Y los zapatos?- me vio confundida y contestó- Lo tienes en la mano- y me señaló el zapatito, me lo acerque a la cara y le dije - Pensé que era un llavero- Se me quedo viendo sin comprender y de repente soltó una carcajada, -Si no me vas a ayudar, no te burles de mi, que quieres de alguien de mi altura- .
Intento alcanzar el zapato pero yo lo levanté por encima de mi cabeza, me jalo del cuello de la camisa y me dijo sonriendo - Si no me das mi zapato, no voy a salir de aquí y te irás solo- Se me ocurrieron muchas cosas que podían pasar si nos quedamos en la habitación, pero ese no era el momento, - Está bien, tranquila Minion, yo te ayudó, me gusta el zapatito- comenzé a ponerle los zapatos, cuando abroche el segundo acaricié su pie, pasando por el tobillo a llegar a la pantorrilla, - Pero me gusta más la dueña- solté sin dejar de mirarla a los ojos. Vi como se le subía el color por el rostro y se agachó, es lo que me gusta de ella, podrá ser mayor que yo, pero, es más inocente que yo. Se me está ocurriendo una idea para que no se aleje de mí, creo que le va a gustar.