Sinopsis:
Serena, una joven de nuestro mundo, reencarna en el cuerpo de Lady Annelise de Beaumont, la infame villana de una novela romántica que ella misma leyó. Annelise estaba destinada a hacer la vida imposible a la dulce protagonista, Lady Eleanor, quien finalmente conquistaría al apuesto Duque Adrian. Pero Serena no está dispuesta a seguir el mismo destino. Decide escapar de esa vida predestinada y, en su huida, se encuentra con el enigmático Emperador Tiberius, un hombre temido y poderoso que no dudará en proteger a la mujer que ha capturado su corazón.
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Capítulo 10
La Purga y la Conspiración
"... Parece que tenemos una rata en nuestra corte. Kael, arresta a Lady Isolde y a Sir Gareth.
Asegúrate de que nadie, absolutamente nadie, hable con ellos hasta que yo mismo los interrogue.” La voz de Tiberius era un trueno que resonó en el silencio del estudio. Su mirada de ámbar, fría y cortante, se posó en Lady Isolde, quien palideció y se desplomó al instante, su plan desmoronándose ante sus ojos.
El terror en su rostro era elocuente.
Serena observó la escena con una calma helada. La venganza.
El precio de la ambición desmedida. En su vida pasada, había visto esto innumerables veces.
La sed de poder podía hacer que las personas hicieran cosas inimaginables. Sintió una punzada de satisfacción al ver a Isolde arrastrada por los guardias, pero también una advertencia. La corte imperial era un nido de víboras, y no podía permitirse bajar la guardia.
Tiberius se volvió hacia Serena, su expresión aún tensa. “¿Estás bien, Annelise?” preguntó, su voz suave y cargada de preocupación. Se acercó a ella, sus manos palpando sus brazos, buscando alguna herida.
“Estoy bien, Tiberius,” respondió Serena, aunque su corazón todavía latía con fuerza. “Solo un poco… sorprendida. No esperaba que la envidia pudiera llevar a un acto tan imprudente.”
“La corte está llena de víboras, como bien sabes. Pero subestiman tu capacidad para defenderte,” dijo él, con un atisbo de orgullo en sus ojos.
“Y también subestiman mi amor por ti.” Su mano acarició su mejilla, un gesto que en otras circunstancias habría sido romántico, pero que ahora estaba teñido de la gravedad de la situación. “Esto no quedará impune. Nadie amenaza lo que es mío y vive para contarlo.”
Las investigaciones se llevaron a cabo con la brutal eficiencia característica de Tiberius.
Sir Gareth, bajo un interrogatorio intenso y sin piedad, confesó rápidamente.
No solo admitió haber sido sobornado y manipulado por Lady Isolde, sino que también reveló una red más amplia de descontento dentro de la corte, liderada por el padre de Isolde, el Duque D'Arcy.
El Duque, ambicioso y resentido por la creciente influencia de Serena, había visto la oportunidad de eliminarla y colocar a su hija en una posición más favorable.
La purga de la casa D'Arcy fue swift y sin piedad.
El Duque D'Arcy y sus principales conspiradores fueron arrestados, sus propiedades confiscadas.
Lady Isolde fue enviada a un convento remoto, despojada de su título y su fortuna, condenada a vivir una vida de penitencia.
La noticia se extendió rápidamente por todo el imperio, enviando un mensaje claro: nadie estaba por encima de la ley, y nadie podía dañar impunemente a la Emperatriz.
Serena observó la purga con una mezcla de horror y fascinación. La brutalidad de Tiberius era innegable, pero también lo era su eficacia.
En su vida pasada, había visto cómo la indecisión podía llevar a la caída. Tiberius no era indeciso.
Mientras tanto, los recuerdos de Annelise seguían fluyendo, y Serena se encontró con una nueva pieza del rompecabezas.
Se dio cuenta de que la "villanía" de Annelise no solo era el resultado de la presión familiar, sino también de la manipulación de una tercera parte.
El Duque D'Arcy, el mismo hombre que ahora intentaba eliminar a Serena, había sido un aliado cercano del Barón Beaumont.
