En medio de una batalla constante entre los cazadores Butterfly y los licántropos...
Scott Brown, un joven butterfly que busca acabar con ambos bandos... y Julieta Hoffnung, la princesa de uno de los Clanes de los Licántropos, que busca salvar a su pueblo de los cazadores y de otros Clanes... terminan por sellar sus destinos al cruzar sus historias en una fiesta.
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Capitulo #17: Juego de Gemelos
Querido Diario…
Hoy no me siento muy bien…
En un parpadeo tanto Samy como yo nos estrellamos contra el duro suelo de carne, mientras que una chica rubia con las puntas pintadas de azul aterrizó frente a nosotros.
—Perra… —se rió Samy poniéndose de pie y limpiando la sangre de su boca—. Por fin llegaste, Azumi.
—Siento la tardanza, chicas —se disculpó Azumi sin apartar la mirada del capullo de carne que se estaba formando en el corazón del árbol—. Pero Riley y mamá me tenían ocupada. Aunque menos mal que llegué para salvar a mi hermanita Rosa
Las carcajadas de esos gemelos comenzaron a resonar por todo el bosque de carne, el capullo se agrieto con cada carcajada.
—¡¡Butterfly!! —comenzó destrozando parte del capullo con su brazo—.
“¿Qué? Una… ¿Una butterfly? Ella… ella es una cazadora… ahora lo entiendo, así que por eso es tan fuerte” Pensé levantando la cabeza para ver a Azumi
—¡¡Beta!! —continuó rompiendo la parte inferior del capullo revelando sus piernas—.
—Azumi —dije poniéndome de pie con ayuda de mi espada—.
—¡¡Y Alfa!! —terminó destruyendo todo lo que quedaba del capullo, revelando su apariencia de demonio—.
—Esa apariencia… —susurró apretando la mandíbula—.
Su apariencia era la de un apuesto joven con afilados cuernos de hueso saliendo de su frente, de su trasero salía una cola similar a la de un diablillo, su abdomen estaba descubierto y la parte inferior de su cuerpo estaba cubierto por unos pantalones negros acompañados por unas botas.
—Cerberus… —dijo sujetando con fuerza su espada—.
—¿En serio? ¿Creen que pueden vencerme?
—Azumi… —repetí—
—Una bastarda nacida de una infidelidad… una humana maldita y una huérfana que busca a su padre.
—¿Crees que puedas con él? —le pregunté al notar el rencor que la cazadora le tenía a su objetivo—.
—¡¡Ustedes solo son unas bravuconas que se aprovechan de unos niños inocentes como nosotros!!
—¡¡Cállate!! —le respondió con voz temblorosa—. ¡¡Mataste muchas personas!! Tú… —de su boca salió humo—. ¡¡Mataste a nuestra maestra!! —le reprochó—.
—¡¡Ja!! ¡¿Nuestra maestra?! ¿Hablas de esa Nekomata? Ella era su maestra… que desperdicio de mujer, ella llegó para salvar a tu hermana pero solo se volvió un aperitivo más
—Samy… Alfa… Ustedes vayan por Rosa, yo me encargo de él
—¿Qué? ¡Pero…! —dijo Samy preocupada por la decisión de su prima—.
—¡¡Yo me quedaré!! Y no pienso irme hasta mandar al infierno al bastardo… que me quito a Neko
—¡¡No!! —rugió atacandonos con sus tentáculos de carne y lanzándose hacia nosotras con un salto—.
—Técnica de sangre —como las tranquilas gotas de una feroz tormenta saltó hacia los tentáculos de carne. En el aire los esquivó con volteretas y giros—. ¡¡Gotas de sangre!!
Para ella fueron minutos pero para nosotros solo fue un parpadeo en el que todos los tentáculos fueron cortados por su espada, dejando tan solo una temible lluvia con gotas de sangre.
