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Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Atrapada Por Cuatro Sexys Demonios

Status: Terminada
Genre:Demonios / Mundo de fantasía / Venganza / Malentendidos / Completas
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Amelia solo quería recuperar su inspiración, pero un espejo maldito la arrastró a una pesadilla victoriana. Ahora está atrapada en una dimensión oscura, habitando el cuerpo de Eleanor Bianchi, una duquesa de sangre de dragón tan cruel que su propio séquito planea asesinarla.
¿El problema? Sus sirvientes no son humanos. Son cuatro letales y seductores demonios que la odian con cada fibra de su ser.
Rodeada de traiciones y enemigos mortales, Amelia tiene dos opciones: convencer a los monstruos que desean su muerte de que ella no es la tirana que recuerdan... o despertar la verdadera magia de su linaje y someter al infierno entero. El juego de poder acaba de cambiar.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Confesiones

GIO REY DEL INFRAMUNDO INMORTAL DE 1750 AÑOS

Eleanor Bianchi

El desierto quedó atrás en un parpadeo de sombras. Dejé que Perseo se tomara unos minutos para despedirse de Monalisa; verlos abrazados entre las ruinas de la ciudad del norte me recordó que, incluso en este lugar de pesadilla, el amor era la única fibra que mantenía el tejido de la realidad unido. Pero no hubo tiempo para más. Gio, con esa impaciencia real que lo caracteriza, extendió su mano y, antes de que pudiera protestar, el mundo volvió a plegarse sobre sí mismo.

La teletransportación de Gio es como ser succionada por una aspiradora gigante y escupida en una centrifugadora. Cuando mis pies tocaron el suelo de mármol de la mansión Bianchi, mis rodillas cedieron.

— ¡Maldición, Gio! —gemí, llevándome una mano a la boca, sintiendo el bilis subir por mi garganta—. ¿No puedes... no puedes simplemente usar un portal que no intente matarme?

— No aguantas nada, debilucha —se burló él, acomodándose la túnica como si acabara de dar un paseo por el jardín.

La sala estaba sumida en la penumbra, iluminada solo por el fuego agonizante de la chimenea. Azrael y Paipper saltaron de sus asientos en cuanto aparecimos. El rostro de Paipper se iluminó de una forma que casi me dolió; corrió hacia mí, deteniéndose a una distancia prudente pero con las manos temblando de alivio. Azrael, más contenido, simplemente asintió, aunque el brillo de sus ojos de vampiro delataba que no había pegado ojo esperándonos.

Les conté lo sucedido, omitiendo los detalles más escabrosos de la carnicería, pero resaltando que Perseo estaba a salvo y que había logrado controlar a su bestia. Estaba exhausta. Mi cuerpo se sentía como si hubiera sido atropellado por un camión de carga, y mi mente no dejaba de dar vueltas. Sin despedirme formalmente, subí las escaleras a trompicones, llegué a mi habitación y me desplomé sobre la cama, sin siquiera quitarme las botas de cuero.

El colchón nunca se había sentido tan celestial. Pero la paz duró poco.

Escuché el clic de la puerta cerrándose y, por el olor a incienso y poder antiguo, supe quién era sin necesidad de abrir los ojos.

— Veo que este nuevo cambio es para bien —la voz de Gio, cargada de su habitual sarcasmo, rompió el silencio—. Lo que hiciste por Paipper... lo que hiciste por Perseo, e incluso por Azrael... me sorprende. Es un giro de guion bastante drástico para la Eleanor que conocía.

Me giré sobre mi costado, mirándolo. Estaba apoyado contra el marco de la cama, observándome con una intensidad que me ponía los pelos de punta.

— ¿Por qué lo hiciste? —insistió.

— No lo sé —respondí con sinceridad, sintiendo el cansancio en cada sílaba—. Solo lo siento y lo hago. No soy la villana, Gio. Ya no más. Pero tampoco soy estúpida.

Me incorporé un poco, apoyada en mis codos.

— Lo que no entiendo es qué quieres tú de mí. Me sigues a todas partes, me espías, apareces en mi baño, me cuestionas... tu presencia es sofocante.

Gio no se inmutó. En cambio, caminó con lentitud y se sentó en la esquina de mi cama, invadiendo mi espacio personal sin el menor reparo.

