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Ni Tan Viuda

Ni Tan Viuda

Status: Terminada
Genre:Mundo mágico / Época / Duque / Romance / Reencarnación / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:160.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en la novela que estaba leyendo y en el personaje que más odiaba.. Pero, dispuesta a cambiar su destino.

* Historia parte de un universo mágico.
** Todas novelas independientes.

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Viaje 1

Lo último que hizo Florence antes de partir fue buscar un cierre silencioso.

Un cierre para la antigua vida que, aunque se negaba a admitirlo, todavía la apretaba por dentro.

La visita al templo

El templo del reino se alzaba imponente sobre la colina, con columnas blancas y vitrales que brillaban bajo la luz del mediodía. El aire olía a incienso y a piedra fría.. cada paso resonaba como si el edificio entero escuchara.

Florence avanzó con calma, llevando un sencillo velo negro sobre el cabello recogido. A su lado, Molly caminaba unos pasos detrás..discreta, respetuosa.. hasta que la duquesa le indicó que la esperara fuera.

—No tardaré.

La gran sala estaba casi vacía. Solo algunos fieles susurraban plegarias. Florence se acercó primero al altar y dejó, dentro del baul de donaciones, una bolsa pesada de monedas de oro. No era mera caridad. Era protección para su gente, para sus trabajadores, para las familias que dependían del ducado… y, quizás, un intento de calmar la tormenta que aún vivía en su pecho.

—Por el descanso de Jason Evenson —murmuró con ironía afilada—, y por la paz del ducado.

Los magos la miraron con una mezcla de respeto y compasión. Aún era la joven viuda a los ojos del mundo.

Pero Florence tenía un paso más que dar.

El encuentro con el mago del templo

Pidió entonces una audiencia con Aldren, el mago del templo. Un hombre mayor, de barba blanca y ojos claros, que había servido al reino durante décadas. Era conocido por su discreción… y por entender bien los asuntos de la ley y la magia.

La recibió en una sala privada, revestida de estanterías repletas de grimorios y frascos con sustancias en tonos imposibles.

—Dama Evenson —saludó con voz grave—, el templo lamenta su pérdida.

Florence inclinó la cabeza, aceptando el pésame como se aceptan los cumplidos.. con cortesía, pero sin permitir que la atravesaran.

—Gracias, maestro Drago. No deseo abusar de su tiempo, pero… necesito claridad sobre ciertos asuntos.

Él la invitó a sentarse.

El té humeaba entre ambos.

La luz caía oblicua por la ventana.

Florence habló despacio. Cada palabra medida.

—He reflexionado… sobre mi situación. Como sabe, soy joven. Y si con el paso del tiempo decidiera volver a casarme… quiero entender exactamente qué ocurriría. Legalmente. Mágicamente. Espiritualmente.

El mago la observó con atención. No había juicio en su mirada. Solo análisis.

—Si su esposo ha fallecido oficialmente, usted es libre. Su título y sus bienes están protegidos mientras permanezca viuda, pero pueden transferirse a su nuevo esposo si la unión es registrada ante la corona. La magia del juramento matrimonial anterior… se disipa con la muerte. No quedaría ligada a él.

Florence asintió lentamente. Su corazón latía tranquilo.

—Entonces —dijo ella con suavidad— si mi vida continúa… no sería un pecado. Ni una traición.

—Sería justicia —respondió él con serenidad—. Usted también es hija del reino. Su felicidad no es una ofrenda obligatoria.

Sus palabras cayeron en su pecho como una caricia tardía.

Una plegaria distinta

Cuando salió de la sala, Florence no fue al altar a llorar.

Fue a agradecer.

A agradecer por la segunda oportunidad.

Por su propia voluntad.

Por haberse despertado en una vida que al fin podía dirigir.

Se arrodilló un instante, cerró los ojos… y en silencio, pidió algo muy simple:

No volver a olvidar su propio valor.

Luego se levantó, compuesta, elegante, y salió del templo bajo el cielo claro.

Molly la esperaba en lo alto de la escalinata. Al verla venir con esa calma solemne, entendió.. aunque nadie se lo dijo.. que algo dentro de su señora había quedado definitivamente resuelto.

Florence sonrió apenas.

—Regresemos. Tenemos un viaje que preparar.

Antes de partir, Florence quiso cerrar otro capítulo.. su familia.

No podía irse a Mercia sin ver a su padre y a Felicity. Había pasado demasiado desde la última visita, y aunque su relación seguía intacta, el luto, el trabajo y el cambio que ella misma había experimentado habían levantado una distancia silenciosa.

