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Desde El Momento Que Te Vi

Desde El Momento Que Te Vi

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Amor en la madurez
Popularitas:10.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Isa González

Renata Solis tenía la vida que siempre soñó: un matrimonio estable de veinticinco años con Fernando Lavallée, un próspero ejecutivo, y dos hijos a los que adoraba. Ella era la esposa abnegada que cuidaba del hogar mientras su marido aseguraba el futuro familiar. Sin embargo, una llamada a la una de la madrugada destruye su mundo para siempre.
​Tras correr al hospital, Renata no solo recibe la devastadora noticia de que Fernando ha muerto en un accidente de tránsito, sino que descubre que no iba solo: la mujer que viajaba a su lado en el copiloto tampoco sobrevivió. El día del entierro, la verdad sale a la luz de la forma más cruel cuando una compañera de trabajo le confiesa la pesadilla: Fernando llevaba más de tres años manteniéndole una doble vida a su amante, con quien además tenía una hija de año y medio.
​Por si la traición no fuera suficiente, Renata descubre que su esposo hipotecó la casa familiar y entregó todo a su amante.

NovelToon tiene autorización de Isa González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Las Ocurrencias De Mateo

​Minutos más tarde, las puertas del ascensor volvieron a abrirse y Ricardo caminó por el pasillo. Su semblante estaba mucho más relajado, aunque sus ojos seguían mostrando esa intensidad protectora que había intimidado a Cony.

​—Señor Del Solar, qué pena con usted... —comenzó a decir Renata, levantándose de su asiento y frotándose las manos nerviosamente—. La verdad yo no quiero... no quiero que tenga ningún problema con su novia por mi culpa y...

​—Renata, ya —la interrumpió él con suavidad, deteniéndose frente a su escritorio—. Deje de disculparse. No pasa nada, todo está bien. Y lo que le dije allá adentro es cierto. Ahora mismo voy a llamar al abogado, ¿sí? No se preocupe. No se preocupe por nada.

​Renata asintió, bajando la mirada. Se sentía profundamente avergonzada por haber sido el detonante de una escena tan bochornosa en la oficina.

​Antes de entrar a su despacho, Ricardo se detuvo, se giró hacia ella y la miró con suavidad.

​—Si quiere, puede irse más temprano para que descanse. Así puede ir a hablar con sus hijos. El abogado la llamará en un rato para ponerse de acuerdo con usted.

​—No, no es necesario, señor. Yo...

​—Por favor, Renata. Váyase para que descanse —insistió Ricardo con un tono cálido—. Es más, si quiere yo mismo la llevo.

​Renata abrió los ojos de par en par, casi escandalizada por la propuesta.

​—No, ¿cómo se le ocurre? No, señor. Muchas gracias —se apresuró a contestar, ruborizándose—. Ya organizo todo y me voy a mi casa.

​Se quedaron mirando en silencio durante unos largos segundos. Había una conexión muda, un hilo invisible de respeto y comprensión que los unía cada vez más. Finalmente, Ricardo le dedicó una sonrisa genuina, asintió levemente y entró a su oficina.

​Minutos después, Renata cruzó la puerta de su apartamento. Su hijo Mateo, que estaba en el comedor revisando unos papeles, levantó la vista completamente sorprendido al verla llegar tan temprano.

​—Mamá, ¿qué pasó? —preguntó alarmado, poniéndose de pie de un salto—. No me digas que te quedaste sin empleo...

​—Ay, no, no digas eso, hijo —respondió ella, dejando el bolso sobre un sillón con un suspiro largo—. El señor Del Solar me dio permiso de regresar temprano. Y además... me tocó decirle todo lo que estaba pasando. Me ofreció el abogado de la compañía.

​—¿De verdad? ¡Wow, mamá, eso es increíble! —exclamó Mateo, con los ojos iluminados por la esperanza—. Con un abogado así, seguramente la familia de esa mujer no se va a atrever a hacernos nada.

​—Me dijo que no me preocupara. Que ese dinero nos corresponde por ley y que nadie nos lo puede quitar.

