En un mundo de poder y violencia, Luca vive sin sentir… hasta que Elena irrumpe en su vida. Entre traiciones y enemigos, el amor se vuelve su mayor debilidad… y su única salvación.
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capitulo 13
🖤 Bajo la Piel del Hielo (Versión Oscura)
Capítulo 13 — La línea que cruzaste
Elena no durmió.
No realmente.
Su cuerpo descansó… pero su mente no.
Isabella.
El nombre seguía ahí.
Dando vueltas.
—No fui yo… —murmuró en la oscuridad.
Pero no importaba.
Para Luca…
Era suficiente.
La puerta se abrió.
Otra vez.
Pero esta vez…
No eran los hombres.
No era Dante.
Era él.
Luca entró sin apuro.
Como si ese lugar no fuera lo suficientemente bajo para él.
Pero aun así…
Ahí estaba.
Elena levantó la mirada.
No se puso de pie.
—Volviste.
Luca no respondió.
Cerró la puerta.
Se quedó mirándola.
Más delgada.
Más débil.
Pero…
Igual.
Eso lo irritaba.
—Ya sé quién sos —dijo él.
Silencio.
Elena no respondió enseguida.
—Tardaste.
Eso fue directo.
Frío.
Luca entrecerró los ojos.
—Elena Rossi.
Pausa.
—Veintitrés años.
Silencio.
—Sin nada importante en tu vida.
Eso la tensó apenas.
Pero no lo mostró.
—¿Eso es todo?
Luca dio un paso.
—No.
Pausa.
—Tenés una hermana.
Ahí.
Ahí cambió todo.
Elena se quedó quieta.
Demasiado.
—No la nombres.
Su voz fue baja.
Peligrosa.
Luca lo notó.
Y sonrió.
—Diecisiete años.
—Callate.
—Sola.
—Te dije que te calles.
Luca se acercó.
—¿Sabés lo fácil que sería llegar a ella?
Eso…
Rompió algo.
—No te atrevas.
Luca inclinó la cabeza.
—¿Por qué no?
Silencio.
—Vos te atreviste con lo único que me importaba.
—¡NO FUI YO!
El grito salió solo.
Por primera vez.
Real.
Crudo.
Luca se quedó quieto.
Mirándola.
—Mentís.
—¡No!
Elena se levantó de golpe.
A pesar del dolor.
—No tenés idea de lo que estás diciendo.
—Yo estuve ahí.
Silencio.
—Yo la vi.
Eso…
La confundió.
Pero no la frenó.
—Entonces viste mal.
Error.
Grave.
Luca se acercó rápido.
Demasiado.
—No hables de lo que no entendés.
—Vos no entendés nada.
Silencio.
Elena respiraba agitada.
—Estás usando a una chica que no tiene nada que ver.
—Como vos.
Eso fue el límite.
—¡Basta!
Y lo hizo.
Sin pensar.
Sin medir.
Lo golpeó.
La cachetada resonó en el cuarto.
Fuerte.
Seca.
Irreversible.
Silencio.
Total.
El tiempo se congeló.
Elena se dio cuenta al instante.
Pero no retrocedió.
No se arrepintió.
Luca giró lentamente la cabeza.
Volvió a mirarla.
Y lo que había en sus ojos…
Ya no era solo odio.
Era peligro puro.
—Te equivocaste.
Su voz fue baja.
Demasiado baja.
Y entonces…
La golpeó.
Más fuerte.
Sin control.
Elena cayó al suelo.
El impacto la dejó sin aire.
—Nunca vuelvas a tocarme.
Su voz temblaba.
Pero no de debilidad.
De furia.
—¿Escuchaste?
Elena apenas podía respirar.
Pero lo miró igual.
—Hacelo vos primero.
Eso…
Lo empujó más.
Luca se inclinó.
La tomó del cuello.
Sin apretar del todo.
Pero lo suficiente.
—Te voy a matar.
Silencio.
—Te juro que lo voy a hacer.
Sus ojos estaban oscuros.
Fuera de control.
—Pero no todavía.
Pausa.
—Porque todavía no pagaste.
Elena, con dificultad, habló:
—Nunca voy a pagar algo que no hice.
Silencio.
Luca la soltó de golpe.
Se alejó.
Pasándose una mano por el rostro.
Como si intentara volver.
Controlarse.
La puerta se abrió de golpe.
Dante.
Miró la escena.
—Luca—
—Salí.
Frío.
Cortante.
Dante no discutió.
Pero se quedó cerca.
Luca volvió a mirar a Elena.
En el suelo.
Golpeada.
Pero aún desafiándolo.
—Te voy a romper.
Su voz fue baja.
Pero firme.
—De una forma u otra.
Elena respiró con dificultad.
—Intentá.
Silencio.
Largo.
Pesado.
Luca se giró.
Y se fue.
Sin decir más.
Pero dejando algo claro:
Esto…
Había escalado.
Elena quedó en el suelo.
Con el rostro ardiendo.
El cuerpo débil.
Pero los ojos…
Encendidos.
—No fui yo… —susurró.
Y esta vez…
No era solo defensa.
Era una promesa.