se trata sobre una joven que es aceptada en una prestigiosa academia Pero lo que le parece extraño es que ella no envío ninguna solicitud y el nombre de la academia era muy raro y lo que era más extraño todavía era la reacción de su madre al escuchar el nombre de aquella academia si quieres saber de qué se trataba esa solicitud te invito a leer esta nueva y hermosa historia
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capítulo 16
Beatrix se quedó mirando un punto fijo en la madera del escritorio, procesando cada palabra del Director. Un silencio denso se apoderó del lugar, roto únicamente por el crujido distante de las antorchas de la academia.
La historia de Jax se sintió como un eco distorsionado de su propia vida, pero con el dolor invertido. Su propia madre la había protegido del Inframundo, mientras que la madre de Jax había intentado huir de él, destruyendo la devoción eterna de su familia en el proceso. La furia y el desprecio que Jax sentía por la ligereza de los mortales ahora tenían un sentido dolorosamente claro.
Beatrix soltó un suspiro lento, enderezando la espalda y asimilando la fría realidad de las cartas que tenía sobre la mesa. Levantó la vista hacia el Director, con los ojos reflejando una madurez nueva, desprovista de la inocencia que había traído de la superficie.
—Entiendo —dijo Beatrix, con una voz firme y pausada.
No hizo más preguntas, ni vaciló. Aquella palabra selló su aceptación de las reglas del juego. Ya comprendía el terreno que pisaba, las heridas de quienes la rodeaban y el valor de las alianzas que estaba a punto de formar en su propia habitación. El Inframundo ya no era solo su prisión; se estaba convirtiendo en su tablero.
Beatrix se despidió del Director Valerius con un leve gesto de cabeza y abandonó el comedor. Mientras caminaba por los pasillos de obsidiana, sintió que el peso de la corona invisible que ahora llevaba comenzaba a sentarle bien. Al llegar a su habitación, empujó las pesadas puertas de roble negro y se encontró con la escena que el director le había advertido: sus dos nuevas compañeras ya estaban instaladas.
A un lado de la estancia, junto a una de las ventanas, se encontraba Vespera Ignis, puliendo una pequeña daga con total naturalidad; al otro lado, sentada en un sillón con un enorme pergamino entre las manos, estaba Lyra Vance. Al ver entrar a la dueña de la habitación, ambas se pusieron en pie de inmediato.
Vespera dio un paso al frente, con sus ojos felinos brillando de curiosidad y una sonrisa franca que dejaba ver sus pequeños colmillos.
—Un placer conocerla, señorita Beatrix —dijo Vespera, cruzándose de brazos con energía—. Me dijeron que al primero de sus pretendientes que conoció fue a mi hermano.
En verdad lo lamento mucho porque él sea un poco amargado, pero eso es por culpa de mi padre. Los hombres de mi casa se toman todo demasiado en serio.
Beatrix sonrió levemente, agradeciendo mentalmente la honestidad brutal de la chica de la Casa de las Cenizas, especialmente ahora que conocía la dolorosa razón detrás de la amargura de esa familia.
Antes de que pudiera responder, Lyra Vance avanzó con timidez, acomodándose los lentes y sosteniendo el pergamino contra su pecho como si fuera un escudo. Hizo una reverencia perfecta y elegante.
—Un placer conocerla, su alteza —saludó Lyra con una voz suave y melodiosa—. He leído mucho sobre las dinastías, pero nunca había tenido la oportunidad de estar cerca de la línea directa de los Blackwood. Tengo algo de curiosidad... ¿Cómo es el mundo humano? Los libros de la biblioteca de mi familia dicen que es un lugar caótico y lleno de luz, pero me gustaría saberlo de alguien que realmente creció allí.
Beatrix cerró la puerta a sus espaldas, observando a las dos jóvenes. La tormenta y la calma estaban ahora bajo su mismo techo, listas para escucharla.