​—¡Es que es el colmo, mamá! —explotó Mateo, apretando los puños por la indignación—. ¿Cómo es posible? Aparte de que mi papá embargó la casa en secreto y perdimos los autos, ¿también quieren quitarnos ese dinero para dárselo a la hija de él?

​Renata se acercó a su hijo y le acarició el rostro con profunda ternura, intentando apaciguar su rabia.

​—Hijo, yo no quiero que sientas rencor por esa niña. De todas maneras, ella no tiene la culpa de lo que hicieron los adultos.

​—No, mamá, no siento rencor ni siento nada por esa niña —aclaró Mateo, frunciendo el ceño—. Pero tampoco es justo que ellos quieran quitarnos lo que nos corresponde para dárselo a ella. ¡Como si esa mujer hubiera sido la esposa legítima de mi papá!

​—Lo sé, mi amor. Bueno, lo importante es que, como dijo el señor Del Solar, no nos van a poder quitar nada.

​Mateo se relajó un poco, la miró fijamente y, dibujando una sonrisa pícara, hizo un gesto de comillas con los dedos en el aire.

​—Hablando del "señor Del Solar"... ¿por qué tanta amabilidad contigo, eh? A mí me parece que le gustas.

​Renata sintió que la cara le ardía y soltó una carcajada nerviosa, dándole un suave empujón en el hombro.

​—¡Ay, por favor, Mateo! No digas tonterías. Si conocieras a la novia que tiene no estarías diciendo eso. Es una mujer bellísima, una modelo.

​—Ay, mamá... tú no te quedas atrás —replicó Mateo con orgullo, abrazándola fuertemente—. Estás bien bella también.

​—Gracias, mi amor, pero lo dices porque soy tu mamá y me amas —dijo Renata negando con la cabeza y sonriendo con nostalgia—. Esa mujer es bellísima... arrogante, prepotente y todo lo que tú quieras, pero muy bella. Además, se nota que al señor Del Solar le gustan las mujeres jóvenes.

​—Y tú también estás joven, mamá —replicó Mateo mirándola fijamente—. Tienes 45 años, no 70.

​—Mi amor... —suspiró Renata, cambiando de tema al notar el silencio en el resto del hogar—. ¿Y tu hermano?

​— Sigue encerrado en su cuarto, amargado... Dice Mateo.

​— Ya pronto voy a tener el dinero para pagar la mensualidad del colegio que quedó pendiente y la de este mes. Así que no debería estar amargado.

​—Sí, mamá, pero ya lo conoces...

​En ese preciso momento, la puerta del dormitorio se abrió y Sergio salió a la sala con cara de pocos amigos y las manos en los bolsillos del pantalón.

​—Hola, mamá —dijo con desgano—. Quiero cenar pizza.

​—¿Ah, sí? —respondió Renata mirándolo suavemente—. Hijo, hoy es lunes, no es día de pizza. Además, tu hermano ya hizo la cena.

​—Sí, así es —intervino Mateo con tono amable—. Hice una deliciosa carne con ensalada.

​—Yo no quiero carne con ensalada, quiero pizza —protestó Sergio, cruzándose de brazos con frustración.

​—Sergio, no hay pizza, ¿okay? —dijo Renata con firmeza pero sin perder la dulzura—. Ya tu hermano hizo la cena.

​—¿Por qué? —exclamó el jovencito, alzando la voz con amargura—. ¡Antes podíamos comer lo que queríamos! Ahora, como somos unos muertos de hambre, ya no tenemos dinero para comprar nada.

​—¡Oye, oye, oye! ¡Cálmate! —lo frenó Mateo dando un paso al frente, alzando la mano para detener el exabrupto de su hermano—. Ninguno aquí es un muerto de hambre. Sí, es verdad, ya no tenemos los mismos recursos de antes, pero gracias a Dios y a mamá tenemos comida, tenemos un techo y vamos a salir adelante, ¿okay?

​Sergio lo miró con rencor, hizo un gesto de desprecio con la cabeza y, sin decir una sola palabra más, dio media vuelta y volvió a encerrarse de un portazo en su habitación.

​Renata dejó escapar un largo suspiro de agotamiento, frotándose la sien.

​—Tu hermano cada vez está más rebelde...