— Solo quiero conocerte —dijo, y por primera vez, el sarcasmo había desaparecido—. Quiero saber quién eres realmente. Porque la mujer que está frente a mí no encaja con los registros de mi reino.

Suspiré profundamente. Estaba demasiado cansada para seguir mintiendo, demasiado agotada para mantener la máscara de la duquesa Bianchi frente a un ser que podía leer las almas.

— Está bien, te lo diré —solté, cerrando los ojos—. Hace unos días, yo no estaba aquí. Mi nombre era Amelia Hart. Era una escritora frustrada en un mundo donde lo más mágico que me pasaba era que mi gato no vomitara en la alfombra. Recibí una herencia en Escocia, una propiedad vieja y polvorienta. Allí descubrí un extraño objeto con inscripciones antiguas. Pasé una semana entera intentando traducirlas y, taran, aparecí aquí. Así que tienes razón, no soy Eleanor Bianchi. Mi nombre es Amelia Hart.

Me quedé esperando la carcajada, el desprecio o que me llamara loca. Gio guardó silencio durante un largo rato, mirando sus propias manos.

— Curioso —murmuró finalmente—. Cuando las personas mienten, no suelen inventar historias tan... absurdas y específicas.

— Sabía que no me creerías, pero al menos lo intenté —dije, volviendo a hundir mi cabeza en la almohada.

— Digamos que te creo —continuó él, ignorando mi derrota—. ¿De dónde vienes, Amelia Hart?

— De la Tierra. Del planeta Tierra. Debe ser un mundo paralelo a este, o esto es una versión oscura victoriana sin magia. No sé cómo explicarlo. Allá las personas no vuelan, no hay vampiros, y los reyes son personas que salen en las revistas de chismes, no seres milenarios que teletransportan a la gente.

— ¿Qué edad tienes allí, en tu mundo?

— Veinticuatro años —respondí.

Gio soltó una risita, esta vez casi genuina.

— Eres una cachorra.

— ¡Oye! —me indigné, sentándome de golpe—. ¡Tengo veinticuatro años! ¡Soy una adulta legal! No puedes decirme cachorra cuando tú... tú no te ves mucho mayor que yo. ¿Qué edad tienes tú?

Gio me miró con una chispa de diversión cruel en los ojos.

— Yo tengo mil setecientos cincuenta años, "Amelia".

— ¡¿QUÉ?! —grité, y mi voz resonó en toda la habitación. Me tapé la boca rápidamente—. ¡No puede ser! ¡Eso es físicamente y biologicamente imposible!

— Esa es la parte buena de ser inmortal —respondió él, encogiéndose de hombros con elegancia—. He visto imperios caer y nacer antes de que tus ancestros aprendieran a usar el fuego.

Me quedé procesando la cifra. Mil setecientos cincuenta años. De repente, mi "gran experiencia de vida" se sentía como un suspiro en una tormenta. Miré mis manos, las manos de Eleanor, y sentí un frío repentino.

— Claro... —susurré—. Y aquí, en este mundo... ¿quién soy yo realmente? Es decir, ¿quién era la verdadera Eleanor Bianchi antes de que yo llegara?

Gio se puso de pie, dándome la espalda para mirar por el ventanal hacia las torres de la ciudad. Su silueta recortada contra la luna pálida era imponente.

— Bueno —dijo con voz gélida—, Eleanor Bianchi era... una envidiosa. Cruel, sádica, una heredera que disfrutaba del dolor ajeno. Era alguien que, cuando se veía frustrada por su falta de talento o por la sombra de su hermanastra, se desquitaba con sus leales subordinados. Especialmente con el conejo Paipper.

Un nudo se formó en mi garganta. Pensé en las cicatrices de Paipper, en el terror en sus ojos cada vez que levantaba la mano, incluso si era para acariciarlo.

— Esa no fui yo —dije con firmeza, aunque las lágrimas amenazaban con salir—. Amelia Hart no le haría eso a nadie.

— Lo sé —dijo Gio, girándose hacia mí. Su mirada ya no era burlona, era algo mucho más complejo—. Por eso sigo aquí. Porque Eleanor Bianchi era un monstruo que el inframundo ya conocía de memoria. Pero tú... tú eres un misterio que no puedo dejar de leer.

