En un mundo donde la magia decide tu destino, Resmi tendrá que marcar la diferencia al no despertar Una magia digna de la familia Armand
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VERDAD
Resmi: no, así estoy bien (me levante y miraba por la ventana nuevamente, el clima me seguía pareciendo perfecto, esas gotas de lluvia me tranquilizan, porque sé que él está aquí, que, en realidad, aunque yo haya huido, el no dejo de estar conmigo)
Alejandro: no llores Resmi, habla conmigo, dime que ocurre
Resmi: ella está muerta......
Alejandro: (sentí un nudo en su garganta al decir esas palabras) ¿quién, quien murió?
Resmi: mi hermana....... el día de nuestra fiesta me llegó una nota urgente con un hombre que jamás había visto, la nota decía que debía ir a su encuentro que era de vida o muerte, no quise irme de esa manera…. no en nuestra boda
Alejandro: tranquila.... solo respira
Resmi: subí con ese completo desconocido a un carruaje, estaba un poco asustada pero mi hermana siempre ha estado para mí, viajamos un largo tiempo, al llegar a la frontera donde se supone que estaría mi hermana con su escuadrón, estaba ese maldito imbécil
Alejandro: el emperador Miguel... ¿él te hizo algo?
Resmi: el escuadrón prácticamente vendió a mi hermana por unas monedas de oro, ella se enamoró de ese tipo, obviamente se le presentó como el mejor hombre del mundo, pero cuando mi hermana supo la verdad ya era demasiado tarde, había acabado de dar a luz, mi hija estaba recién nacida y desamparada
Alejandro: te escucho cariño, prosigue
Flashback
Miguel: es muy fácil mi condición, usted se hace pasar por mi concubina y podrá disfrutar de mi hija, mientras usted me ayuda le aseguro que mantendré con vida a Sandy, buscando la manera de salvarla
Resmi: ¿cómo se lastimó?
Miguel: un ataque desprevenido de las bestias, en un descuido ella recibió un golpe muy fuerte, y la bestia logro herirla en un costado, pero con mi poder puedo mantenerla con vida hasta que encuentre la manera de curarla, que dices, ¿aceptas?
Resmi: quiero el derecho de decidir sobre mi hija y que quede claro que ella es mía
Miguel: bueno... podemos llegar a un acuerdo
Resmi: (no me quedo de otra que quedarme en esas condiciones, la salud de mi hermana es lo más importante, al llegar al palacio descubrí que este hombre es el emperador y ya tenía su emperatriz, esa mujer hizo lo imposible porque no fuera nombrada concubina, aunque tampoco me gustó la idea, no tuve de otra, la muy desgraciada convenció a ese maldito de ponerme a prueba por un año, para ver si era realmente digna de ser concubina.
Nunca quise ser concubina, no porque el título me pareciera indigno, sino porque ese título me alejaba de mi esposo, él es mi esposo, no sé qué paso por la mente de mi hermana sinceramente, ni de qué manera ellos se conocieron, solo sé que ella creyó en un hombre que sabía mentir con ternura, el, la hizo reír, la hizo soñar, la hizo suya… y cuando su vientre comenzó a crecer, desapareció, volvió solo cuando supo lo que llevaba dentro: una niña, su heredera de sangre.
Yo no tuve elección, o me entregaba al imperio… o la niña desaparecía, cuando el emperador me nombró concubina, la corte se partió en dos, nadie quería otra mujer cerca del trono, nadie quería una bastarda respirando el mismo aire que la emperatriz)
Camelia: Un año en el bosque prohibido, si sobrevives, la niña y tú regresarán
Resmi: acepto majestad, nos vemos en un año
Miguel: sabes que tienes que volver intacta y con mi hija en brazos, o de nada servirá que vuelvas
Resmi: solo manténgala con vida, del resto me encargo yo (Ángela tenía un mes de nacida cuando nos arrojaron allí, no me dieron sirvientes, no me dieron magia y definitivamente no me dieron esperanzas, solo una celda de piedra húmeda, raíces atravesando las paredes, y el silencio de un bosque que devoraba a quienes respiraran demasiado fuerte.
Las primeras noches fueron un infierno, la niña lloraba sin entender por qué el mundo era frío, yo no tenía leche suficiente, me corté las manos recolectando hojas comestibles, recolecté y herví raíces amargas, mastiqué corteza para engañar el hambre, mi pobre bebe sufrió con lo poco que le podía dar de comida, era una miseria tenerla en esas condiciones en sus primeros meses de vida, odiaba esto, pero debía mantenerla viva a como fuera lugar, dormía sentada, con ella contra mi pecho, porque el suelo estaba vivo… y algo se movía debajo, el bosque no estaba prohibido por superstición, estaba prohibido porque las bestias vivían allí.
Seres nacidos de experimentos fallidos, son mitad carne, mitad error, depredadores que no cazaban por hambre… sino por instinto, cada noche escuchaba sus pasos, cada noche rezaba y anhelaba que todo fuera una vil pesadilla.
Ángela, ella enfermó al tercer mes, fiebre, convulsiones pequeñas, y grité hasta quedarme sin voz, sabiendo que nadie vendría, ni siquiera mi entrenamiento con mi maestro me ayudaba en esa situación, entonces entendí algo terrible: si ella moría… yo moría con ella y sentía que el bosque lo sabía.