¿Cuánto tiempo toma borrar a una persona que nunca fue realmente tuya?
Alba tiene cuarenta y dos canciones guardadas en una playlist titulada simplemente "Nuestra". Cuarenta y dos fragmentos de una historia que siempre vivió en el "tal vez", en las miradas a escondidas y en las promesas que se quedaron a mitad de camino.
Mateo no fue su novio. No fue un error. Fue su "casi algo": ese espacio gris donde los sentimientos son más intensos porque nunca llegan a ser oficiales. Pero ahora que el silencio entre ellos es más fuerte que la música, Alba ha tomado una decisión: cada noche borrará una canción. Y con cada canción, intentará borrar un recuerdo.
Desde el primer acorde bajo la lluvia hasta el último mensaje sin responder, Alba recorrerá el mapa de su corazón roto para entender en qué momento el "nosotros" se convirtió en un "casi".
A veces, el desamor más difícil de superar es aquel que nunca tuvo un nombre.
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El evento cero.
Capítulo 15: El evento "Cero". [Presente]
Estoy sentada en el suelo del salón, con la agenda abierta entre las piernas y el brazo vendado con una tirita de dibujos de nubes. Qué ironía. Mis manos por fin han dejado de temblar, pero mi mente va a mil por hora, como si intentara adelantar al tiempo.En la última página, rodeada con un círculo rojo violento, hay una fecha: 15 de mayo. Tres días. Solo quedan tres días. Al lado, una sola palabra escrita con la caligrafía perfecta y gélida de Mateo: “Liquidación”.Hay una dirección: el Museo de Arte Contemporáneo. Y una hora: las 21:00. Justo el momento en que empieza la gala benéfica anual. Recuerdo cómo Mateo insistió hace meses en que no podíamos faltar; decía que era “vital para su red de contactos”. Ahora entiendo a qué contactos se refería.[Pasado]
—Alba, por favor, no te pongas el vestido rojo. Es demasiado… llamativo. Necesitamos proyectar sobriedad. El 15 de mayo es una noche clave. Si todo sale bien, por fin podremos dejar esta ciudad y mudarnos a la costa, lejos de toda esta gente mediocre.Él me lo vendía como un nuevo comienzo. Me acariciaba la mejilla con ese gesto ensayado, ese que dominaba a la perfección, mientras yo me sentía culpable solo por querer usar un vestido que me hiciera sentir guapa. No era un viaje romántico lo que planeaba; era su vía de escape. Yo no era su pareja, era su coartada. El “accesorio” diseñado para no levantar sospechas mientras él orquestaba su golpe final.[Presente]
Me levanto y camino hacia el espejo. Me miro la herida del brazo. Me doy cuenta, con una claridad que escuece, de que Mateo nunca quiso mudarse conmigo. Quería desaparecer y dejarme aquí, probablemente cargando con las culpas o como el último cabo suelto de un robo que lleva meses preparando.La rabia es un combustible increíble. Busco en la lista de reproducción algo que me devuelva el pulso, algo que suene a prepararse para la batalla. El ritmo industrial y machacón llena la habitación. No necesito letras, solo el golpe constante que me recuerda que estoy viva y que puedo resistir.Abro el armario. Al fondo, escondido tras las fundas de ropa “sobria” que él me obligaba a usar para no eclipsarlo, está el vestido rojo. El prohibido. El que él decía que era “demasiado”. Lo saco de un tirón y lo tiro sobre la cama.Si va a haber una “Liquidación” el 15 de mayo, yo voy a estar allí. Pero no como la novia sumisa que camina dos pasos por detrás. Voy a ser el error en su algoritmo perfecto. El virus que no vio venir.Saco el móvil y, por primera vez en semanas, no entro a mirar sus fotos. Busco el número de aquel “amigo” de Mateo, el de la cicatriz en la ceja, que anoté a escondidas en el guardamuebles.La pantalla me lanza la pregunta automática:
—“¿Deseas eliminar esta canción de la lista?”Confirmar. Ya no necesito que me salve ningún mesías personal. Me voy a salvar yo solita.Quedan 27 canciones. Y el 15 de mayo, la música va a sonar muy, muy fuerte.[Enganche final]
Cierro la agenda y me levanto con el vestido rojo en la mano. El espejo refleja a alguien que ya no es la misma mujer que Mateo moldeó a su conveniencia. Soy otra. Soy la grieta en su plan perfecto.El reloj marca la cuenta atrás: tres días. Tres días para descubrir qué significa realmente “Liquidación”. Tres días para decidir si seré testigo, víctima… o protagonista.El evento “Cero” está escrito en su agenda. Pero en la mía, ya tiene otro nombre: El día en que todo cambió.