Desde el momento que lo ví me encantó, supe que él era el chico con el que quería experimentar todo eso que leía en libros sobre el amor y otras cosas, sus ojos hermosos y su sonrisa coqueta me volvieron loca desde el primer momento. Fue fácil para él tenerme entre sus brazos, lo ame y pensé que él me amaba también, Ja, que estúpida fuí, Me creí la muy madura y jugué con fuego y; obvio me quemé y entendí, que los chicos grandes, te rompen el corazón.
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Tus padres vienen por tí.
Amanda.
Lo senti sonreír y busco mis labios nos besamos y mientras lo hacemos, sentí como la mano que estaba en mi vientre viajó hacia más abajo, la metió entre mi ropa y comprendí lo que quería hacer, me tence un poco pero no lo detuve, lo deje y cuando alcanzó aquello lugar comenzo a acariciarme ahí abajo.
Mi cuerpo se estremeció, cerré mis ojos y disfrute de sus caricias lascivas, gemí su nombre, sentí un cúmulo de placer formarse en mi vientre y segundos después sentí como aquello explotó, me aferre a sus hombros mientras sentía mi cuerpo levitar, o algo así. ¡Eso fue increíble!
Por varios segundos una ensoñación me cubrió y cuando volví en mi, él me miraba de una manera que me dejó sin aliento.
— Eres jodidamente sexy,
Sonreí y mordí mi labio inferior, el acercó su boca a la mía y paso su lengua por el labio que antes me mordí, entre abrí mis labios e introdujo su lengua en mí boca. Me aferre a su cuello, me pegue más a él y entonces sentí algo punzar mi vientre, supe de que se trataba.
¡El estaba excitado!
Si esto seguía si tal vez terminaríamos teniendo sexo. Mi corazón dió un vuelco en mi pecho, pausamos el beso y sin poder evitarlo mire hacia bajo.
— Tu estás.... — me daba mucha vergüenza terminar la frase.
— Sí, preciosa es normal, me encantas y me exitas pero tranquila, ya se me pasará.
— ¿No te duele? — alguna vez escuché a chicos hablar sobre aquello, decía que les causaba dolor no poder bajar eso.
Él sonrió. — Es un poco incómodo, pero nada que no se pueda soportar.
¿Entonces sí le dolía? Mordí mi labio inferior, él me hizo sentir tan bien hace unos momentos, ¿Yo podría hacer lo mismo por él? Ante ese pensamiento sentí mis mejillas arder.
— Tus mejillas se pusieron rojas, ¿En qué piensas? — me preguntó curioso.
— Y.. yo, pensaba que sí te es incómodo, y aunque yo no estoy lista para más. Tú me hiciste sentir bien hace un rato y yo quiero hacer lo mismo contigo. — el abre los ojos y luego sonríe.
— ¿De verdad lo harías?
— Sí, bueno, no sé cómo exactamente, tendrías que explicarme pero quiero hacerlo.
Él sonrió.
— Bueno. — dijo y se acercó a mi oído, me dijo como hacerlo, trague en seco y procedí a hacer lo que me dijo.
Introduje mis manos en sus pantalones y alcance esa parte de su anatomía, e hice como el me explico.
Cerro sus ojos y metió su rostro en mi cuello mientras dejaba salir de sus labios suspiros y gemidos que me hicieron saber que estaba haciendo las cosas bien. Después de unos segundos sentí como todo su cuerpo se convulsionó y de ahí, salió un líquido espeso y caliente que mancho sus pantalones.
Después de unos segundos levantó su rostro, me miró y sonrió.
— Lo hiciste bien. — me dió un beso en los labios, sonreí . — Pero ahora tengo que ir a cambiarme. — Me dió otro beso y se colocó pie. — Ya vuelvo, acomodate, es hora de dormir. — asenti.
Cuando él se metío al baño, subí un poco más en la cama y me cubrí con la manta, él salió, me sonrió, ya se había cambiado de pantalón, se metió a la cama y me abrazo.
— Duerme hermosa, ha sido un largo día.
Me acurruqué en su pecho y inhalé su delicioso aroma, sentí unas ganas inmensas de decirle que lo amaba, pero nuevamente decidí que era muy pronto, solo cerré mis ojos y el sueño llegó a mi.
