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Contrato De Medianoche

Contrato De Medianoche

Status: En proceso
Genre:Casada con el millonario / Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Romance
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Valdéz

Adrián Vega necesitaba una esposa falsa. Camila necesitaba dinero para salvar a su madre. El trato era simple: un año de matrimonio y millones de dólares. Sin amor. Sin preguntas. Sin romper el contrato. Pero cuando Camila entra al peligroso mundo de los Vega descubre algo aterrador… Las mujeres que se acercan demasiado a Adrián terminan desapareciendo. Y ahora ella podría ser la siguiente.

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Valdéz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El hombre que odia a los Vega

El silencio dentro de la oficina era pesado.

Las palabras de Adrián seguían resonando en la mente de Camila.

“No somos los únicos que van a ir allí mañana.”

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—¿Cómo que alguien publicó la dirección? —preguntó.

Adrián sostenía el teléfono en la mano mientras observaba la pantalla con atención.

—La noticia apareció hace cinco minutos.

Sebastián se acercó.

—Déjame ver eso.

Adrián giró el teléfono.

Sebastián leyó rápidamente el artículo.

Su expresión cambió.

—Esto es peor de lo que pensaba.

Camila frunció el ceño.

—¿Por qué?

Sebastián levantó la mirada.

—Porque no solo publicaron la dirección.

—¿Qué más?

Sebastián respiró profundamente.

—Publicaron que ese edificio está relacionado con el caso del fraude que investigaba la familia Vega.

El silencio llenó la oficina.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Entonces mañana ese lugar estará lleno de periodistas.

Camila cruzó los brazos.

—Y probablemente también de personas que quieren que nunca encontremos la verdad.

Adrián guardó el teléfono.

—Exactamente.

Camila miró nuevamente la fotografía.

El edificio parecía cada vez más importante.

—Entonces alguien quiere que todo el mundo vaya allí.

Sebastián respondió con calma.

—Eso podría significar una cosa.

Camila levantó la mirada.

—¿Cuál?

Sebastián habló con voz seria.

—Que ese lugar es una trampa.

El silencio volvió a caer.

Camila sintió un escalofrío recorrer su espalda.

—¿Entonces no deberíamos ir?

Lucas respondió antes que nadie.

—Eso sería exactamente lo que quiere la persona que publicó la dirección.

Adrián observó la fotografía nuevamente.

—Tenemos que ir.

Sebastián suspiró.

—Sabía que dirías eso.

Camila lo miró.

—Si ese lugar está conectado con nuestras madres…

Hizo una pausa.

—Es la única pista real que tenemos.

Adrián levantó la mirada.

—Entonces iremos.

Lucas caminó hacia la puerta.

—Esto empieza a ponerse interesante.

Sebastián frunció el ceño.

—Tú siempre encuentras divertido el peligro.

Lucas sonrió.

—No el peligro.

—¿Entonces qué?

Lucas respondió con calma.

—La verdad.

Camila se acercó nuevamente al escritorio.

—¿Quién crees que publicó la dirección?

Adrián respondió sin dudar.

—Salazar.

El silencio fue inmediato.

Camila frunció el ceño.

—¿Estás seguro?

Adrián habló con voz firme.

—Es el único que tiene razones para hacer algo así.

Sebastián negó ligeramente.

—También podría ser alguien más.

Camila lo miró.

—¿Quién?

Sebastián respondió con calma.

—Alguien que quiere que creamos que fue Salazar.

Lucas levantó una ceja.

—Siempre tan paranoico.

Sebastián lo miró.

—En esta situación, la paranoia es útil.

Camila pensó en todo lo que había ocurrido.

Cada pista.

Cada noticia.

Cada movimiento parecía cuidadosamente calculado.

—Si Salazar está detrás de esto…

Camila respiró profundamente.

—Entonces mañana podría aparecer allí.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Adrián habló con voz baja.

—Eso sería interesante.

Camila lo miró.

—¿Por qué?

—Porque hace años que no aparece en público.

Sebastián cruzó los brazos.

—Después de lo que pasó con mamá… desapareció del radar.

Camila frunció el ceño.

—¿Nadie sabe dónde está?

Lucas respondió con una sonrisa leve.

—Oh, alguien siempre sabe.

