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Esposa Por Decreto

Esposa Por Decreto

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Amor prohibido / Amor-odio / Completas
Popularitas:59.9k
Nilai: 5
nombre de autor: cinthya Verónica Sánchez Pérez

Gabriel lo tiene todo apellido fortuna y un magnetismo por las mujeres implacable sin embargo detrás de esa fachada de hombre frío déspota y mujeriego se esconde el trauma de la muerte de su madre, su padre lo obligó a esconder bajo una armadura de desconfianza su tristeza y dolor.
para él las personas solamente son piezas de ajedrez y el amor una debilidad que no se puede permitir.
pero el juego cambia cuando es obligado a casarse con Sara.

NovelToon tiene autorización de cinthya Verónica Sánchez Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

sara

—No me voy a ir a ninguna parte, Sara. Esta es mi hacienda y tú vas a entrar a esa casa ahora mismo —le respondí, dando un paso definitivo hacia ella, ignorando cómo su tono cortante me calaba hondo.

Verla en ese estado, con las manos llagadas y destrozada por el esfuerzo físico, pero todavía con el orgullo suficiente para correrme de mi propio corral, me estaba descolocando por completo.

Ninguna mujer en mi vida me había sostenido el pulso así.

—Ya hice tu maldito trabajo —insistió ella, forzando la voz, aunque el temblor en sus hombros la delataba. Intentó levantarse de la banca para demostrar que no me necesitaba, pero en cuanto apoyó el peso en sus piernas, estas le fallaron.

Soltó un quejido ahogado y estuvo a punto de caer directo contra el suelo del corral.

No lo pensé. Di un paso largo y la sujeté por la cintura antes de que tocara el lodo. Al estrecharla contra mí, me impactó lo ligera que se sentía y el calor que emanaba de su cuerpo, exhausto y afiebrado por las horas bajo el sol. Sara se tensó de inmediato, apoyando sus manos heridas contra mi pecho para intentar empujarme, pero no tenía la fuerza para moverme un solo centímetro.

—Suéltame, Gabriel... —jadeó, clavándome esos ojos azules llenos de furia y debilidad—. Te dije que puedo sola.

— No te voy a soltar tu eres mi esposa, ahora mismo entraremos a la casa.— le dije y sin pensarlo dos veces la tomé por la cintura y la cargue en mi hombro hasta la casa sus botas cayeron en el lodo.

Cuando entramos a la casa la subí por las escaleras hasta la habitación.

Empujé la puerta con el pie y entré. La deposité sobre la cama de dos el con rudeza contenida, cuidando, muy a mi pesar, de no lastimarle más la espalda.

Sara cayó de espaldas sobre las colchas finas, hundiéndose en el colchón. Tenía las mejillas encendidas por la fiebre del cansancio, el cabello hecho un nido de paja y polvo, y la camisola de lino de su hermano manchada de tierra.

Se incorporó de inmediato apoyando los codos, respirando con dificultad y clavándome una mirada cargada de un odio tan puro que casi cortaba el aire.

—Eres un animal, Gabriel —jadeó, apretando los puños llagados sobre las sábanas blancas, manchándolas de hollín y sangre seca—. Te dije que me soltaras. No tenías ningún derecho a traerme así.

Me paré al pie de la cama, mirándola desde arriba con los brazos cruzados. Mi camisa de lino blanco ahora tenía una enorme mancha de tierra justo donde ella había apoyado el cuerpo, pero en ese momento me importaba un demonio.

Caminé hacia la puerta y la abrí de golpe. Carmen ya estaba en el pasillo, con una bandeja de plata que contenía agua tibia, lienzos limpios, ungüento de caléndula y una taza de té humeante. Sus ojos preocupados pasaron de mí a la figura deshecha de Sara en la cama.

—Entra, Carmen —ordené con voz firme—. Límpiale la cara, ayúdala a cambiarse esa ropa de pordiosero y cúrale las manos, que se de un buen baño que huele a estiercol y Que se tome el té completo.

—Sí, patrón —murmuró Carmen, entrando apresurada y colocándose al lado de Sara, quien ni siquiera miró la bandeja, manteniendo sus ojos azules fijos en mí, desafiándome en silencio a pesar de que el cuerpo le temblaba visiblemente.

Antes de salir, me detuve en el umbral y me giré para mirarla una última vez.

—Mañana no vas a pisar los corrales, Sara. Te quedarás en la casa como la señora que eres y dejaras de poner en ridículo nuestro apellido.— dije saliendo de la habitación.

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Cliente anónimo
Me encantan las historias muchas gracias a todos los escritores
Nuvia Rodriguez
Única,felicidades
Ester Gonzáles Rodriges
Muy bonita novela, mil gracias y bendiciones para usted
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Antes las mujeres eran poco menos que objetos e incubadoras, sin voz ni voto, tristemente en la actualidad, muchas quieren volver a ser eso, un mueble.😞🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Eudy Brito
Muy hermosa en verdad. La amé de principio a fin
Eudy Brito
Que hermoso detalle pero Sara no se las va a poner tan fácil 🤭🤭🤭🤭
Miriam Colín
Me encanto la historia.
Rocio Raymundo
excelente novela de principio a fin me fascino la novela muy buena éxitos escritora.
Rocio Raymundo
que bello hasta que formaron su hogar su familia ❤️❤️
Kim Nava
que bello🥰
Kim Nava
ven que les costaba
no se hubieran perdido un año separados para de brutos 🤭
Paula Giaccaglia
tardó, se hizo rogar pero me encantó
Paula Giaccaglia
hermoso, POR FIN!!!!!!, AHORA TODO ROMÁNTICO POR FAVOR 🥰
Paula Giaccaglia
me encantó!!! y que siga el romance, convivencia, ella como maestra, boda con fiesta en la capilla del convento, que Julián también desaparezca
Sakura
hermosa
Carolina Jaimes
Me encanta
Elizabeth Fernández
Tardo mucho para actualizar me gusta la serie ojalá se den una oportunidad 👏
Claudia Torres
me encanta vamos a ver q pasa con esas dos parejitas......ojalá no sigan con los malos entendidos y se amén con total plenitud ❤️🙏😘💕
Claudia Torres
q emoción por fin q aclaren todos los malos entendidos y se den una oportunidad para salvar su matrimonio muy bien escritora te felicito mil bendiciones ❤️💪💘💝🙏
Kim Nava
chale su primera vez y luego luego quedar embarazada por que no se cuidaron
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