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El Taxista Y La Dama De Rojo

El Taxista Y La Dama De Rojo

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Equilibrio De Poder / Dejar escapar al amor / Aventura de una noche / Completas
Popularitas:73.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria L C

Itzcelina Bocanegra dejo todo por el amor de Luca Harrison.
Adrian Stuart ama a su esposa.
una noche unidos por la traición se encuentran.
¿Que pasará entre ellos dos?

NovelToon tiene autorización de Maria L C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

Los días pasaban, a veces tranquilos, otras tensos. Adrián peleaba en silencio contra el coraje y la paciencia. Decidió juntar pruebas, anotar todo lo que hacía Laura, como si le fuera la vida en ello. El detective cumplía bien su trabajo, le mandaba fotos, videos y reportes que confirmaban lo que ya sabía: sus escapadas románticas eran cada vez más obvias, dentro y fuera de la ciudad, y las escondían con viajes de trabajo falsos.

Adrián sentía que vivía dos vidas. Una era la mentira que le contaba a Itzcelina, que lo veía como un simple taxista que la rescató una noche. La otra, la dura realidad de su matrimonio roto, la traición que lo perseguía siempre.

Itzcelina encontraba refugio en su café. Pasaba horas preparando café, decorando pasteles, revisando cuentas. Ahí estaba Clara, su empleada y amiga, que se había vuelto su apoyo. Clara escuchaba todo lo que había pasado en las últimas semanas y a veces se aguantaba las ganas de ir a reclamarle a Luca.

—No sé cómo puedes estar tan calmada, Itze —le decía Clara, cruzada de brazos y con el ceño fruncido—. Yo ya lo habría ido a buscar para decirle sus verdades. Ese tipo no merece tu paciencia.

Itzcelina suspiraba y miraba el café que revolvía despacio.

—No es calma, Clara. Es cansancio. Estoy harta de todo esto. Y al mismo tiempo… Adrián me ha dado un respiro, ¿sabes? Me ha hecho sentir que puedo volver a confiar en alguien, aunque todavía me cuesta.

Clara la miraba con cariño, pero seguía enojada.

—Ese Adrián se ve diferente. En serio te lo digo. No sé qué hay en el, pero cada vez que te busca, se nota cómo cambias. Te brillan los ojos, Itze.

—¿De verdad? —preguntó ella, sonrojándose.

—Sí, de verdad. Y me da gusto, porque alguien tiene que recordarte lo mucho que vales.

Ver a Adrián se había vuelto algo bueno. A veces comían juntos en lugares pequeños y escondidos, lejos de miradas curiosas. Otras veces se tomaban una copa de vino al atardecer, riendo y contándose cosas. A veces solo caminaban sin rumbo, dejando que el silencio hablara por ellos.

Una tarde, mientras caminaban por un parque, Itzcelina no pudo aguantar la curiosidad que tenía. Lo miró de reojo, como preparándose para confesar algo.

—Adrián —dijo suavemente, casi tímidamente—, ¿cómo le haces para tener tiempo?

Él frunció el ceño, sorprendido.

—¿Tiempo? ¿A qué te refieres?

—A todo… —respondió ella, apretando los labios—. A tu trabajo de taxista, a ayudarme, a invitarme a salir. Entiendo que no debe ser fácil tener un horario tan pesado. Y aun así… siempre estás ahí para mí.

Adrián sonrió, pero por dentro sentía el peso de la mentira.

—Pues, uno siempre encuentra tiempo para lo que de verdad importa.

Itzcelina bajó la mirada, jugando con su bufanda.

—Me da pena que siempre pagues tú. Sé que tu trabajo no deja mucho dinero y aun así no me dejas ayudarte. Aunque sea pagar el cine, Adrián…

Él se rió un poco, tratando de no darle tanta importancia.

—No te preocupes por eso. Me gusta. Si estoy contigo, no me pesa nada.

—Pero me hace sentir incómoda —insistió ella—. No quiero que pienses que me aprovecho.

Adrián se detuvo y la miró fijamente.

—Jamás pensaría eso de ti.

La forma en que la miraba hizo que Itzcelina se estremeciera. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien le hablaba con tanta sinceridad, sin segundas intenciones. Suspiró, sintiendo alivio y nervios al mismo tiempo.

—Está bien, entonces… —dijo al final—. Pero prométeme que algún día me dejarás invitarte a mí.

Adrián sonrió y asintió.

—Hecho.

Se quedaron mirando en silencio por unos segundos y los dos sintieron algo raro que no se puede explicar.