________
Al día siguiente me levanté sintiendo el delicioso aroma a tocineta, me incorpore en la cama y me dí cuenta que estaba sola en esta, sonreí, estire mi cuerpo y salí baje, me di un baño rápido y coloque la ropa que llevaba puesta cuando fuí a casa de Sandy, baje a la primera planta y encontré a mi novio moviéndose en la cocina como todo un cheff.
— ¡Huele delicioso! — exclame abrazando su espalda. — ¿ Por qué no me despertaste? Podría haberte ayudado.
El dió media vuelta y me dió un beso fugaz en los labios.
— La idea era sorprenderte, con un desayuno delicioso y en la cama.
— Bueno, sorprendida estoy. — mire hacia la estufa y sonreí. — Me encanta lo que veo, además huele muy rico.
— Te informo que la cocina es una de las actividades que disfruto y además se me da muy bien. — dijo y sonrió.
— ¿Y cuáles son esas otras actividades que disfrutas?
— Ejercicio y natación. — asenti comprendiendo porque su cuerpo estaba tan esculpido.— Y bueno, si te digo lo otro puedo incomodarte. — lo miré con una ceja alzada.
— ¿Dime? — el sonrió, se acercó a mí oído y lamió el lóbulo de mi oreja.
— ¿De verdad no te lo imaginas? Anoche hicimos una parte. — vuelve a colocarse frente a mi y asiento comprendiendo por fin. — Eso, también se me da muy bien. — me guiñó el ojo y sonreí apenada. Volvió su cuerpo hacia la estufa y le dió vuelta a la tocineta.
— ¿Hay algo con lo que pueda ayudarte ?
— Bueno, no he preparado el jugo, hay naranjas frescas en la nevera.
— ¡Oh me encanta el zumo de naranja, lo haré yo! — él sonrio y asíntio.
Después de preparar el desayuno, nos sentamos a disfrutar de este mientras nos conocíamos un poco más, después no pusimos a ver una película, y justo en ese momento sonó su teléfono.
— Es Sandy. — dijo al ver la pantalla, deslizó el dedo en ella y lo colocó en voz alta.
— Buenos días, ¿Qué sucede?
— ¡Dios que bueno que tú si respondes, estoy llamando a Amanda desde hace 5 minutos y no sé qué pasó! — se escucha alterada.
— Aquí estoy amiga, ¿Qué pasa?
— Tus padres me llamaron hace como 6 minutos, dicen que te están marcando y no respondes, me llamaron a mí y les dije que estabas en la ducha, pero dijeron que pasan por ti en 20 minutos, ¿Se puede saber dónde estabas metida o qué estabas haciendo que no respondías el p*** teléfono?
— Lo siento, lo deje arriba y ¡Oh cielos me van a descubrir! — ahora yo fui quien se alteró, me levanté de la silla y corrí hacia la habitación, tome todas mis cosas y mi teléfono, tenía ocho llamadas perdidas de mamá y cinco de Sandy.
¡Mierda!
Baje las escaleras apresuradamente. — Sam necesito que.. — me detuve cuando lo ví en la puerta, con las llaves de su auto en la mano y colocandose una chamarra, le sonreí y corrí hacia él.
— Tranquila, llegaremos antes que ellos. — asenti, rogando que así fuera.
________
Sam estacióno el auto frente a la casa de Sandy.
— Bueno, parece que no han llegado porque ninguno de los autos de mi familia está aquí. — dije mientras quité el cinturón de seguridad. — Gracias, nos vemos. — Le di un beso en la mejilla y salí como volador sin palo del auto, toque el timbre de la casa de Sandy y la empleada abrió rápidamente.
— ¿Alguien ha venido por mí? — indagué, la mujer me vio con una ceja alzada luciendo confundida. — No importa.
Camine hacia la sala y me encontré con Sandy caminando de un lado a otro con expresión angustiada.
— ¡Oh Dios mío qué bueno que llegaste! — exclamó colocando su mano en el pecho. — Estaba demasiado asustados.
— Dímelo a mi.
Justo en ese momento el timbre de la puerta sonó y abrí los ojos.
Seguiré al pendiente, gracias!