Manjiro y tú eran mejores amigos desde pequeños, por eso estuviste con él desde siempre y tienes sentimientos hacia él. Los fundadores también eran tus amigos, pero desde que una chica llamada Luna entró a Toman, te "robó" a tus amigos, también a Manjiro. Manjiro se volvió distante: no te contestaba, te excluía, te ignoraba... esto te afectó un poco. Tu mejor amigo y el chico que te gustaba te cambiaba un poco más cada minuto. Siempre que intentabas hablar de ello, decía que estabas siendo posesiva y que no tenías razón para actuar así... hasta que llegó ese día.
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17
—"Pinky Paradise... claro que elegiría un lugar lleno de adolescentes con ropa extraña."— Su tono era de burla cansada mientras comenzaba a correr hacia el edificio indicado.
Dentro de Pinky Paradise Fashion, el personal gritó alarmado al ver a Saori cruzando el techo. Una modelo con flequillo rosado dejó caer su atuendo de fantasía y corrió a buscar al encargado.
—"¡Señor Takashi! ¡Hay una mujer en nuestro techo usando nuestra escalera de incendios!"— exclamó la joven, mientras Saori descendía rápidamente hacia el callejón trasero.
Abajo, Manjiro llegó jadeando al callejón justo a tiempo para ver cómo Saori saltaba desde la segunda planta al suelo, aterrizando con una rodilla flexionada para absorber el impacto.
—"¡Ahí estás, maldita sea!"—
Manjiro corrió hacia ella con pasos furiosos, sus botas resonando en el pavimento del callejón. Detrás de él, sus hombres aparecieron en la entrada, bloqueando cualquier posible ruta de escape.
—"Pensaste que podrías esconderte en esta mierda de tiendas, ¿verdad?"— Su voz rebotó en las paredes de ladrillo mientras se acercaba. —"¿Correr por techos como una rata? Eso es patético incluso para ti."—
Saori se enderezó lentamente, mirándolo con una expresión desafiante. El callejón estaba rodeado por muros altos y puertas cerradas, dejando pocos lugares donde huir. Sus dedos rozaron la pared de ladrillo detrás de ella mientras esperaba su próximo movimiento.
—"¿Qué quieres decirme ahora, Manjiro?"— preguntó con calma.
La pregunta de Saori flotó en el aire cargado del callejón, su voz manteniendo un tono sorprendentemente sereno considerando la situación.
Manjiro se detuvo a pocos pasos de ella, su pecho subiendo y bajando por el esfuerzo de la carrera. Sus ojos oscuros la examinaron de arriba abajo, desde su cabello desordenado por el viento hasta la forma en que mantenía una postura firme despite las circunstancias.
—"Quiero saber por qué demonios estás huyendo,"— espetó él, cruzándose de brazos. —"¿Creíste que podrías desaparecer y dejarme buscando por toda Shinjuku? ¿Qué clase de juego estúpido es este?"—
Sus hombres formaron un semicírculo detrás de él, armas visibles bajo sus chaquetas mientras observaban la interacción.
Le digo con calma —"acaso no te cansas?"—
La pregunta de Saori pareció golpear a Manjiro como una bofetada. Por un instante, su rostro se tensó, la ira inicial dando paso a una expresión más compleja. Se quedó quieto, procesando sus palabras mientras el sonido de los coches lejanos llenaba el silencio del callejón.
—"¿Cansarme?"— Repitió él, su voz bajando varios tonos. —"No soy yo quien corre por techos como una ladrona y me esconde en tiendas de disfraces. Tú eres la que está causando todo este joder."—
Dio un paso adelante, acortando la distancia entre ellos. Su mirada se intensificó, estudiándola como si tratara de descifrar un acertijo que llevaba años resolviendo.
—"Mira,"— continuó con un tono más controlado pero igual de intenso.
Le digo con calma —"hago esto porque no estás dejando de seguirme como un tonto"—
La calma en la voz de Saori pareció desconcertar a Manjiro más que cualquier grito o llanto. Sus hombros se tensaron visiblemente, y la mandíbula se le marcó mientras procesaba sus palabras. Los hombres detrás de él permanecieron en silencio, observando la tensión crecer entre su líder y la mujer que había logrado burlarlos durante media hora.
—"¿Un tonto?"— Repitió él, su tono ahora peligrosamente bajo. —"¿Llamas tonto a que te siga por toda la jodida ciudad porque no puedes mantener una puta conversación sin correr?"—
Dio otro paso, cerrando casi por completo la distancia entre ellos. El olor a sudor y adrenalina de su carrera llenaba el aire. Sus ojos oscuros se clavaron en los de ella, buscando cualquier signo de debilidad o mentira.
—"Estoy aquí porque tú estás actuando como una maldita loca,"—
Le digo incrédula —"ahora yo soy la loca?, que gracioso, Manjiro te dije que no me volviera a hablar por el resto de tu vida"—
La incredulidad en la voz de Saori pareció romper la compostura de Manjiro. Una risa corta y amarga escapó de sus labios, carente de humor. —"¿Que no te hable nunca más? ¿Y crees que eso funciona así conmigo?"— Dio un paso más, invadiendo su espacio personal hasta que estuvo lo suficientemente cerca para que ella pudiera sentir el calor de su cuerpo.
—"Escúchame bien,"— dijo él, su voz ahora un murmullo peligroso. —"No voy a dejarte ir simplemente porque me dices que me largue. Nunca he hecho lo que se supone que debo hacer cuando se trata de ti."— Sus manos se alzaron como si quisiera tocarla, pero se detuvieron a centímetros de sus brazos.
Detrás de ellos, uno de los hombres de Toman carraspeó nerviosamente. —"Jefe, quizás deberíamos llevarla a un lugar más privado..."—
La sugerencia de su subordinado pareció recordarle a Manjiro dónde estaba y quiénes eran. Respiró hondo, intentando controlar la mezcla de ira y algo más complicado que brillaba en sus ojos mientras se apartaba un paso.
—"Tienes razón, Kai,"— admitió con un gesto brusco. —"Este no es el puto lugar para tener esta conversación."—
Volvió a mirar a Saori, su expresión endureciéndose nuevamente. —"Vas a venir con nosotros. No hay discusión sobre esto."— Hizo una pausa antes de agregar con un toque de amenaza velada. —"A menos que prefieras que mis chicos te arrastraban por estos callejones hasta mi coche."—
Detrás de él, los hombres se movieron ligeramente, listos para obedecer cualquier orden.