El carruaje avanzó por el camino arbolado hasta la mansión de su infancia. No era tan grande como la de los Evenson, pero tenía algo que aquella nunca tuvo.. calor hogareño. Las ventanas siempre parecían sonreír, y el jardín, aunque sencillo, estaba lleno de flores que Felicity cuidaba.

Cuando el carruaje se detuvo, el mayordomo la reconoció de inmediato y se inclinó profundamente.

—Lady Evenson… bienvenida a casa.

Florence sonrió.

Casa.

Qué palabra tan extraña… y tan familiar.

Entró con pasos medidos, pero en cuanto cruzó el vestíbulo, Felicity apareció casi corriendo.. cojeando levemente, como siempre.. con los ojos brillantes.

—¡Florence!

La abrazó sin reservas, rodeándola con ese cariño suave que siempre había sido su refugio. Florence, que ahora llevaba una coraza invisible para el mundo, se permitió bajar la guardia.

—Hermana… te extrañé.

Se quedaron así unos segundos, respirándose, reconociéndose.

Luego apareció su padre, el barón Dagger, más envejecido que la última vez. Su cabello estaba más gris, sus ojos más cansados… pero cuando vio a su hija menor, se ablandaron.

—Florence… mi niña.

Ella se acercó con respeto y cariño, inclinándose ligeramente antes de abrazarlo. No era un hombre efusivo, pero su mano tembló cuando la apoyó sobre la espalda de su hija.

—Te ves… más fuerte —dijo con voz áspera, intentando ocultar el alivio.

Pasaron al salón. Felicity había preparado té y dulces.. los que más le gustaban a Florence desde niña.. y la conversación comenzó con prudencia, como si todos caminaran sobre cristal.

Hablaron del ducado.

Del clima.

De Mercia.

Del nacimiento del hijo de Ginger.

Pero había algo más bajo la superficie.

Hasta que el barón, con toda la torpeza de un padre preocupado, preguntó..

—¿Y… cómo estás tú?

Florence dejó la taza sobre el plato con suavidad. Levantó la vista y los miró a ambos.

Y habló con sinceridad.

—Estoy… mejor. He llorado. He sufrido. Pero ahora… ahora sé quién soy. Y lo que voy a hacer.

No mencionó a Jason. No hacía falta.

Su firmeza lo decía todo.

Felicity sonrió, orgullosa y un poco aliviada.

—Te has convertido en una mujer fuerte, Flo. Nuestra madre estaría tan orgullosa…

El barón asintió, conteniendo la emoción.

—Eres la duquesa Evenson.. pero también eres mi hija. Y quiero que sepas que… si algún día decides rehacer tu vida… tendrás mi bendición.

Florence parpadeó, sorprendida. No esperaba oírlo tan claro.

Sintió que algo pesado se disolvía dentro de ella.

—Gracias, padre.

Pasaron el resto de la tarde recordando cosas simples..

Cómo de niña corría por el jardín.

Cómo Fantine cantaba mientras Felicity bordaba.

Cómo su madre reía.

Rieron.

Y también lloraron un poco.

Felicity tomó sus manos.

—Prométeme que te cuidarás, Flo. Que no volverás a olvidarte de ti misma.

—Lo prometo.

Cuando el sol empezó a caer, Florence se preparó para partir. El carruaje la esperaba. Su padre la acompañó hasta la puerta.

—Recuerda  el apellido Evenson es grande… pero tu valor no viene de él. Viene de ti.

Ella sonrió, fuerte y serena.

—Lo sé.

Abrazó a Felicity una vez más, larga, cálidamente, como queriendo guardarla en el corazón para el viaje.

—Te escribiré —prometió.

—Y yo te responderé —respondió su hermana, con una sonrisa suave.

Florence subió al carruaje. La puerta se cerró.

Mientras los caballos comenzaban a moverse, miró por la ventana y vio a su familia quedándose atrás… pero no sintió pérdida.

Sintió raíces.

Y con ellas bien firmes en su corazón, partió hacia Mercia.

Después de tener todo listo.. los asuntos del ducado en orden, su familia tranquila y el regalo cuidadosamente elegido para el hijo de Ginger.. Florence por fin emprendió el viaje hacia Mercia. Aunque aún vestía completamente de negro, como dictaban las normas de duelo, sentía que aquel viaje era algo distinto. No era una simple visita diplomática, ni un compromiso social que debía cumplir por obligación… era, en cierto modo, la primera oportunidad real que tenía para respirar desde que había renacido en aquel mundo.

