Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 14.
El anillo todavía brillaba en mi dedo cuando Gabriel me dijo:
_ Quiero mostrarte algo.
Habían pasado apenas unas horas desde que acepté casarme con él, pero su mirada ya había cambiado. No era solo el hombre que amaba, también era el hombre que gobernaba un mundo entero en las sombras.
Me puse la chaqueta mientras él esperaba cerca de la puerta del departamento.
_ ¿A dónde vamos? _ pregunté.
Gabriel sonrió apenas.
_ A que conozcas la verdad completa de quién soy ahora.
Salimos a la calle y la noche de la ciudad nos envolvió. Su camioneta negra estaba estacionada al otro lado de la acera y cuando subí, noté algo distinto. Dos autos más arrancaron detrás de nosotros.
_ ¿Escoltas? _ pregunté.
Gabriel asintió mientras encendía el motor.
_ Desde hace tiempo _ la forma en que lo dijo me recordó que yo apenas había visto una parte de su vida.
El trayecto fue largo... Salimos de las zonas más iluminadas de la ciudad y entramos en sectores industriales donde los edificios eran enormes sombras contra el cielo.
Finalmente, la camioneta se detuvo frente a un portón metálico gigantesco. Dos hombres armados se acercaron y cuando vieron a Gabriel, enderezaron la postura inmediatamente.
_ Buenas noches, jefe _ dijo uno de ellos y Gabriel respondió con un leve gesto de cabeza.
El portón se abrió... Entramos y lo primero que pensé fue que parecía un pequeño mundo oculto. Galpones enormes, camiones estacionados, hombres moviéndose con rapidez entre cajas y contenedores.
Pero lo más impresionante no era el movimiento, mas bien era el respeto que cada persona le veía a Gabriel. Algunos asentían y otros bajaban la mirada, pero nadie lo ignoraba.
_ Bienvenida al corazón de mi imperio en la ciudad _ dijo con calma.
Bajé de la camioneta.
_ Esto es… enorme.
Gabriel caminó a mi lado.
_ Este es solo uno de los tres centros.
Luego entramos a uno de los galpones. Adentro había filas de cajas, montacargas, computadoras, gente revisando documentos.
Todo estaba organizado.
No era caos criminal.
Era un sistema.
_ Tres años _ dije en voz baja.
Gabriel me miró.
_ Si mi amor... Tres años construyendo esto.
Pasamos por una oficina de vidrio desde donde se veía todo el galpón, adentro habían mapas, pantallas y rutas marcadas.
_ Aquí controlamos las rutas del sur —explicó y señaló los mapas _ Puertos, carreteras y transporte.
Mi corazón latía más rápido.
_ Gabriel… esto es impresionante.
_ Sí.
Se apoyó en el escritorio.
_ Y también es peligroso.
Sus ojos se clavaron en los míos.
_ Por eso necesitaba que vieras todo antes de casarte conmigo.
Sentí un escalofrío.
_ ¿Para que pueda huir si quiero?
Él negó.
_ Para que decidas, sabiendo exactamente quién soy ahora.
El silencio se instaló entre nosotros... Miré nuevamente las pantallas, a los hombres trabajando, los camiones entrando y saliendo.. El poder que él había construido.
Luego lo miré a él.
_ ¿Sabes qué veo?
Gabriel frunció ligeramente el ceño.
_ ¿Qué?_ pregunté.
Me acerqué.
_ Veo al mismo chico que robaba comida conmigo… pero ahora con un ejército.
Una sonrisa pequeña apareció en su boca.
_ La evolución fue drástica.
Apoyé mi mano sobre su pecho.
_ Pero sigues siendo tú.
Gabriel tomó mi mano.
_ Aurora… este mundo no es amable.
_ Nunca lo ha sido _ le digo
_ Y si te quedas conmigo, vas a estar dentro de él.
Lo miré fijamente.
_ Gabriel.
_Yo nací en la misma oscuridad que tú.
Su expresión se suavizó.
_ Eso es lo que más me asusta _ me dice.
_¿Por qué? _ le pregunto.
_ Porque sé que no te vas a asustar con nada.
_ Exacto _ le respondí sonriendo.
Gabriel exhaló una risa baja y entonces abrió otra puerta dentro de la oficina.
_ Hay algo más que quiero mostrarte.
Entramos a una sala más pequeña, había otra mesa… Pero esta estaba cubierta de carpetas, contratos y planos.
_ Negocios legales _ dijo.
Tomé uno de los documentos... Empresa de transporte, exportaciones y construcción.
Lo miré sorprendida.
_ ¿Todo esto también es tuyo? _ le pregunté.
_ Una parte _ me respondió cruzándose de brazos.
_ El dinero necesita lugares donde respirar.
_ Gabriel… _ murmuré.
Ahora entendía algo...No era solo un narcotraficante, era un estratega y un constructor de poder. El Jaguar Herrera no gobernaba con violencia, también gobernaba con inteligencia.
_ Todo esto _ dijo Gabriel suavemente _ Es nuestro.
Mis ojos volvieron a él.
_ ¿Nuestro?
_ Si vas a ser mi esposa… no quiero que seas una figura decorativa.
Su mirada era seria.
_ Quiero que seas mi compañera.
Sentí algo fuerte dentro del pecho.
Algo parecido al orgullo.
_ ¿Me estás ofreciendo poder?
_ Te estoy ofreciendo elegir conmigo.
Me acerqué lentamente.
_ Entonces vas a tener que enseñarme todo.
Gabriel levantó una ceja.
_ ¿Estás segura?
Sonreí.
_ Gabriel… sobreviví a la calle, a los mecánicos borrachos del taller y a los tres años creyendo que estabas muerto.
Apoyé mi frente contra la suya.
_ Creo que puedo sobrevivir a tu imperio.
Sus brazos me rodearon con fuerza.
_ Aurora…
Su voz era más suave que nunca.
_ Creo que eres lo único que podría hacerlo aún más fuerte.
Miré nuevamente el mundo que había construido. Los camiones, los hombres, las rutas y el poder... Y entendí que no estaba entrando en la vida de Gabriel, estaba entrando en una guerra que él ya había ganado.
Gabriel se quedó en silencio unos segundos, como si estuviera ordenando algo en su cabeza. Luego se separó apenas y me miró con una expresión más seria.
_ Aurora… hay algo más.
_ ¿Qué pasa?
Gabriel se apoyó contra el escritorio.
_ Nos vamos al sur _ suelta sin anestesia.
_ ¿Cuándo?
Gabriel sostuvo mi mirada sin dudar.
_ Mañana.
El aire pareció quedarse quieto entre nosotros.
_ ¿Mañana? _ pregunté.
_ Sí _ se acercó un paso.
_ El verdadero centro de todo lo que viste aquí está allá.
Señaló las rutas del mapa.
_ Los puertos, las rutas marítimas, los nuevos negocios y la casa principal.
Sentí una mezcla extraña de emoción y vértigo.
_ ¿Quieres que viva allá contigo?
Gabriel tomó mi mano, observando el anillo en mi dedo.
_ No quiero... Lo necesito.
Levanté una ceja.
_ Eso suena más a orden que a propuesta _ una sonrisa pequeña apareció en su boca.
_ Lo digo porque allá vas a estar más segura _ prosigue _ Y porque si vamos a casarnos… Quiero que estés donde yo esté.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora