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Después del divorcio, mi exesposa resultó ser billonaria

Después del divorcio, mi exesposa resultó ser billonaria

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:529k
Nilai: 4.6
nombre de autor: yana_vern

Durante tres años, Luciana fue utilizada por la familia de su esposo. Casada con Matías, se vio obligada a convertirse en donante de sangre permanente para Sofía, la hermana del mejor amigo fallecido de él. En esa casa no era esposa: cocinaba, limpiaba y obedecía. En la empresa, nadie la tomaba en serio.

Todo terminó cuando Sofía le envió fotos íntimas con Matías. Luciana no discutió. Pidió el divorcio y se fue.

Lo que dejaron atrás fue un error.

Tras regresar a su hogar, Luciana reveló su verdadera identidad: heredera de una familia millonaria. La sumisión no era necesidad, sino elección. Lejos del matrimonio, vuelve al mundo empresarial con capital, poder y memoria.

Esta vez, no será utilizada.

NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Valeria estaba enojada, pensando que todo el escándolo alrededor de ella, referente a la joya robada, había sido parte del plan meticuloso de Luciana. Mientras disfrutaba de su lujo y derroche, no tenía idea de que cada movimiento suyo estaba siendo observado, cada acción registrada y analizada. Todo lo que sucedía lejos de ella era un ajuste de cuentas que pronto le tocaría de lleno.

En el restaurante de Buenos Aires, la tensión era palpable desde que Luciana cruzó la entrada. Valeria, creyéndose intocable por su condición de clienta VIP, al ver a Luciana no dudó en aprovechar la situación. Tomando aire con arrogancia, se dirigió al gerente con voz autoritaria:

—¡Quiero que la saquen de aquí! —dijo, apuntando con un dedo acusador—. No tiene derecho a estar en mi restaurante.

El gerente se detuvo un momento, reconociendo la gravedad de la situación, pero al mirar hacia Luciana y luego hacia Ricardo, su expresión cambió de inmediato. Ricardo, sentado a pocos metros, era uno de los principales accionistas del establecimiento. Su presencia bastó para que el gerente se inclinara respetuosamente, evitando siquiera mirar a Valeria, y se acercó a Ricardo para saludarlo:

—Señor Ricardo, un gusto. Permítame mostrarle su mesa.

Valeria frunció el ceño, indignada. La arrogancia con la que había hecho su pedido chocaba con la autoridad implícita de Ricardo. A su lado, Carmen, fiel a su costumbre de exacerbar cualquier conflicto, se acercó y añadió veneno a la situación:

—No me sorprende que se haya rebajado a esto —dijo, mirando a Luciana—. De familia humilde y siempre intentando trepar a donde no pertenece. ¡Que la hayan echado de la casa de Matías no es sorpresa alguna!

Ricardo alzó la voz, interrumpiendo sus ataques. Su tono no admitía discusión ni réplica:

—Basta, Carmen. Están equivocados. Luciana no merece sus palabras ni sus insultos. —Su mirada se posó firme sobre ambas—. Dejen de confundir la realidad.

Carmen abrió la boca para replicar, pero Ricardo no cedió. Su autoridad era evidente, y el gerente, al percibir la tensión, tomó partido de manera clara:

—Señoras, el señor Ricardo es uno de los accionistas principales del restaurante. Si no les agrada la situación, pueden retirarse por su cuenta. —Su voz era firme, sin atisbo de duda.

Valeria y Carmen se quedaron paralizadas, incapaces de responder. Nadie esperaba semejante defensa; la situación que pensaban a su favor se les escapaba de las manos. Luciana, aprovechando el desconcierto, se volvió hacia Ricardo:

—Puedes ir primero, Ricardo. Yo me encargo aquí.

Ricardo frunció el ceño, claramente molesto por la insistencia de Luciana, pero tras un momento de vacilación, accedió. Se levantó y se dirigió a la mesa previamente reservada, dejando a Luciana sola frente a sus antagonistas. El aire en la sala cambió; la posición de fuerza ya no estaba del lado de Valeria ni de Carmen.

Valeria, viendo que solo quedaban ellas tres, se llenó de arrogancia y adoptó un tono más amenazante:

—Luciana, puedes creer que esto termina aquí, pero te equivocas —dijo—. Vas a aprender a respetarme. En esta ciudad no podrás moverte sin que yo te haga imposible la vida. Ahora, ¡sírveme vino y pide disculpas por tu insolencia!

La sonrisa de Valeria era de desprecio absoluto, y sus ojos brillaban con la certeza de que Luciana no tenía opciones. Le recordaba los días en que Luciana era la que servía en su propia casa, obedeciendo órdenes, humillada y relegada a tareas de servidumbre.

Luciana asintió con calma, como si aceptara una rutina cualquiera. Tomó el decantador de vino con movimientos precisos, llenando las copas con la destreza de alguien acostumbrado a los detalles, sin mostrar ninguna emoción. Valeria extendió la mano con impaciencia, deseando recibir el vino y obligar a Luciana a cumplir su humillación.