El carruaje avanzaba lentamente por el camino principal, acompañado por varios caballeros de la casa y dos carros adicionales con baúles, cofres de documentos y obsequios. Ella había supervisado cada detalle hasta el último segundo.. contratos sellados, órdenes firmadas, libros contables cerrados y protegidos. Había dejado instrucciones claras sobre quién podía tomar decisiones y en qué circunstancias. Nadie, absolutamente nadie, podría usar su ausencia para reclamar tierras, bienes, ni mucho menos aparecer diciendo ser un esposo que había vuelto milagrosamente de entre los muertos.

Solo cuando vio cómo el paisaje del ducado se perdía lentamente por la ventana, permitió que su cuerpo se relajara contra el asiento acolchado.

Respiró hondo.

El aire dentro del carruaje olía a cuero, madera pulida y a un tenue perfume floral que su doncella había rociado esa mañana para acompañarla en el viaje. Afuera, los árboles se mecían suavemente y el cielo despejado prometía un trayecto tranquilo.

[Supongo… que esto cuenta como vacaciones]

Por primera vez en mucho tiempo, no tenía la sensación de estar corriendo contra el tiempo o luchando contra la sombra de un pasado peligroso. Iba hacia un lugar donde la aguardaba una amiga querida, un ambiente cálido y un bebé recién llegado al mundo. La sola idea le ablandó el pecho.

Aunque todavía llevaba el luto, ya no sentía que aquel color la aprisionara. Más bien, lo veía como una etapa que estaba llegando lentamente a su final. No porque olvidara lo que había pasado… sino porque, por fin, tenía la oportunidad de avanzar.

Miró por última vez hacia el horizonte, donde su ducado ya no se distinguía, y cerró los ojos un momento.

—Que todo siga en paz hasta que vuelva —susurró, más para sí misma que para nadie.

Y así, con el corazón un poco más ligero y el alma expectante, Florence continuó su viaje hacia Mercia… hacia el banquete, hacia Ginger, y quizá, sin saberlo aún, hacia un nuevo capítulo de su vida.

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Sabri Nahir Zapata Zini
Será el amor para la hermana ??? ☺️
RiYue87🇻🇪
excelente trabajo me encantó, felicitaciones por esa manera hermosa de escribir.
Rose M
linda novela!
Mariela Serrano
Hermosa!!!! gracias autora 👏👏👏😍😍😍
Diana Gpe Martinez
merecía su final
Sara Rojas Retamal
ah que fome, todo lento y sin emoción, es monótono 😭
Sara Rojas Retamal
ya autora, muchas vueltas y repeticiones que aburre, avance más rápido con la trama 🥰 quier luego casorio e hijitos y el difunto qué se joda🤭
lei didy
Hermosa.... Aunq me falta saber los pensamientos de greofrey... Pero la trama en sí hermosa... ☺️
Maria Kupke Probst
Típico de la mayoría de los hombres machistas. Hacen sus vidas sin importarles los sentimientos y sufrimiento de los demás. Me alegro que Florence no se deje pisotear y siga adelante.
juana maria meneses bautista
ese cucaracho si que no picha ni cacha ni deja comer a los demás, que quería que ella le guardara luto hasta que el quisiera regresar como si nada, hacerse el aparecido solo por su ego de macho herido si que tiene mucha seguridad en el. mismo....
Luci Ana
excelente historia,me encantó
Sara Rojas Retamal
Florence no tiene magia? que fome😭
Bertha M
Como siempre autora un placer leer tus historias, esta historia me hace creer nuevamente en el amor, en la pareja que se construye día a día, que se elige todos los días y se crece, se confía y se siente protegida, que bello amor, tan real y centrado! Gracias de verdad por compartir tus bellísimas historias con nosotros! Y nos vemos en la próxima novela!
Bertha M
Aaah amé esta historia! Autora será que Felicity tendrá su historia?
LunaDeMandala: si.. Felicity tiene su propia historia ✨
total 1 replies
Hanna
maravillosa 🥰🥰🥰 como siempre eres increíble autora
Hanna
jajajajajjajaja.. no sea celoso Gareth 😂😂😂
Hanna
solo queda que Gareth encuentre un amor🥰
Hanna
😱😱😱😱😱 que hermoso 🥰🥰
Hanna
pero Greofrey ya no les había hablado por cartas??
Una_Éire: yo también había entendido que ya se los había dicho ni bien se enteraron
total 1 replies
Hanna
como un hombre enamorado, un amigo, un esposo debe ser. 🥰🥰🥰
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