Cada final es un regreso… pero el dolor nunca desaparece.
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Capítulo 17: Lo que aún no soy
El silencio entre ellos no era incómodo.
Pero sí… delicado.
Kenji miró al frente un momento, como si eligiera bien sus palabras.
—Además…
Hizo una pausa.
—No estoy listo para estar en una relación.
Cecilia parpadeó.
Y luego—
Hizo un pequeño puchero.
Inflando apenas las mejillas, con el ceño fruncido.
Kenji la miró.
Se quedó en silencio un segundo.
—…Oye.
Cecilia no respondió.
Seguía igual.
—No hagas eso.
Cecilia desvió la mirada.
—¿Por qué?
Kenji soltó una pequeña risa.
—Porque te ves más adorable.
Silencio.
Cecilia se quedó quieta.
Procesando.
—¿Adorable?
Kenji se dio cuenta tarde de lo que dijo.
—…Olvídalo.
Se rascó la nuca.
—No dije nada.
Pero Cecilia ya lo había escuchado.
Y lo había guardado.
—Entonces no te molesta.
Kenji la miró.
—¿Qué cosa?
—Que esté aquí.
Kenji dudó.
—…No.
Fue sincero.
Cecilia lo observó.
—¿Y te molesta que quiera estar contigo?
Kenji se quedó en silencio.
Esa pregunta…
Era más directa.
—…No.
Respondió otra vez.
Pero más lento.
—Solo…
Desvió la mirada.
—No sé qué hacer con eso.
Cecilia inclinó la cabeza.
—¿Por qué?
Kenji suspiró.
—Porque no estoy acostumbrado.
Hizo una pausa.
—Y porque no quiero hacer algo mal.
Cecilia lo miró.
—¿Como qué?
Kenji pensó un segundo.
—Darte una idea equivocada.
El silencio volvió.
Pero Cecilia no se alejó.
—No necesito que hagas nada ahora.
Su voz fue suave.
Pero firme.
—Solo quédate.
Kenji la miró.
—…Eso sí puedo hacerlo.
Cecilia sonrió.
Pequeño.
Pero suficiente.
Y esta vez—
Kenji no apartó la mirada.
Porque aunque no estuviera listo—
Sabía que algo ya había empezado.
Capítulo 17: Lo que aún no soy (Parte 2)
Cecilia se levantó lentamente.
—Entonces… me voy.
Kenji asintió.
—Sí… ya es tarde.
Cecilia caminó hacia la puerta.
Se detuvo un segundo.
Lo miró.
—Buenas noches, Kenji.
—…Buenas noches.
La puerta se cerró.
Silencio.
Kenji se quedó mirando el lugar donde ella había estado.
—…Eso fue extraño.
Se dejó caer en la cama.
Su cuerpo estaba cansado.
Pero su mente… no tanto.
Pensamientos.
Demasiados.
—Relaciones… amor… magia…
Cerró los ojos.
—…Qué desastre.
Y sin darse cuenta—
Se quedó dormido.
…
…
Oscuridad.
Luego—
Luz.
Suave.
Fría.
Kenji abrió los ojos.
—…¿Eh?
No estaba en su habitación.
Se incorporó de golpe.
Árboles.
Altos.
Silenciosos.
Un bosque.
Frente a él…
Un lago.
El agua estaba completamente quieta.
Como un espejo.
—…¿Dónde estoy?
Se puso de pie.
Giró lentamente.
Nada conocido.
Nada normal.
El aire era pesado.
Diferente.
Como si algo lo estuviera observando.
—Esto no es…
Se detuvo.
Una sensación.
Detrás de él.
Fría.
Presente.
Giró.
Y la vio.
Una chica.
De pie.
Mirándolo.
Cabello oscuro.
Ojos… similares.
Demasiado similares.
A Cecilia.
Kenji retrocedió un paso.
Su respiración se tensó.
—¿Qué demonios…?
La figura no habló.
Solo lo observó.
En silencio.
Pero esa mirada—
No era como la de Cecilia.
Era más profunda.
Más… peligrosa.
Kenji lo sintió.
Instinto puro.
—…Tú no eres Cecilia.
La chica inclinó ligeramente la cabeza.
Y entonces—
Sonrió.
Pero no era una sonrisa normal.
Era… inquietante.
—Claro que no lo soy.
Su voz fue suave.
Pero cargada de algo más.
Algo que no encajaba.
—Pero me alegra que lo hayas notado tan rápido, Kenji.
El nombre.
Ella sabía su nombre.
El aire se volvió más pesado.
Kenji tensó los puños.
—…¿Quién eres?
La chica dio un paso adelante.
El agua del lago detrás de ella no se movía.
Nada se movía.
Excepto ella.
—Alguien que te ha estado observando.
Otro paso.
—Desde que llegaste a este mundo.
Kenji retrocedió otro.
—…Eso no es posible.
Ella sonrió un poco más.
—Lo es.
Sus ojos brillaron levemente.
—Porque tú…
Hizo una pausa.
—Eres muy interesante.
El silencio se rompió dentro de Kenji.
