Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 15: Recuerdos
NARRADOR OMNISCIENTE
La noche era tranquila, silenciosa, demasiado tomando en cuenta lo oscuro que estaba esa noche, ni la luna ni las estrellas estaban presentes para lo que sucedió después. Nikolay había terminado de prender la última vela, había elegido de forma minuciosa el vino, la comida, incluso los cubiertos y la vajilla, quería que todo fuera perfecto.
El comedor principal estaba dispuesto como si el tiempo se hubiera detenido exclusivamente para ellos. La mesa en el centro era circular, madera oscura pulida hasta el brillo, cubierta con un mantel blanco, impecable y sin arrugas, velas altas en el centro encendidas que desprendían un aroma dulce a canela y manzana, el olor era dulce, pero también reconfortante.
La luz tenue de las velas era suave y cálida, dando la sensación de comodidad, mientras danzaban suavemente sobre las paredes adornadas con arte clásico. La vajilla era de porcelana fina, los cubiertos de plata, incluso copas de vino de cristal esperaban, reflejando una velada que prometía ser íntima.
En ese momento llegó Sarai. Miró la mesa preparada para una noche que en su mente iba a ser perfecta, pero al ver entrar a Sarai la mujer que se había convertido en su mundo entero entró a la habitación luciendo un vestido azul oscuro, ajustado de la cintura y largo hasta la rodilla, su maquillaje era sencillo, simple, pero elegante.
Nikolay notó algo diferente en su mirada que no encajaba con el ambiente. Algo que no pertenecía a esa noche. Él lo había notado, pero él decidió ignorarlo. Porque esa noche debía de ser perfecta, llena de certeza.
—Pensé que te gustaría—dijo él, observándola con una intensidad que siempre había reservado para ella. Sarai sonrió. Pero no fue una sonrisa completa.
—Es hermoso.—respondió. Y lo era.—No era necesario que hicieras esto.—Dijo ella en voz baja, observando la mesa más que a él.
Nikolay la miró en silencio. Había algo en su expresión que no encajaba.
—Lo es—respondió finalmente—. Esta vez... lo es.
Pero Sarai no sonrió. No como antes. No como cuando aún creía en él. El silencio entre ambos no era cómodo. No era íntimo.
Era... frágil. A punto de romperse. Y fue ella quien lo hizo.
—Scarlett murió.—Las palabras cayeron sin aviso. Sin suavidad. Sin preparación. Sin dramas. Nikolay no reaccionó de forma inmediata. Su mirada permaneció fija en ella, pero algo en su interior... se tensó.
—¿Qué?
—Mi amiga—continuó Sarai, esta vez mirándolo directamente—. La que viste en aquella foto. La que siempre estaba conmigo.
Él lo recordaba.
—Ella murió.—Repitió—Su esposo la mató.
El aire cambió. Pero no como ella esperaba. No hubo indignación inmediata. No hubo rabia visible. Solo... silencio. Un silencio que empezó a doler.
—Estoy investigando—añadió—. Y voy a hacer que pague.
Nikolay apoyó la copa sobre la mesa, con un movimiento lento.
—No es asunto tuyo.
Sarai se quedó inmóvil.
—¿Cómo que no es mi asunto?
—Está muerto—respondió él, sin emoción—. O lo estará pronto. La justicia no es algo con lo que debas ensuciarte las manos.
Sus palabras fueron claras. Frías. Definitivas. Y completamente equivocadas.
—No entiendes nada...—Susurró ella claramente molesta.
—Lo entiendo perfectamente—replicó—. Te estás dejando llevar por emociones inútiles.
Esa fue la gota que colmó el vaso. La primera, la más profunda...
Sarai lo miró como si, por primera vez, realmente lo estuviera viendo.
—¿Inútiles?—repitió, incrédula—. ¡¿Llamas inútil querer justicia por alguien que fue asesinada?!
—Llamo inútil arruinar tu vida por alguien que ya está muerto.
El silencio que siguió fue devastador. Porque en ese instante... Sarai comprendió.
Nikolay no era alguien que creyera en la justicia. No en la forma en que ella lo hacía. No en la manera en que le importaba.
—Tú no vas a ayudarme—dijo finalmente entendiendo que él no iba a ayudarla. Mucho menos apoyarla. No fue una pregunta. Él no respondió. No hizo falta.—, y tampoco me entiendes.
—No tengo que hacerlo—replicó él. Esa fue la última pieza. Sarai se puso de pie.
Las velas siguieron ardiendo, ajenas al momento.
—Entonces no podremos seguir.
Nikolay levantó la mirada. Por primera vez...
Hubo algo más que control en sus ojos.
—Sarai.
—No.—lo interrumpió—No intentes detenerme ahora.
Su voz tembló. Pero dolía.
—Esto...—miró a su alrededor, a la mesa, a la cena, a todo lo que él había preparado—no cambia lo que eres.
Silencio.
—Y yo... no puedo quedarme con alguien que no cree en lo correcto.
Nikolay se puso de pie. Pero no se levantó de su asiento.
—Ye vas por eso.
—Me voy porque si me quedo... voy a convertirme en alguien que no quiero ser.
Sus miradas se sostuvieron. Por última vez.
—Y porque en este camino... tú no estarás conmigo.
Esa fue la despedida. No hubo palabras. Sarai se dio la vuelta y se fue. Con el corazón destrozado, pero segura y convencida de que había hecho lo correcto.
...****************...
Lo que siguió fue inevitable. Sarai continuó. Sola al principio, impulsada por la culpa, el dolor y por la necesidad de hacer justicia por Scarlett. Y en ese camino... encontró a alguien más. Un hombre que no dudó, que no cuestionó.
Que la ayudó a encontrar respuestas, a reunir pruebas... y finalmente, a ejecutar la venganza que Nikolay había despreciado.
Y en medio de todo eso...
Ella volvió a sentir, volvió amar. Pero ese comienzo, nuevo, diferente... tuvo un precio.
Porque mientras ella continuaba...
Nikolay caía. La noche del accidente no había sido una casualidad. Fue una consecuencia de la ruptura, de la ira contenida, del vacío que ella dejó y cuando sobrevivió...
Emergiendo de las llamas con el rostro marcado, con el alma aún más rota...
Solo quedó una cosa en él. Rencor. No hacia el mundo, no hacia el destino. Si no hacia ella. Sarai. La única persona que se atrevió a irse. La única que eligió algo más... que a él.
Y así...
Lo que alguna vez fue amor... Se convirtió en el inicio de la tragedia. De las cadenas que ataron a Nikolay a su trágico destino.