Camila lo miró con curiosidad.

—¿Tú sabes?

Lucas se encogió ligeramente de hombros.

—Digamos que tengo algunas ideas.

Adrián lo observó con atención.

—Lucas.

Lucas levantó la mirada.

—¿Sí?

—Si sabes algo… dilo.

Lucas guardó silencio unos segundos.

Luego habló.

—Salazar nunca se fue realmente.

Camila frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Lucas respondió con calma.

—Sigue moviendo empresas desde las sombras.

Sebastián levantó una ceja.

—Eso no es una sorpresa.

Lucas continuó.

—Pero hace unos meses hizo algo extraño.

Camila lo miró.

—¿Qué cosa?

Lucas respondió:

—Compró un edificio abandonado.

El silencio cayó sobre la habitación.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—¿Un edificio?

Adrián habló lentamente.

—¿Cuál?

Lucas sonrió ligeramente.

—El mismo edificio que aparece en la fotografía.

El silencio fue absoluto.

Camila sintió que el aire se volvía frío.

—Entonces ese lugar ahora le pertenece a Salazar.

Sebastián frunció el ceño.

—Eso explica muchas cosas.

Adrián habló con voz baja.

—Significa que Salazar ha estado esperando este momento.

Camila cruzó los brazos.

—Entonces mañana iremos directamente a su territorio.

Lucas respondió con una sonrisa.

—Exactamente.

Camila sintió una mezcla de miedo y determinación.

—Eso suena peligroso.

Sebastián respondió con calma.

—Lo es.

Adrián caminó hacia la ventana de la oficina.

La noche seguía siendo silenciosa afuera.

Pero ahora parecía diferente.

Más inquietante.

—Salazar ha odiado a nuestra familia durante años —dijo finalmente.

Camila lo miró.

—¿Por qué?

Adrián respondió con voz fría.

—Porque mi madre casi destruye todo lo que él había construido.

El silencio volvió a caer.

Camila recordó lo que habían descubierto.

Las empresas falsas.

El fraude.

—Entonces ese caso era más grande de lo que pensábamos.

Lucas respondió:

—Mucho más grande.

Sebastián añadió:

—Y probablemente involucra a muchas personas poderosas.

Camila respiró profundo.

—Entonces si mañana vamos a ese edificio…

Adrián terminó la frase.

—Podríamos encontrarnos cara a cara con el hombre que odia a los Vega.

El silencio llenó la habitación.

Camila sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Salazar.

Adrián habló con voz baja.

—Sí.

Lucas sonrió ligeramente.

—Después de tantos años… sería una reunión interesante.

Sebastián lo miró con seriedad.

—No subestimes a ese hombre.

Lucas respondió con calma.

—Nunca lo hago.

Camila volvió a mirar la fotografía.

La sonrisa de su madre parecía diferente ahora.

Como si supiera algo que ellos apenas estaban empezando a descubrir.

—Si Salazar estuvo detrás del accidente…

Camila tragó saliva.

—Entonces mañana podríamos encontrar al responsable.

Adrián guardó silencio.

Luego habló con voz firme.

—Tal vez.

Camila lo observó.

—¿Tal vez?

—O tal vez encontremos algo aún peor.

El silencio volvió a caer.

En ese momento el teléfono de Adrián vibró nuevamente.

Lo sacó del bolsillo.

Leyó el mensaje.

Y su expresión cambió.

Sebastián lo notó.

—¿Qué pasó ahora?

Adrián levantó la mirada lentamente.

—La seguridad acaba de enviar otro informe.

Camila frunció el ceño.

—¿Sobre qué?

Adrián habló con voz baja.

—Sobre alguien que acaba de entrar a la propiedad.

El silencio fue inmediato.

Camila sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo.

—¿Quién?

Adrián respondió con una frase que hizo que el miedo llenara la habitación.

—Ricardo Salazar.

Camila sintió que el mundo se detenía.

—¿Está aquí?

Adrián habló con voz fría.

—Sí.

El silencio se volvió absoluto.

Porque después de años en las sombras…

El hombre que odiaba a los Vega acababa de regresar.

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Elizabeth Valdéz
Contrato de medianoche es algo a lo que normalmente escribo y me gusta experimentar historias nuevas. Espero les guste esta historia!
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