Él había estado alimentando la ambición de Annelise, susurrándole al oído que era su "destino" casarse con el Duque Adrian, y que Eleanor era un "obstáculo" que debía ser removido a toda costa.
Annelise, ingenua y desesperada, había caído en sus intrigas, creyendo que el Duque D'Arcy era su benefactor.
Se había dado cuenta de que había sido una herramienta, una marioneta en un juego mucho más grande de poder y ambición.
La comprensión fue dolorosa, pero también liberadora. Annelise no había sido intrínsecamente malvada, solo una víctima de su propio entorno y de las garras de hombres poderosos y manipuladores.
Serena decidió que su misión no era solo sobrevivir, sino también redimir el nombre de Annelise. Quería que el mundo supiera que la "villana" no era tan villana como la habían pintado.
Una tarde, mientras cabalgaba con Tiberius por los jardines del palacio, el viento acariciando sus cabellos, Serena decidió hablarle de sus descubrimientos y contarle todo sobre su reencarnación.
Serena se atrevió. "Tiberius," comenzó, su voz apenas un susurro.
"Hay algo que debo contarte, un secreto que he guardado..." Él la miró con paciencia, sus ojos ámbar invitándola a continuar. "Yo no soy la Annelise que conocías.
Mi alma, mi mente... provienen de otro mundo. Era una mujer llamada Serena, líder de un clan, en un mundo muy diferente al tuyo. Muerte y renacimiento me trajeron aquí, al cuerpo de Annelise.
Soy la villana que conociste, pero también, alguien más." Tiberius la escuchó, su expresión indescifrable, pero sus manos tomaron las de ella, brindándole un silencio reconfortante.
Esa es mi historia oculta, después de aquí ya no oculto nada más.
Para mí, eso es algo irrelevante, aunque es algo sorprendente, le doy gracias a los docies por traerte hasta aquí.
Y sobre lo demás he estado reflexionando sobre Lady Isolde y su padre. Y me he dado cuenta de algo.
El Duque D'Arcy no solo estaba conspirando contra nosotros. Sospecho que también estuvo involucrado en la vida de la Annelise original."
Tiberius la miró, sus ojos ámbar fijos en ella. "Explícate."
Serena le contó sobre los fragmentos de recuerdos, la manipulación, las presiones que Annelise había sufrido.
"Él estaba alimentando su ambición, empujándola a cometer actos impulsivos.
La usó como un peón para sus propios fines, para socavar a la casa del Duque Adrian y, eventualmente, posicionar a su hija en una mejor posición."
Tiberius escuchó atentamente, su rostro una máscara de concentración. "Si esto es cierto, Annelise, entonces el Duque D'Arcy es aún más peligroso de lo que creía. Su ambición no tiene límites."
"Y su crueldad tampoco. Annelise no era una villana. Era una víctima de su entorno y de las intrigas de hombres como él," dijo Serena, su voz llena de convicción.
"Debemos asegurarnos de que la verdad salga a la luz. No solo para limpiar su nombre, sino para que nadie más sea utilizado de esa manera."
Tiberius detuvo su caballo y se volvió hacia ella, sus manos enguantadas tomando las suyas. "Haré lo que sea necesario para limpiar tu nombre, Annelise. Y para asegurarme de que la verdad sea conocida. Eres mi Emperatriz, y tu honor es mi honor."
Sus palabras, llenas de fuerza y convicción, calmaron el corazón de Serena. Sabía que con Tiberius a su lado, podría enfrentar cualquier desafío.
La conexión entre ellos no era solo pasión, sino también una profunda confianza y un respeto mutuo. Habían encontrado un puerto seguro el uno en el otro, en medio de la tormenta de la política y la guerra.
Y Serena, la antigua mujer de la mafia, la "villana" renacida, por fin sentía que había encontrado su verdadero propósito.
ojo no estoy diciendo q la novela sea mala sólo q es como si hubiera avanzado muy rápido 🤔🤔🤔