Todo su cuerpo estaba en alerta.
—…No me gusta esto.
La chica lo miró.
Directamente.
—Lo sé.
Su voz bajó apenas.
—Tampoco me gusta compartir.
Kenji frunció el ceño.
—¿Compartir… qué?
La sonrisa de la chica cambió.
Más posesiva.
Más… intensa.
—A ti.
El aire se volvió aún más frío.
Y en ese momento—
Kenji lo entendió.
Sin que nadie se lo explicara.
Sin que hiciera falta.
—…Maga oscura…
La chica inclinó la cabeza.
—Puedes llamarme como quieras.
Hizo una pequeña pausa.
—Pero mi nombre…
Sus ojos se fijaron completamente en él.
—Es Alicia.
Silencio.
Pesado.
Definitivo.
—La autoridad de la envidia.
El bosque no se movía.
El lago no respiraba.
Y Kenji—
Por primera vez desde que llegó a ese mundo—
Sintió algo peor que la muerte.
Algo que no podía evitar.
Ser observado…
Por algo que lo quería.
Capítulo 17: Lo que aún no soy (Parte 3)
El aire no se movía.
Ni el bosque.
Ni el lago.
Solo ella.
Y su mirada.
Kenji apretó ligeramente los puños.
—…Maga oscura Alicia.
Su voz salió tensa.
—¿Es una especie de broma cruel?
Alicia lo observó.
En silencio.
Y luego—
Rió.
Una risa suave.
Pero… no cálida.
—¿Broma?
Dio un paso más cerca.
—¿Crees que algo como yo… es una broma?
Kenji no respondió.
Pero no retrocedió.
Alicia inclinó la cabeza.
—Interesante.
Sus ojos lo recorrieron lentamente.
—No tiemblas tanto como pensé.
Kenji frunció el ceño.
—No significa que no quiera salir de aquí.
Alicia sonrió.
—Lo sé.
Hizo una pausa.
Y entonces—
Su expresión cambió.
Por completo.
Sus ojos se suavizaron.
Su postura también.
Como si fuera… otra persona.
—No quiero hacerte daño.
Su voz ahora era distinta.
Más baja.
Más… humana.
Kenji parpadeó.
—…¿Qué?
Alicia dio un paso atrás.
—Perdón.
Bajó ligeramente la mirada.
—Te asusté.
Kenji se quedó en silencio.
Confundido.
—…Hace un segundo no parecías preocupada por eso.
Alicia levantó la mirada.
Pero sus ojos ya no eran los mismos.
—No soy solo una cosa.
Sonrió suavemente.
—Eso lo entenderás.
Kenji la observó.
—…¿Tienes doble personalidad?
Alicia soltó una pequeña risa.
—Puedes llamarlo así.
Hizo una pausa.
—Una parte de mí…
Su mirada cambió ligeramente.
—Te quiere.
Silencio.
Kenji se tensó.
—…¿Qué?
—Y la otra…
Su sonrisa se volvió más peligrosa.
Más… posesiva.
—Quiere que seas solo mío.
El ambiente se volvió pesado otra vez.
Como si algo invisible lo rodeara.
Kenji dio un paso atrás.
—Ok… definitivamente esto no es normal.
Alicia volvió a cambiar.
Otra vez.
—Lo sé.
Su voz fue suave.
—Pero tú tampoco lo eres.
Kenji se quedó quieto.
—…¿De qué hablas?
Alicia lo miró fijamente.
—Muere.
Silencio.
—Y regresa.
El corazón de Kenji se detuvo un segundo.
—…Cállate.
Alicia sonrió.
—Lo siento.
Se llevó una mano al pecho.
—Pero no puedes ocultarlo de mí.
El aire se volvió más frío.
Más opresivo.
—Puedo sentirlo.
Dio un paso más.
—Cada vez que mueres.
—Cada vez que vuelves.
Kenji apretó los dientes.
—…No digas eso.
Alicia inclinó la cabeza.
—¿Por qué?
Su voz volvió a cambiar.
Más suave.
—Es lo que te hace especial.
Kenji retrocedió otro paso.
—…Esto no es un sueño.
Alicia sonrió.
Ambas versiones de ella…
Estaban ahí.
Al mismo tiempo.
—No.
Sus ojos brillaron levemente.
—Esto es solo el comienzo.
El lago detrás de ella vibró apenas.
Como si algo despertara.
—Te estaré observando, Kenji.
Hizo una pausa.
—Siempre.
El mundo se distorsionó.
El bosque se deshizo.
El lago desapareció.
Y lo último que Kenji vio—
Fue su sonrisa.
Una que no sabía si era cariño…
O algo mucho peor.
…
…
Kenji abrió los ojos de golpe.
De vuelta en su habitación.
Su respiración agitada.
Su cuerpo tenso.
—…Maldición.
Se sentó de inmediato.
—Eso…
Se llevó una mano al rostro.
—Eso fue real.
Y por primera vez—
Kenji supo algo con certeza.
No estaba solo con su poder.
Había alguien más—
Que lo entendía demasiado bien.