Pero justo cuando Valeria estaba por tomar la copa, Luciana cambió el gesto. Con un movimiento rápido y calculado, derramó todo el contenido sobre la cabeza de Valeria. El vino cubrió su cabello y sus hombros, empapando su vestimenta elegante. La sala quedó en silencio por un instante; el impacto de la acción fue instantáneo y absoluto. La arrogancia de Valeria se transformó en sorpresa y furia.

—¡¿Qué haces?! —gritó Valeria, levantando los brazos, incapaz de reaccionar con rapidez.

Luciana, con voz fría y controlada, replicó:

—Has querido que actúe como tu sirvienta. Ahora, disfrútalo. —Su mirada no se apartó de Valeria ni un instante.

Carmen, que había estado esperando para aprovechar la humillación de Luciana, quedó sin palabras. Su intento de controlar la situación se desmoronó ante la autoridad moral y social de Luciana y la defensa implícita de Ricardo. Valeria, empapada y humillada, retrocedió un paso, comprendiendo que sus juegos habían terminado, y que frente a Luciana no había margen para la superioridad.

—He abandonado la casa de Matías por decisión propia. Si vuelves a provocarme, haré que te resulte imposible pisar Buenos Aires sin problemas.

Luciana dejó el decantador sobre la mesa, y sin volverse, avanzó hacia donde Ricardo estaba sentado. Cada paso era seguro, medido, y su porte impecable dejaba claro que ya no era la víctima de nadie. Ricardo la observaba con aprobación, apenas ocultando una sonrisa de satisfacción al ver cómo su hermana menor había reivindicado su dignidad.

La sala, antes cargada de tensión, ahora vibraba con un nuevo orden. Nadie se atrevía a cuestionar a Luciana, y las miradas de los presentes reflejaban respeto mezclado con admiración. La acción había sido contundente, pública, y definitiva.

Luciana, con la cabeza erguida, se sentó junto a Ricardo, dejando que la derrota de Valeria y la impotencia de Carmen hablaran por sí mismas. Su gesto calmado y firme transmitía un mensaje inequívoco: ya no estaba sometida a nadie, y quien se atreviera a desafiarla descubriría rápidamente las consecuencias.

El decantador vacío quedó como testigo de la escena, símbolo de un poder recuperado y de la justicia que ella misma había servido. Y mientras la tensión se disipaba, Luciana sabía que aquel momento marcaría un antes y un después en su vida y en la percepción que todos tenían de ella en Buenos Aires.

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Mary Cabrera
ella pudo no querer que descubrieran su proceder, pero fue muy idiota al dejarse humillar y hacer lo que hizo por qué y para que? si no valía la pena sufrir eso por brujas y un idiota que no miraba ni tres dedos en frente🤔🥴🤨
Elizabeth Caceres
esa valentina cada vez la necesitan esta boludeando...
Justa HM
duda aclarada, gracias hermosa novela, felicidades y bendiciones ☺️
Justa HM
perdón me perdí, Enrique era hermano de Mateo o de Matías 😅
Justa HM
perdón pero como que estaba un poco enredado esto del bolso o yo no lo sé interpretar, primero está en el coche, después en la silla en el restaurante, luego lo tiene Luciana y por último lo tiene Mateo.... que alguien me explique 😅😅
Guadalupe Leon
crei que Ricardo era su papá
Genoveva
El desarrollo que hiciste en la novela, estuvo bien al principio, de ahí lo rellenaste y acabo la emoción..

no le pongas tanto relleno a las novelas, haz que la mujer se enamore, no tan rápido, ni tan lento, que allá pasión, amor etc..

eso es lo que amarra, a una persona en leer novelas, y con esta son dos novelas que me pasa lo mismo y fatal.

espero que cuando vuelva a leer una de tus obras nuevamente, hayas mejorado.
Genoveva
la neta, me quedé con un mal sabor de boca, empezaste bien y terminaste fatal, osea te doy razón le das oportunidad a qué la mujer se empodere, Pero no manches tarda un buen enamorarse y nada de (xx), eso le pone más emocion, tanto relleno que le pusiste, para que terminara así.
Genoveva
que idiota es Matías, y así quiere recuperarla 🙄, que nefasto.
Katy Morao
si ya está muy fastidioso
Pepis Campos
Excelente
Tania López
que bueno que habrio los ojos 👏👏👏☺️
Nancy Narvaez Banda
Felicitaciones autora 👏👏👏👏⭐⭐⭐⭐⭐Excelente historia me encantó gracias por compartir tan hermosos historias🌹
Flæka Caviedez
Que confusión y Mateo donde quedo
Nancy Narvaez Banda
Me encanta la historia gracias por compartir tan hermosas historias ⭐⭐⭐⭐
Nancy Narvaez Banda
Hermosa historia 👏👏👏👏👏⭐⭐⭐⭐⭐
Mercesan
Muy buena historia, entretenida y llena de emoción y decisiones con consecuencias. Me gustó mucho.
Mercesan
No me gusta Matías para Luciana, casi la mata por una amante, esto sin contar con la actitud de su familia 🤬
San Aguirre
La historia es un refrito de otra mejor escrita.

Me gusta como hablan los argentinos pero leer el vos, tenés, etc. no.
MARGARITA ❤️❤️
estos últimos capitulos han estado como enredados, se confunde, se narra de atrás pa'lante y viceversa
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