NovelToon NovelToon
Soñe Con El Antes De Nacer

Soñe Con El Antes De Nacer

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / BL / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Elior siempre se sintió fuera de lugar.
En su vida pasada fue profesora de ciencias, alguien que creía en la lógica… hasta que murió y despertó en un mundo regido por jerarquías, vínculos y destinos imposibles de ignorar.
Ahora es un omega masculino de belleza andrógina, hijo de los duques del Ducado de Lirien, rodeado de protección… y de miradas peligrosas.
Desde antes de renacer, soñaba con un hombre que nunca vio, pero que su cuerpo siempre reconoció.
Cuando el mundo intenta reclamarlo como una oportunidad política, Elior descubre que el vínculo que lo llama no exige posesión, sino espera.
🌙 Omegaverse · Reencarnación · Romance BL · Deseo contenido · Consentimiento

Advertencias:
Presión política sobre omegas · Intentos de reclamo forzado (no consumados) · Tensión emocional intensa
✔️ Sin violación
✔️ Sin romance forzado

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: La primera vez que lo veo

No estaba buscándolo.

Eso fue lo primero que entendí cuando ocurrió.

Caminaba por la galería alta que conectaba el ala este con el jardín cubierto. Era una ruta tranquila, poco transitada a esa hora. Me gustaba porque el sonido del agua llegaba amortiguado y la luz se filtraba de forma suave entre los arcos.

Respiraba con calma.

El vínculo estaba ahí, estable, como se había vuelto desde hacía días. No presionaba. No llamaba. Simplemente acompañaba, como una presencia que respetaba el espacio exacto que yo necesitaba.

Hasta que se tensó.

No de forma brusca.

Fue un ajuste mínimo, casi imperceptible.

Me detuve.

No porque algo me asustara, sino porque mi cuerpo lo pidió. La respiración se volvió un poco más lenta. El latido en el pecho se afirmó, firme, contenido. No urgencia.

Atención.

Di un paso más… y entonces lo vi.

No fue inmediato. Al principio solo percibí una figura detenida al otro extremo de la galería, parcialmente cubierta por la sombra de una columna. Alto. Inmóvil. Como si hubiera sentido lo mismo que yo y hubiera decidido no avanzar.

Nuestros ojos se encontraron.

Y el mundo se redujo.

No hubo una descarga violenta ni un sobresalto exagerado. Lo que sentí fue una confirmación profunda, silenciosa, como si algo que había estado incompleto por fin encajara.

Era él.

No porque lo reconociera de un rostro visto antes —no lo había visto jamás—, sino porque mi cuerpo respondió sin duda. El vínculo se asentó con una firmeza tranquila, clara, sin tironeos.

Él no se acercó.

Yo tampoco.

Nos quedamos así, separados por la distancia justa, sosteniendo la mirada como si cualquiera de los dos supiera que cruzar ese espacio sin cuidado rompería algo importante.

Sus rasgos eran fuertes, definidos, pero no duros. Había contención en su postura, una quietud deliberada que no se confundía con pasividad. No me observaba como quien evalúa una posesión.

Me miraba como quien espera permiso.

Ese pensamiento me atravesó con una intensidad suave.

Sentí el impulso —mínimo, casi infantil— de apartar la mirada. No por miedo. Por pudor. Por la conciencia repentina de estar siendo visto de una forma que no exigía nada… y aun así lo decía todo.

No lo hice.

Me mantuve ahí.

Y algo en su expresión cambió apenas. No fue una sonrisa. No fue sorpresa. Fue… alivio.

Como si hubiera confirmado algo que necesitaba saber antes de dar cualquier otro paso.

El vínculo respondió con una estabilidad nueva, más completa. No se expandió. No se cerró. Se alineó.

Así que eres real, pensé.

Y así que yo también lo soy.

Un sonido lejano —pasos, una voz— rompió la quietud. Él fue el primero en reaccionar. No retrocedió con brusquedad; simplemente giró el cuerpo un poco, como si entendiera que ese momento había sido suficiente por ahora.

Antes de irse, volvió a mirarme.

No fue una promesa.

No fue una despedida.

Fue una elección compartida.

Yo asentí apenas, un gesto tan pequeño que nadie más habría notado. Pero él sí.

Lo supe por la forma en que sus hombros se relajaron al desaparecer tras la columna.

Me quedé solo en la galería, el corazón latiendo con fuerza controlada. No había temblor en mis manos. No había confusión.

Había certeza.

No había imaginado nada.

No había malinterpretado sensaciones.

Lo había visto.

Y más importante aún:

no me había sentido obligado a correr.

Apoyé una mano en la baranda fría y exhalé despacio.

—Despacio —murmuré.

El vínculo respondió, firme y sereno.

Esta vez, no como una espera lejana.

Como una presencia real…

que sabía exactamente cuándo detenerse.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play