Reencarna en un mundo mágico, con la oportunidad de vencer los miedos que la ataron en su primera vida.
** Mundo mágico con muchas historias **
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Hermanas 2
Las hermanas finalmente llevaron a Willow a la fiesta..
El salón donde se celebraba el cumpleaños de Lucan estaba iluminado con cientos de luces cálidas que colgaban del techo como estrellas bajas. La música suave llenaba el ambiente, y la gente conversaba animadamente mientras los sirvientes ofrecían copas de vino dulce.
Cuando Willow llegó, Celeste y Elena casi gritaron de emoción.
Elena: ¡Mírenla! ¡Es un rayo de sol!
Celeste: ¡Te ves preciosa, Willow!
Willow llevaba un vestido amarillo que resaltaba de manera perfecta el tono rosado de su cabello y la suavidad de su piel. El vestido caía con elegancia hasta sus tobillos, y cada movimiento hacía brillar la tela como pétalos bañados en luz.
Lucan, el cumpleañero, la vio entrar desde el otro extremo del salón y quedó completamente inmóvil.
Lucan: ¿Quién… quién es ella?
Elena: querido primo Lucan, ella es Willow.
Lucan: Un honor conocerte. ¿Te gustaría bailar?
Willow, un poco nerviosa pero con una creciente confianza nueva, asintió.
Willow: Claro, me gustaría.
La música cambió a un vals delicado. Lucan la tomó por la cintura con suavidad y comenzaron a girar por el salón. Willow se movía con ligereza, casi flotando, y Lucan no podía apartar los ojos de ella.
Lucan: Eres realmente encantadora. Hay algo muy especial en ti.
Willow: Gracias… eres muy amable.
Mientras tanto, desde una esquina del salón, el General Cromwell observaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Nadie esperaba que él asistiera a la celebración.. de hecho, cuando apareció en la entrada, Celeste casi se atragantó con un pastelito.
Celeste: ¿Qué hace él aquí?
Elena: Quizá… quizá también quiere divertirse.
Celeste: ¡No seas ingenua! ¡Está vigilando a Willow!
Y tenían razón.
[No encontré ningún maldito argumento para impedir que viniera… Pero tenía que asegurarme de que estuviera bien. Eso es todo. Solo eso.]
Sus ojos seguían cada paso de Willow y Lucan.
[Está bailando demasiado cerca. Ese chico sonríe demasiado. ¿Por qué sonríe tanto?]
La molestia en su pecho crecía a pesar de sus intentos por justificarse.
[Es mi deber cuidarla. Nada más.]
Lucan volvió a tomar la mano de Willow después del baile, completamente encantado. Sus ojos brillaban con admiración sincera mientras todos los invitados observaban.
Lucan: Debo decirlo… nunca había conocido a nadie tan bella y tan mágica como tú, Lady Willow.
El cumplido resonó en el salón, provocando murmullos, risas emocionadas de Celeste y Elena, y… una expresión absolutamente oscura en el General Cromwell.
Elena: ¡Ay, Lucan, eso fue tan romántico!
Celeste: ¡Willow, se va a desmayar de amor!
El General Cromwell, desde la sombra de una columna cercana, parecía una tormenta contenida.
[¿Bella y mágica? ¿Delante de todos? Ridículo. Es ridículo. ¿Por qué está tan cerca? ¿Por qué la mira así?]
Willow, un poco abrumada por la atención, sonrió tímida. Pero entonces sintió la mirada intensa del general sobre ella. Algo en su pecho dio un saltito nervioso, aunque no sabía por qué.
Willow respiró hondo, avanzó entre los invitados y se acercó al general.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se inclinó apenas hacia él, y habló en voz baja, casi un susurro.
Willow: General Cromwell… necesitamos hablar. En privado.
El general se quedó completamente inmóvil.
Esa voz suave, tan cerca de su oído…
Lo desarmó por completo.
General Cromwell (nervioso por primera vez en años): ¿Q-qué sucede?
Willow se inclinó un poco más para explicarle. Su aliento rozó su piel y él tuvo que recomponerse para no mostrar cómo eso lo había afectado.
Willow: Vi… algo.
General Cromwell frunció el ceño, forzándose a concentrarse.
General Cromwell: ¿Qué vio, Willow?
Ella señaló uno de los grandes espejos decorativos del salón.
Willow: Mientras Lucan hablaba… lo vi ahí. Fue una visión muy breve… pero era real.
General Cromwell: Describa lo que vio.
Willow: Una figura con una capa verde. Estaba sosteniendo una piedra en forma de estrella. Creo… creo que nos estaba observando.
Los ojos del general cambiaron completamente. La furia por Lucan desapareció, reemplazada por la alerta militar.
General Cromwell: Dígame exactamente dónde.
Willow: En ese espejo de allá. Fue solo un segundo.
El general no perdió tiempo. Se movió entre los invitados con pasos firmes, examinando el espejo, los bordes, el reflejo, la sala entera. Luego llamó discretamente a dos de sus hombres.
General Cromwell: Registren el área exterior. Busquen rastros de magia de ocultamiento. Nadie sale ni entra sin mi autorización.
Willow lo siguió, preocupada.
Willow: ¿Cree que es importante?
General Cromwell: Si usted lo vio, es importante.
Por un instante, él la miró con una intensidad nueva, una mezcla de respeto, preocupación… y algo que prefería no analizar.
General Cromwell: No se aparte de mi lado.
Willow asintió, sin notar que el general, por primera vez aquella
noche, parecía más nervioso por ella que por cualquier amenaza.