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La Leyenda De Huang Yi : La Vice-generala Inquebrantable.

La Leyenda De Huang Yi : La Vice-generala Inquebrantable.

Status: En proceso
Genre:Romance / Mujer poderosa / Reencarnación
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

En un mundo dominado por hombres, la legendaria maestra de artes marciales Mei Ling reencarna como un joven en la antigua Dinastía del Dragón. Ocultando su verdadera identidad femenina y su vasta experiencia, Mei Ling, ahora Huang Yi, debe navegar en una sociedad machista mientras se enfrenta a un carismático y sarcástico General, librando batallas internas y externas para sobrevivir, honrar a su familia y forjar un camino hacia la igualdad, todo mientras guarda un secreto que podría costarle la vida.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

15 Sentimientos Que Florecen

Sin pensarlo, mi mano se lanzó hacia atrás y arañé su cuello con la ferocidad de una gata. "¡Eres un maldito imbécil!"

Él se rió, un sonido grave y seductor, mientras se separaba ligeramente. Luego, sacó una flor silvestre, de un color vibrante, y me la ofreció con una reverencia exagerada. "Gatita salvaje, sé que he sido un maleducado contigo, un grosero, un atrevido... pero me gustas. Eres la primera mujer que se atreve a golpearme, a humillarme... eres diferente."

"¡Qué estupideces estás diciendo!" exclamé, mi voz cargada de indignación. "¡Tú a mí no me gustas en lo absoluto! ¡Aléjate de mí, imbécil!" Le di una bofetada tan fuerte que el sonido resonó en la quietud del callejón, dejando una marca roja y ardiente en su mejilla, incluso a través de la máscara.

El General se tambaleó ligeramente, su cabeza ladeada. En su mente, una voz aturdida resonó: Mierda, ¿cuándo esta mujer se volvió tan fuerte? Es más fuerte que la última vez. Si hubiera sido un hombre normal, me hubiera desmayado con esa bofetada. Pero, extrañamente, esa brutalidad desató algo en él. Mientras más ruda es conmigo, más me atrae. Esta mujer es una diosa. Es perfecta.

"Esa bofetada," le dije, mi voz aún temblorosa de rabia, "fue por tu insolencia."

Él me miró, sus ojos brillando con una determinación inquebrantable. "Te conquistaré, gatita salvaje, ya lo verás. Eres tan hermosa, aún con ese velo. Tu belleza destaca, esos ojos azules hermosos son únicos, y tu hermosa piel. Tus labios rojos, carnosos, tan naturales. Y tu cabello negro, largo, que me intriga. Me gusta tu personalidad salvaje, esa fuerza indomable. No me importaría si tuvieras tu rostro desfigurado, gatita. Soy tuyo."

"¡Cállate! ¡No digas tonterías!" me puse roja de la cabeza a los pies, mi corazón latiendo con una furia inusual, mezclada con una extraña emoción que no podía descifrar. "Ustedes los hombres son todos iguales. Ven a una mujer con buen físico y se enamoran de inmediato. Esos trucos no funcionan conmigo. No soy la típica mujer sumisa de este imperio que cae con palabritas vacías. Esas son las típicas palabras de los hombres cuando quieren ligar, y después de que tienen lo que quieren, se van como si nada." —Mi valor no se mide por la mirada ajena ni se compra con lisonjas. Soy dueña de mi corazón, y solo yo decido quién puede entrar en él, y bajo qué condiciones. Mis sentimientos no son un premio fácil de ganar.

Era extraño. El hombre enmascarado, que hasta ahora se había mostrado rudo y desafiante, estaba actuando de una forma inesperadamente dócil. Me obedecía, respetaba mis límites, incluso después de la bofetada. Con un gesto suave, me colocó la flor silvestre en el cabello, justo sobre la oreja. Luego, sin decir una palabra más, se marchó, desapareciendo en la oscuridad del callejón. Me quedé allí, completamente roja y nerviosa, mi corazón galopando como un caballo salvaje.

"No puede ser," pensé, con una punzada de angustia en el pecho. "Que un hombre tan misterioso y, admitámoslo, atractivo, me atraiga. Yo jamás podré abrir mi corazón. Estoy condenada a vivir como un hombre y morir como uno. ¿Cómo podría alguna vez revelar mi verdadera identidad?"

Entré al burdel, mi misión de encontrar a los traidores aún presente en mi mente, pero con una distracción inesperada. Me dirigí a una de las habitaciones más apartadas, siguiendo una intuición, y allí estaba. El hombre enmascarado, ahora vulnerable, postrado en el suelo, temblaba y se retorcía. Un extraño veneno circulaba por su cuerpo, causándole un dolor indescriptible.

"¡Madre, te extraño!" gritaba, su voz quebrada por el sufrimiento. "¡Madre!" Verlo en ese estado, tan fuerte y orgulloso, reducido a un niño que clama por su madre, hizo que mi corazón se encogiera. Una punzada de dolor me atravesó.