Me quedé en silencio, procesando la verdad. No solo estaba atrapada en un mundo demoníaco, sino que habitaba el cuerpo de una mujer que había sido odiada por todos los que ahora me rodeaban. Paipper no me amaba por quién era yo, sino porque era la primera vez que su captora no lo golpeaba. Azrael me servía por un pacto que Amelia Hart no firmó.

— Tengo que arreglarlo —dije, más para mí misma que para él—. Tengo que descubrir por qué estoy aquí y cómo deshacer el daño que ella hizo.

— No será fácil —advirtió Gio—. Los Bianchi tienen enemigos en cada rincón, y el golpe de estado que mencionaste en la mansión Moonlight es solo la punta del iceberg. Si te descubren, si saben que la verdadera Eleanor se ha ido, te devorarán viva.

— Entonces tendré que ser una mejor Eleanor que ella —sentencié, apretando los puños.

Gio se acercó de nuevo, esta vez deteniéndose a solo unos centímetros de mi rostro. Su aroma me envolvió, una mezcla de peligro y una extraña seguridad.

— Amelia Hart —pronunció mi nombre con una cadencia que me hizo vibrar—. Si vas a jugar a ser una duquesa en mi mundo, asegúrate de no olvidar quién eres debajo de esa piel. Porque si te pierdes en la oscuridad de los Bianchi, ni siquiera yo podré traerte de vuelta.

Sin decir una palabra más, Gio se desvaneció en el aire, dejándome sola con el eco de mi propio nombre y el peso de una identidad que no me pertenecía. Me dejé caer de nuevo en la cama, mirando al techo, consciente de que a partir de mañana, la guerra ya no sería solo contra los Alfeos o los Moonlight, sino contra el fantasma de la mujer que solía mirarse en este mismo espejo.

— Amelia —susurré para no olvidarlo—. Me llamo Amelia Hart.

Y con esa promesa en los labios, el sueño finalmente me reclamó, aunque en mis pesadillas seguía escuchando el llanto de un conejo y el susurro de un rey de mil setecientos años.

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lissyyy
excelente novela autora, tiene que tener una segunda parte /Pray/
Celeste Godoy: Hola bella, si la parte 2 ya esta en procesó, y a finales de este mes ya voy a ir publicandola, va a estar bomba muchos secretos y descubrimientos nuevos 📚📚✨️✨️✨️
total 2 replies
💕Lili 💕
me gustó muchísima tu novela, espero y siga la segunda parte 🥰
Celeste Godoy: No vas a esperar mucho te lo aseguro/Chuckle//Chuckle//Kiss/
total 1 replies
Ana Rivera
👏👏👏👏 perfecto.. 👏👏👏👏
Celeste Godoy: Estate atenta preciosa que se viene la Parte 2📚🥰✨️
total 1 replies
JrlyWriter
Llegó para acabar con la cordura de eelos🤭
JrlyWriter
Definitivamente, loca🤣
JrlyWriter
Llegó para alterar a los pobres demonios 🤭
JrlyWriter
Ay, Dios! Qué clase de Duquesa es esta?
JrlyWriter
Súper interesante 🤔
JrlyWriter
Interesante ver qué tumbo toma. Ahora sí que tiene para escribir 🤭
JrlyWriter
Demasiado osada, hace rato me hubiera ido
JrlyWriter
Esto da susto!🤣
JrlyWriter
Causa curiosidad saber que habrá allí 🤔
JrlyWriter
Interesante esta trama☺️
JrlyWriter
Woow! Hasta a mí se me activaría la musa 🤭
JrlyWriter
Parece buena, excelente inicio
Claudia Milagros Batallanos Vilcas
me encanto !!! llore cuando se juntaron lo mucho que se esforzaron por ir con ella ... y lo lograron !!!
Celeste Godoy: Uufff... no te imaginas la alegría que me hace saber que te haya gustado😭. Pero este no es el final se viene la Parte 2. Mi idea es hacer una saga de novelas cortas📚. Así que se vienen cositas.✨️✨️📚
total 1 replies
Susana Mejia Soñett
me hubiera gustado que siguiera pero ecxelente 😂
Celeste Godoy: Claro que si Preciosa, ya estoy trabajando en ello y créeme si te gusto la primera la segunda va a estar mucho más buena📚✨️🥰
total 3 replies
FerWang
no puedo parar de leer
FerWang
estoy enganchada
FerWang
quede asi 🤡
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