“¿Qué? Ella… ¿Los cortó? ¿Qué…? ¿Qué nivel es este? ¡¿Acaso esto es un cazador Alfa?!” Pensé asombrada por la demostración de fuerza de Azumi Butterfly
—Técnica de sangre
Azumi se impulsó con los restos de los tentáculos. Se movió en el aire como una suave pluma que cae con tranquilidad, la hoja de su espada se acercó a pocos centímetros de Cerberus.
—¡Pluma de Fénix! —rugió haciéndole una profunda cortada al demonio—.
Ambos aterrizaron dándole la espalda al otro, y aunque no pudimos verlo, Azumi había sido alcanzada por uno de los ataques del demonio, haciéndole una herida en el abdomen.
—Humana… —se dio la vuelta apretando su mandíbula con fuerza—. No te creas mucho solo porque lograste herirme…
—Digo lo mismo —se limpió la sangre de la boca y escupió al suelo—. ¡Basura!
—Jaja, veamos si eres tan arrogante cuando tus… —se percató de que nosotras ya no estábamos ahí con ellos—. ¿Qué? ¡¡Esas malditas!!
—¡Hmph! Qué te parece… si jugamos un rato, niños —se burló con una gran sonrisa en su rostro—.
Mientras Azumi se encargaba de los Gemelos, nosotras buscamos a Rosa por todo el bosque de carne.
—¡Por aquí! ¡Alfa! —gritó Samy corriendo en cuatro patas como un lobo—.
Rosa se encontraba encerrada en el interior de unos pulmones que estaban enjaulados en unas costillas de hueso; junto a ella habían más rehenes, esos rehenes…
¡Eran de mi clan! ¡Y los mismos que ese cazador capturó!
—¡¡Señorita hoffnung!! —gritaron los de mi pueblo al verme llegar—
—¡¡Samy!! —sollozó Rosa al reconocer a su prima—.
—¡Rosa! —le respondió Samy deteniéndose en seco frente a los pulmones—
—¡Chicos! —les respondí a mi gente—.
A diferencia de lo que pensamos, los gemelos a pesar de estar ocupados con Azumi, ellos… volvieron a atacarnos pero ahora con otra forma…
—Ahí están… Licántropos… —susurró una mujer vestida como una espadachín—.
Con rapidez se lanzó hacia nosotras con un salto, su espada fue tan rápida que solo pude hacer una jugada arriesgada para proteger a Samy.
—¡¡Alfa!! —chilló Samy al ver que me ponía frente a ella—.
Me puse frente a ella para recibir el sanguinario ataque, estaba claro que yo no iba a morir por su espada debido a que yo era un Alfa de nacimiento y era muchísimo más resistente que una simple Beta.
—¡¡V-Ve a liberarlos a todos! —le ordené jadeando—. Yo… —me puse en guardia para pelear contra esa mujer—. ¡Yo te cubriré las espaldas!
No hubo tiempo para seguir hablando, la mujer me volvió a atacar con su espada de carne y sangre; ella era más débil que Cerberus, lo sabía porque pude hacerle frente con mi espada pero que fuera más débil no significaba que fuera un enemigo que podía matar tan fácil.
—Es mejor que sueltes tu espada. En tu estado si no mueres por mi espada, morirás desangrada —me advirtió mientras me atacaba con su espada—.
Tuve que usar todo lo que mi maestro me enseñó sobre el dominio en mi olfato, mi poca experiencia en combate y tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para mantener mis órganos en su lugar, todo esto para resistir al combate.
—¡Wolf Blades! —rugí respondiendo el filo de su espada con mi filo. Por primera vez pude ver su maldita sangre decorando la mitad de su pecho—. Ah… Ah… lo… lo hice —susurré jadeando viendo como ella retrocedía—
—Es inútil… —su herida se regeneró a los pocos segundos—. Yo me recupero con cada segundo mientras que tú, mueres poco a poco
—¡¡No me digas tonterías!! ¡¡Yo no voy a morir!! —le respondí lanzándome hacia ella con un salto—.