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LA REINA DEL ASFALTO

LA REINA DEL ASFALTO

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / CEO / El Ascenso de la Reina / Romance / Completas
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Cuando era pequeña, soñaba celebrando llena de emoción, con una alegría que no sé cómo explicar; solo recuerdo que mi pecho se llenaba de una sensación abrumadora al levantar en mis manos una gran copa.
Sin embargo, jamás imaginé que, para plasmar esa fantasía, tendría que sacar una fuerza que ni siquiera sabía que tenía: una especie de coraje como el de una leona que protege a su familia con uñas y dientes, o la fortaleza de una madre en pleno alumbramiento.
Pero, en fin, esta es mi historia, que espero les sirva de inspiración para perseguir de manera incansable todos sus sueños, aunque el mundo se oponga y diga que no puedes lograrlo.

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

ISMARA

No creí que mi cumpleaños número dieciocho iniciaría de forma tan caótica: Michael sumido en la incertidumbre de lo que ocurrió con esa bruja de Tianna, y yo en el departamento de Ethan, con quien no tuve el mejor de los inicios al conocerlo en la universidad, pero que a pesar de todo me ayudó con mi amigo...

—Ratón, creo que ya estás en condiciones para volver a tu casa y dejar descansar a Ethan...

—Toma, viejo, cámbiate de ropa para que no pesques una pulmonía —dijo Ethan, lanzándole un chándal oscuro junto a una camiseta suya.

—Gracias por lo que hiciste por mí... —murmuró Micky.

—No tienes nada que agradecer. Ella te quiere mucho, por lo que pude ver —respondió Ethan, sin quitarme la mirada de encima.

—Así es. Apúrate, Micky, que la abuela se va a preocupar si despierta y no estás en casa...

—Tienes razón, pececita...

Salimos del cuarto de baño para darle espacio a que se cambiara.

—¿Tienes alguna bolsa? —pregunté a Ethan.

—Sí, ven...

—Te agradezco mucho todo lo que hiciste por mi amigo...

—Él tiene mucha suerte de tenerte.

Le devolví una sonrisa a medias.

—Feliz cumpleaños, niña.

—Gracias, aunque prefiero que me llames Ismara, no niña. ¿Y cómo sabes que hoy es mi cumpleaños?

—Está bien, Isma. Y no importa, solo que cuando alguien me gusta o llama mi atención, hago mi tarea de investigación —dijo, con una sonrisa dibujada en los labios.

Cuando Micky salió, le volvimos a agradecer al joven Ferrara por su apoyo. Nos subimos al taxi que nos llevó directo a la casa de los Lumis, donde la abuela Carmen estaba desesperada.

—Abuela, ¿qué haces despierta a esta hora? —preguntó Micky al entrar.

—¡Mocoso, me tenías con el Jesús en la boca! Vino a buscarte la policía...

—¡¿Qué?! ¿Por qué?

—Según ellos, abusaste sexualmente de una chica... Tina, Tuna... Tianna.

—¡¿Qué?! ¡¿Abusar?! —exclamó Micky, pálido.

—Sí, tenemos que ir a la delegación para aclarar todo esto.

—Abue... —murmuró, rompiendo a llorar mientras ella se acercaba a abrazarlo.

—Tranquilo, mi niño, yo sé que eso que dicen no es verdad. Tú no serías capaz de hacer una monstruosidad así...

—Abuela, no recuerdo qué pasó...

—¿Qué estás diciendo, muchacho? —preguntó, abriendo los ojos con sorpresa.

—Lo siento, pero solo tengo imágenes difusas en la cabeza porque me drogaron. ¡No sé si lo hice o no! —lloró desconsolado.

Me acerqué de inmediato para abrazarlo.

—Ratón, todo va a estar bien. Yo estoy segura de que tú jamás harías una cosa así...

—¡¿Cómo lo sabes, si ni siquiera yo estoy seguro de si lo hice o no?!

—¡Porque te conozco bien! Sé el extraordinario ser humano que eres y que serías incapaz de hacerle daño a una mujer...

—No lo sé, pececita... ¿Y si soy ese horrible monstruo que abusó de Tianna?

—No lo eres, ¿me entiendes? No lo eres. Voy a llamar al abuelo para que Ray nos ayude; él es el mejor abogado del mundo.

—Gracias, Isa...

Saqué mi teléfono del bolsillo trasero, miré la hora —apenas eran las cinco de la mañana— y busqué el contacto del abuelo. Empezó a repicar y contestó al tercer timbre.

—¡Ismara! ¿Por qué me llamas tan temprano?

—Abuelo, necesito ayuda...

—Ya subo a tu habitación.

—No, no, no... Yo no estoy en la mansión.

—¡¿Cómo?!

—Micky necesitaba apoyo y ahora más que nunca requerimos de los servicios profesionales de Ray...

—¡¿Qué?! ¿Qué fue lo que pasó? ¡Dime qué pasa, Isabella!

—Lo están acusando de violación...

—¡¿Cómo?! Pásame la dirección, ya salgo para allá.

—Gracias, abuelo.

Sin dudarlo un segundo, le compartí por WhatsApp mi ubicación en tiempo real.

ISMAEL

Me encontraba en el gimnasio de la casa haciendo una rutina exhaustiva para sacar todo el tequila que me tomé anoche. De repente, mi móvil comenzó a sonar. Detuve la caminadora, me sequé el sudor de la frente y miré la pantalla.

