Tormentosa, dolorosa hasta que llega el.
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Cap.16
Jackson terminaba su tercer cigarrillo, esperando a que terminara el fastidioso viaje que se tornaba molesto para él, puesto que presenciaba un terrible dolor de cabeza. Anhelaba, en ese preciso momento, llegar a las instalaciones de su gimnasio para darse una ducha caliente que relajara su cuerpo. Por un instante cerro sus ojos y se permitió relajarse, pues hacía unos minutos el llanto de Emily lo tenía al borde de perder la paciencia.
Miro hacia su lado derecho donde Emily permanecía acurrucada, sus piernas recogidas y a su vez flojas gracias a que las lágrimas le pasaron factura. Pensó que aparte de chillar al menos la mocosa como él la llamaba, no se atrevió a revelarse y querer escapar. Jackson odiosamente pensó que para ella era un punto a su favor, porque si hubiese dado lata, de seguro hubiera terminado durmiendo, pero como consecuencia de un golpe.
Se atrevió a mirar sus piernas y a simple vista pudo notar pequeños cortes producto de las ramas que la arañaron. En ese momento rememoró el rostro dolido de Emily, el cual logró tocar la coraza dura de Jackson, pues ver esos ojos ahogados en lágrimas pidiendo clemencia, lo impulsaron a simplemente actuar para que ella no sintiera más dolor. Su cabeza giró cayendo en el hombro de Jackson, quien pudo jurar que del rostro de Emily nunca tendría suficiente. Era perfecto, sus largas pestañas del mismo color de su cabello, nariz respingada, labios ni muy grueso ni muy delgados y del color de una rosa, su piel era suave y lo pudo comprobar cuando tomó su mentón en la cabaña. En ese momento Jackson se sintió volátil, el dolor de cabeza de repente desapareció, froto su rostro con sus manos, se preguntaba que mierda pasaba con él. Nunca había detallado tanto a una mujer, y cuando dice mujer habla de los culos y tetas perfectas que follaba muy gustoso frecuentemente.
Emily, en su aventura con Morfeo, sintió una respiración muy cerca de su cara que se mezclaba con un olor que ella no olvidaría jamás. De golpe abrió sus hermosos ojos, los cuales conectaron con el rostro de Jackson que la miraba si ningún pudor. Por instintos, Emily dio un brinco quedando pegada a la puerta, sintiendo escalofríos que adormecieron todo su ser para encogerse nuevamente en un ovillo.
-No te voy a lastimar mocosa, así que relájate. -Espetó Jackson. Para Emily sus palabras no sonaban sinceras, no cuando no le importó, dejar a su padre casi muerto, gritarla e intimidarla, y arrastrarla sin ninguna clase de consideración a lugares de los que ella no tenía la más mínima imaginación.
El momento para Emily, después de unos largos minutos, mejoró, acomodó bien sus piernas y se concentró en mirar por la ventana, los ojos apagados de hace un momento, fueron cautivados por todo lo que pasaba frente a su córnea de forma fugaz, gracias a la velocidad que el auto llevaba, pero, aun así, sin problemas lograba detallar, pequeñas casas muy diferente a la que ella toda su vida conoció.
Lo que más la impactó e hizo que casi fuera parte del cristal de la puerta fueron los senderos, que formaban un gran cambio de tonalidades de otoño, pues Emily había vivido entre naturaleza, pero nunca había visto tantos colores que vistieran las plantas. Verdes y amarillos, ocres y rojos, pincelaban los tonos cálidos para anunciar que los meses fríos del año estaban a la vuelta de la esquina.
El contacto visual con la naturaleza se prolongó hasta que Antón se detuvo frente a un restaurante, pues ya habían conducido casi cinco horas y su estómago empezaba a protestar de hambre. Desde que se levantaba, Antón procuraba alimentarse bien. Su estado físico era una constante de disciplina al igual que el de Jackson y quemaba demasiadas energías, así que aguantar hambre cinco horas lo volvía loco y no lo dejaba pensar.
-Es momento de la hora feliz -, Hablo agraciado desbloqueando las puertas del auto. Jackson no dio protesta alguna, de igual manera le ahorró saliva porque ya iba a dar la orden para que se detuviera en el primer pueblo que pasaran.
Jackson bajo del auto y cerró, mientras Antón muy cortésmente abrió la puerta del lado de Emily y ofreció su mano para ayudarla a bajar, pero Emily estaba tan llena de emociones que la privaban de confiar y solo se alejó al otro lado del asiento.
-La mocosa se queda en el auto. -Antón frunció el ceño al escuchar las palabras de Jackson. - ¿Por qué?, la secuestras, la lastimas física y emocionalmente y ahora pretendes que muera de hambre.
Jackson pone sus ojos en blanco, y se dirige a Antón, dándole un pequeño remolínete, como es costumbre sobre su cabeza.
-Deja de ser tan dramático, pensándolo bien, la mocosa está demasiado consternada, y si la someto a mis cambios de humor terminará por volverse loca de miedo. -Dijo cerrando la puerta y dejando a Emily adentro.
-Roy. -Llamo a uno de sus compañeros, que lo acompañaba. -Cuida que no escape.
Su compañero, sin más, asintió y volvió a subir al auto, al ver la advertencia de Jackson se quiso asegurar de que Emily no escapara. Pues savia las consecuencias, cuando alguna orden de Jackson no se cumplía a cabalidad.
Mientras tanto, Jackson, y Antón entraron al restaurante ocupando una mesa que los dejaba cercano a la salida y dónde por el enorme cristal podía observar todo lo que pasaba en el exterior, exactamente donde se encontraba la pequeña Emily.
Mientras la mesera llegaba a atenderlos, Jackson tomo su celular donde en la pantalla se reflejó un mensaje, al abrirlo su sonrisa se ensanchó al ver la triste y estúpida amenaza de Ethan.