Mientras tanto, Luca y Laura seguían con sus engaños. Se encontraban en hoteles, viajaban con la excusa de juntas de trabajo, inventaban pretextos para desaparecer. No sabían que todo estaba quedando grabado, que cada mentira quedaba expuesta ante la cámara del detective.

Adrián recibía los archivos por correo y cada vez que los abría, le hervía la sangre. No era solo el dolor de la traición, sino también la humillación de haber confiado tanto tiempo en alguien que se burlaba de él. Dudaba entre confrontarlos y tener la paciencia necesaria para que todo saliera a su favor.

Por las noches, después de dejar a Itzcelina en su casa, se encerraba en su oficina y revisaba las pruebas. Prendía un cigarrillo, aunque había prometido dejar de fumar, y revisaba cada foto, cada mensaje, cada llamada grabada. A veces se daba cuenta de que apretaba los puños tan fuerte que le dolían las manos.

—Ya verán —murmuraba para sí mismo—. Ya pronto todo saldrá a la luz.

Itzcelina también vivía algo parecido. Trataba de mantener su café a flote, que cada vez tenía más clientes gracias a su esfuerzo. También lidiaba con las dudas y lo que empezaba a sentir por Adrián.

Una tarde lluviosa, Clara la encontró distraída en la barra, mirando por la ventana y sonriendo tontamente.

—¿En qué piensas? —le preguntó, apoyándose en la mesa.

—En nada —respondió Itzcelina, pero estaba sonrojada.

—Sí, claro que no. —Clara sonrió con picardía—. Se nota que piensas en Adrián.

Itzcelina se mordió el labio.

—Es que… no entiendo. ¿Por qué alguien como él pasaría tanto tiempo con alguien como yo? Con mi pasado, con todo lo que traigo…

Clara le tomó la mano con firmeza.

—Porque ve en ti lo que yo también veo: una mujer increíble. Y porque, aunque no lo quieras, tú también le importas.

Los ojos de Itzcelina se llenaron de lágrimas.

—Tengo miedo, Clara. Miedo de volver a confiar, de que todo salga mal otra vez.

—Es normal tener miedo —contestó su amiga—. Pero no dejes que te detenga. Dale una oportunidad, aunque sea pequeña.

Itzcelina pensó en las palabras de Clara por días. Y cada vez que Adrián la buscaba, la hacía reír o la miraba a los ojos, sentía que su desconfianza se rompía poco a poco.

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❤Angelita♥
Magistral obra, la recomiendo ampliamente.
Maria🌊😭
hermosa historia me encantó de principio a fin
Carol Rueda (V)
muy bonita historia felicitaciones
Viviana Bustos Aldana
Hermosa novela, Maryta de mi corazon no solo leí tu obra, la viví, me llevaste a perderme en ese mundo de fantasía. Tienes un don increíble para transformar palabras en realidades, bendiciones 🙏🙏🙏
MARYTANCHY: gracias corazón por tu apoyo
total 1 replies
Viviana Bustos Aldana
Me dio pena por Lucas
Viviana Bustos Aldana
Siempre supo lo que tenía, pero nunca pensó que lo perdería
Viviana Bustos Aldana
Ni modo Lucas asume las consecuencias de tus malos actos 😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
Que bonito 🥹🥹
Viviana Bustos Aldana
Debe ser lo más bonito que les puede pasar en la vida 🥹🥹🥹🥹
Viviana Bustos Aldana
Maryta dice con el pelo canoso y muy "estéril.legante" para que corrijas cuando puedas, siento que querías escribir elegante y se fue la otra palabra o no sé la verdad 🤔🤔
MARYTANCHY: 😜 ya voy
total 1 replies
Viviana Bustos Aldana
Perdiste tu oportunidad hace tiempo, ya no jodas más 😒😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
No fue antes ni después, fue justo cuando el corazón estaba listo para reconocerse en el otro. El destino no se equivoca cuando decide entrelazar dos vidas que estaban hechas para encajar, el complemento perfecto 🥰🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Sigue tomando malas de decisiones, ni modo que sufra por estúpida 😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
Al final la vida puso las cosas en su lugar. Nadie la obligó a fallar a su palabra, a su pareja; simplemente está recibiendo el resultado exacto de las malas decisiones que tomó
Viviana Bustos Aldana
Basta un mensaje de la persona que amas para que puedas estar en calma 🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Merecen una vida donde sean la prioridad, no la opción de nadie. 🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Vas a ver que tu propia compañía es el lugar más seguro del mundo. Estar sola no es un vacío, es el espacio perfecto para conocer a la mujer increíble que eres y que habías dejado en pausa.🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Adrian es un amor 🥰🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Bien cínico el desgraciado 🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
El cabrón no le duele terminar con Itzcelina, solo piensa en que le tocará darle parte del dinero
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