​—No le prestes atención, mamá —la tranquilizó Mateo, poniéndole una mano sobre el hombro—. Aparte de todo lo que pasó, tiene una edad horrible. Pero cambiando de tema... exactamente eso te iba a preguntar, ¿qué pasó con lo de la universidad?

​El rostro de Renata volvió a iluminarse con curiosidad.

​—¿Qué te dijeron?

​—Bueno, me van a aceptar, pero para el próximo semestre.

​—¿De verdad? —exclamó Renata con los ojos brillantes de alegría.

​—¡Sí! Así que estos meses, antes de entrar a clases, voy a aprovechar para buscar un trabajo. Necesito ayudar a generar dinero aquí en la casa.

​—Ay, hijo... pero si tú eres el que está pendiente de Sergio, y con lo rebelde que está no sé si sea buena idea —comentó Renata con preocupación—. Además, yo creo que con lo que yo gano en las Compañías Del Solar estamos bien.

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ana luisa
Porque de última yo escribí de segunda y me pusieron de última no puede ser
ana luisa
Porque a Mariela la ponen de primera y me bajan como siempre está plataforma es si escribo de primera me bajan y cuando escribo después soy de última no puede ser
Aurora
A todas estas , las hijas de él, viven en otro país , o por qué aparecieron los primeros capítulos y ahora ni en las curvas las nombran , o es un reflejo de la realidad , de los hombres actuales, que se preocupan más, por los hijos ajenos que de los propios.
mariela
Definitivamente Renata tiene un hijo noble, con muy buenos sentimientos, comprensivo, con una madurez y de buenos sentimientos que bello es Mateo veremos cómo lo toma Sergio.
Renata en este momento camina entre nubes y es muy feliz.
mariela
Esa entrega de Renata y Ricardo confirma que son el uno para el otro que ya se conocen íntimamente para ser felices.
mariela
Cerrado el caso ya Benavides deja todo resuelto y el abogaducho al que Cony le pago va a tener problemas la culpará.
Ricardo con fuegos artificiales hizo su propuesta de pedirle matrimonio a Renata y por supuesto fue un si rotundo.
Todo muy bien Ricardo pero ya tu familia y tu hija lo saben 🤔🤔🤔❓❓❓❓❓❓
Milcaris
Que Sergio también acepte la noticia con tranquilidad. Ella merece esa felicidad
Milcaris
Hermoso 😍 me encanta que se amen y sean felices
Milcaris
El deber llama y Ricardo es muy responsable
Milcaris
Ricardo no necesita la aprobación de su hija pero es bonito gesto que la presente. Renata y ella no se conocen formalmente
ana luisa
Me encantó el capitulo está bueno Mateo si acepta a Ricardo que si mamá sea feliz falta Sergio que que acepte
ana luisa
Me encantó el capitulo está muy bueno dónde Renata y Ricardo se unieron y que puedan tener otro hijo
ana luisa
Me encantó el capítulo muy bueno donde Sergio saludo y Ricardo ya se comprometió con Renata
Sandra Maritza Mesa
por fin que felicidad se lo merecen y que envidia 🤪
mariela
Cony fuiste por lana y saliste trasquilada pensaste que pagando esa fortuna habías comprado al mejor abogado tienes el cerebro como un coco seco inmadura creiste que por eso Ricardo iba a volver contigo sigue soñando.
Definitivamente no se que haría con Sergio porque es un rebelde sin causa que provoca sacarlo de la casa y dejarlo pasar carencias en la calle para que aprenda a ser más humilde, valorar a su madre y hermano que están haciendo lo imposible para que el pueda seguir estudiando mal agradecido.
Milcaris
Hasta que dijo parte del dolor que lleva dentro.
Milcaris
Que le pasa al niño, está molesto porque mamá no le hizo la cena y él no puede hacerla.
Milcaris
El abogado jugó contigo como quiso.
ana luisa
porque de última y Aura de primera no puede ser si escribo de primera en todos los comentarios me bajan me tienen arrechera no puede que no respeten los seguimientos de los comentarios en está plataformas por eso bloqueo para ser de primera
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno Sergio tiene miedo de ser abandonado
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