¡Ismara! Qué raro, apenas son las cinco de la mañana...

—Hola, Isa, ¿por qué me llamas tan temprano?

En su voz detecté una profunda preocupación al decirme que necesitaba ayuda. De forma instantánea le dije que ya subía a su cuarto, pero me soltó la bomba de que ni siquiera estaba en la casa.

¡¿Qué?! ¿Dónde demonios está esta niña? ¿Cómo salió sin que nos diéramos cuenta?

—Micky necesitaba de mi ayuda...

¿Será posible que haya sido tan ciego y ellos tengan un enredo amoroso del que no me he percatado?

—Necesitamos a Ray, abuelo...

—¡Carajo, a Ray! ¿Qué demonios pasó? ¡Dime qué pasa, Isa! —exigí, intentando mantener la calma.

—Lo acusan de violación...

—¡¿Cómo?!

Lo que escuché me descolocó por completo. Ese chico es un pan de Dios; es ilógico que lo culpen de algo tan descabellado como eso.

—Pásame la dirección, ya salgo para allá...

Terminé la llamada e inmediatamente le marqué a Raymundo.

—Buenos días, Ray. Me disculpo por la hora, pero ocurre algo grave...

—Señor Ismael... —respondió, aún adormilado.

—Raymundo, están acusando al mejor amigo de mi nieta de violación, pero a ese chico no lo creo capaz de semejante barbaridad. Requerimos tus servicios; ya te paso la dirección para vernos allá en media hora.

—Sí, señor, ya salgo para allá...

Subí a la habitación a toda prisa y me duché rápidamente. Al empezar a vestirme, Victoria me observó detenidamente.

—Ismael, ¿pasó algo?

—Duerme, cariño, cuando regrese te explico todo. Pero no busques a Ismara, que no se encuentra en la casa...

—¿Cómo? ¿Y dónde estaría a esta hora? —preguntó, mirando el reloj de su muñeca.

—Cuando regrese te explico todo... —dije, besando su cabeza antes de salir apresurado.

Al llegar a la cochera vi mi primer auto, el Porsche 911 Turbo, el cual conservo con cariño; pero tomé las llaves del Lamborghini Veneno Roadster. Necesitaba un auto veloz: en este momento lo único que quería era teletransportarme al lado de mi nieta y saber qué estaba ocurriendo con su amigo.

Al llegar a la mansión Lumis, la tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo.

—Buenos días, doña Carmen...

—Señor Ismael, gracias por venir tan rápido...

—No necesita agradecerme nada, este muchacho es como de la familia. Ya no tarda en llegar el abogado Víquez...

—Gracias, abuelo.

—Gracias, señor Bodra...

—No te preocupes, Michael, estoy seguro de que todo va a salir bien —dije, al ver sus ojos rojos por el llanto.

—Eso espero...

—¿A qué te refieres, muchacho? —pregunté, elevando una ceja.

—Me drogaron, señor Ismael. Creo que fue en una bebida. Solo tengo imágenes borrosas y por eso, cuando me sentí raro, le envié un mensaje y la ubicación a Isa para que me ayudara.

—Hiciste bien —respondí, tocándole el hombro.

Transcurrieron casi cuarenta minutos hasta que llegó Ray.

—Buenos días...

—Buenos días, abogado, le agradezco que viniera tan rápido —dijo la señora Lumis, estrechando su mano.

—Díganme, ¿cómo les puedo ayudar?

—Están acusando a mi nieto de violación...

—Eso es un tema delicado...

—Pero lo que ocurre, licenciado, es que fui drogado y no recuerdo con certeza qué pasó... —confesó Micky, bajando la cabeza con tormento mientras Ismara le tomaba la mano en señal de apoyo.

—Muy bien... Voy a llamar a un amigo forense que trabaja en la policía para que te revise antes de que sea tarde. Necesitamos determinar qué droga utilizaron, pues el tiempo es un factor determinante para la recolección exitosa de evidencia biológica.

—Listo.

—Ratón, no te preocupes que el abogado Víquez es el mejor... —animó Isa.

—Gracias, pececita.

—Es importante que sepas que el examen va a ser invasivo, Michael. ¿No te has bañado?

—No, solo estuve metido en una tina con agua fría, nada más...

—De acuerdo. Permítanme un segundo para hacer la llamada...

Ray se apartó unos metros y, al terminar, regresó con nosotros.

—Vamos, Michael. Gabriel nos espera en el laboratorio de criminalística de la policía para realizarte un examen exhaustivo como presunto agresor. Eso incluye hisopados de diversas partes del cuerpo, incluido el área genital para recoger cualquier resto de material biológico, y muestras de sangre para cotejos de ADN. Además, necesitamos la ropa que llevabas puesta. ¿La tienes?

—Sí, está mojada en una bolsa...

—Hay que llevarla. Dime el nombre de la discoteca donde ocurrió esto para solicitar las cámaras de seguridad.

—El Club Escalivar...

—Bien. Es muy posible que te dejen en custodia preventiva mientras se demuestra tu inocencia o culpa. Yo me voy a encargar de que sea el menor tiempo posible...

—Está bien... —asintió Micky, agachando la cabeza ante la inminente tormenta.

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Olga Silva
muy bella felicidades autora 👏
DAKI: Muchas gracias
total 1 replies
Tere Jimenez
gracias empieza muy interesante
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