"¿Mi gatita, eres tú?" murmuró, sus ojos, incluso a través de la máscara, parecían buscarme. "¿Me vas a matar? Vaya, siempre termino herido por las personas que quiero."

Le di otra bofetada, esta vez más suave, una bofetada para despertarlo de su delirio. "¡Entra en razón, idiota! ¡Te estoy salvando! Sé de medicina. Debes ser alguien muy importante para que te envenenaran de esta manera. Este veneno es insidioso, destruye lentamente tu energía interna y, lo que es peor, evita que tengas descendencia." Saqué una aguja de plata de mi espacio dimensional, la herramienta de una curandera. "Puedo eliminar el veneno, pero tardará unos días. Y atente a las consecuencias: abstente de tener relaciones sexuales si no quieres que el veneno se extienda aún más rápido." —Mi compasión no es debilidad, sino la fuerza que me permite sanar. Y mi conocimiento, una herramienta para proteger, incluso a aquellos que, a veces, querría estrangular.

Feng Shang:

Él me miró, sus ojos suplicantes. "Mi gatita, yo no he tocado a ninguna mujer. Tú serás mi primera y única mujer."

"¡Eres un virgen!" exclamé, la incredulidad tiñendo mi voz. "¡No lo puedo creer! ¡Siempre vienes a este burdel, rodeado de cortesanas! ¡No te creo! Solo quieres usar trucos para engañarme. Seguro intimaste con alguna de estas zorras y por eso estás en este estado tan patético."

"No miento, mi gatita," dijo, su voz, a pesar del dolor, era firme y sincera. "Si quieres, puedes revisarme y tocarme. Te demostraré que digo la verdad."

"¡Eres realmente un pervertido!" grité, mi rostro ardiendo. "¡Estás loco! ¡Eres un lascivo! ¿Y así quieres que crea que eres un virgen?"

"Lo soy," insistió. "Incluso adopté a tres niños. Nunca me han atraído las mujeres que se me acercan por interés. Tú eres la única que me ha tratado mal, la única que me ha desafiado. No me gusta lo fácil; todas se tiran a mí sin esfuerzo y las rechazo. Tu rechazo, tu fuerza, tu fuego... me gusta conquistar. Las mujeres como tú son jades preciosos, difíciles de encontrar, valiosas y llenas de brillo."

Me puse completamente roja, mi mente en un torbellino de emociones contradictorias. "¡Ya cállate! ¡Eres un coqueto irrecuperable! Mejor sigamos con el tratamiento." Comencé a presionar los puntos de acupuntura clave, insertando las agujas de plata con una precisión milimétrica. El veneno era complejo, diseñado para debilitar y esterilizar, un ataque cruel a su linaje.

Él, a pesar del dolor, extendió una mano temblorosa y acarició mi cabello, que se asomaba por debajo del velo. "Wow, tu pelo es tan hermoso, mi gatita. Algún día... ¿te quitarás el velo? ¿O es que tu rostro está herido?"

"No, mi rostro no está herido," respondí, mi voz más suave de lo que pretendía, con un matiz de vulnerabilidad. "Al igual que tú, debo ocultar mi rostro por un motivo secreto. Ya estás mejor. Mañana nos volveremos a ver para el tratamiento, que sea en este mismo lugar. Evita cualquier esfuerzo." —Mi vulnerabilidad no es una debilidad, sino una ventana a mi humanidad. Y mi velo, una promesa de misterio que solo la paciencia y el respeto podrán levantar.

Dejé al General enmascarado, debilitado pero a salvo, con la promesa de mi regreso. Mi mente estaba en un torbellino. La revelación de su virginidad, su vulnerabilidad y su inquebrantable devoción me habían golpeado con la fuerza de un rayo. Este hombre, tan enigmático y a veces tan exasperante, era mucho más de lo que aparentaba. La línea entre el enemigo y el aliado se difuminaba cada vez más, y el destino, como un tejedor experto, seguía entrelazando nuestros caminos de las maneras más inesperadas y peligrosas.

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Gabriela Herrera
cierto con eso lo eliminaba por completo 😂
Maria Del Carmen Alfonso
muy muy hermosa la novela muchas felicitaciones👏👏🥰
Aleida Delgado Santana: Gracias a usted.
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santiago bock herrera
Huy gatita salvaje estas en problemas
santiago bock herrera
No hay enemigo pequeño
santiago bock herrera
🥰🤣🥰🤣
santiago bock herrera
Y las agujas venenosas donde estan
Aleida Delgado Santana: Se le olvidaron, era un momento de tension.
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santiago bock herrera
, buenísima esta la novela
Aleida Delgado Santana: Gracias.
total 1 replies
Paola Cordero
Porfa porfa autora no se demore tanto en actualizar esta hermosas historia esta que 🔥🔥🔥🔥🔥
Paola Cordero: Ayy si porfa las otras dos que ya estoy leyendo están muy yyyy buenas tambien
total 2 replies
Danita 🥰
Está buena la novela 👍
Aleida Delgado Santana: Gracias.
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