NovelToon NovelToon
20 Pasos Para Encontrarnos

20 Pasos Para Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:553.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Dos personas muy distintas colisionan en una empresa, debido a sus diferentes formas de ver la vida, y en el proceso se encuentran a ellos mismos; gracias a una lista.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Becky

Mis ojos se dirigen nuevamente a Steve, en vez de a la pantalla. Debo decir, que estoy disfrutando más con ver su sonrisa satisfecha mientras come las palomitas de maíz que hice en mi casa, y que entramos ilegalmente, que con ver la película. Lo mismo con las gaseosas que compré en el supermercado que queda a la vuelta de mi departamento.

Disfruta romper las reglas tanto como yo.

Me descubre mirándolo y me sonríe de la forma más dulce. Le devuelvo la sonrisa de inmediato y recuesto mi cabeza en su hombro. Su brazo me abraza, apegándome más a él y suspiro satisfecha.

Mis ojos se llenan de lágrimas sin poder evitarlo al recordar la noche del martes. Quería ganar ese dinero para mí.

Para mí.

Seco mis lágrimas antes que se dé cuenta. Hace muchos años que olvidé lo que se sentía que alguien quisiera cuidar de ti, que te ayudara a cumplir tus sueños. No lo sentía desde que mis padres murieron.

Lo quiero tanto.

“Yo también” Recuerdo sus palabras y sonrío. Me quiere como yo lo quiero a él.

–¿Nos vamos? –pregunta volviéndome al ahora.

–¿Ah?

–La película terminó –dice y es cuando noto que todos comienzan a salir de la sala.

Mierda.

–Claro, vamos.

–Estuvo buena, ¿verdad?

–Sí… claro, estuvo buenísima.

Toma mi mentón en sus dedos y me obliga a mirarlo a los ojos.

–¿Qué parte te gustó más?, ¿la guerrilla entre ambos bandos?, ¿o quizá la escena final cuando la guerra por fin acaba y todos se toman las manos y cantan?

–Sí, esa fue mi parte favorita.

Ríe fuerte. –Si sabes que estábamos viendo una película de zombis, ¿verdad?

Enrojezco y cubro mi cara. –Está bien, no puse atención. Mi cabeza estaba en otro lado. Lo siento.

–Así me gusta, cuando eres sincera –dice y su ceño se arruga por un momento.

Caminamos hacia la salida comiendo palomitas de maíz y bebiendo las gaseosas delante de los trabajadores del cine, quienes miran fijamente nuestros productos, que claramente no son las marcas que ellos venden.

Salimos riendo tan alto que una señora se asusta y esconde a su hijo detrás de ella.

La que estamos liando.

Busco mi celular y noto que ya son pasadas las nueve, pero no me quiero separar de Steve, no todavía.

–¿Quieres ir a mi departamento y terminamos con las preguntas que nos quedaron pendientes?

–Me encantaría –responde con una gran sonrisa y me abraza, apegándome a su costado mientras caminamos a la parada del autobús.

–¿O quizá podríamos ir a tu departamento para variar? –Siento su tensión de inmediato–. ¿Pasa algo malo con tu departamento?

–No, no es eso. Me gusta mucho tu espacio, me siento cómodo ahí. Mi hogar es algo más inhóspito.

–Eso se puede arreglar fácilmente, ¿sabes? Quizá solo necesitas cambiar la decoración. Yo no soy experta, pero me gustaría ayudarte con eso.

–Gracias. Cuando me decida serás la primera a la que llame.

El autobús llega y nos subimos rápidamente en él. Afuera hace mucho frío y hoy ha nevado gran parte del día. Se espera que continúe así por la noche y mañana.

–Parece que tendremos una blanca navidad –digo mirando por la ventana.

–Así parece. ¿Cuándo decorarás?

–No lo haré –respondo sinceramente–. No he celebrado la navidad desde que mis padres murieron.

–¿Cuántos años tenías?

–Me faltaban unos meses para cumplir los quince años.

–¿Fuiste con algún familiar?

Niego con mi cabeza. –Estuve en el sistema un par de años.

–No lo sabía.

Me encojo de hombros. –No fue tan malo –digo incomoda cuando los recuerdos vuelven a mí. Incluso esos recuerdos que he trabajado mucho tiempo en poder olvidar.

Steve me abraza sin decir nada, lo que agradezco.

–Estaba pensando que quizá, si no te molesta, podríamos pasar la navidad juntos. –Me alejo para mirarlo–. Mis padres hacen todos los años una gran fiesta. Me gustaría mucho que fueras –dice decidido, como si hubiese tomado una decisión importante–. Te necesito conmigo. Quiero que conozcas a mi familia.

–No lo sé –digo insegura. No sé qué punto tiene conocer a gente que no volveré a ver.

–Hazlo por mí, por favor –pide y ya no puedo negarme.

Asiento y sonríe iluminando la oscura noche.

Antes de que pueda decir algo, llegamos a la parada cerca de mi departamento y ambos bajamos.

Caminamos y levanto mi cara hacia el cielo y observo la nieve caer. Pronto será un desastre, calles cerradas, cortes de luz… pero ahora es hermoso y quiero disfrutar.

–Ven aquí –dice Steve, mirándome tan intensamente que mis mejillas se encienden–. Te ves hermosa –susurra y me toma en sus brazos–. Baila conmigo –pide.

–¿Aquí?, ¿sin música? –pregunto con una sonrisa.

–¿Por qué no? –responde y me sube a sus pies tal como lo hizo en la oficina.

Comenzamos a bailar al lado del contenedor de basura, bajo mi edificio, sin dejar de sonreír, iluminados por el poste de luz.

–En navidad todo será diferente –susurra y no sé si habla conmigo o con él–. Quizá ya no estaremos así.

–Claramente no, espero que podamos bailar en una sala, no en la calle al lado de un basurero y sin música –digo riendo–. Aunque esto es muy agradable.

–Sí que lo es –susurra–. Prométeme una cosa, Becky. Prométeme que no importa lo que pase siempre recordarás que te quiero y recordarás los buenos momentos.

Sonrío. –Claro que lo haré. Siempre te querré, Steve, no importa lo que pase.

Se relaja y besa la cima de mi cabeza.

Bailamos hasta que ambos escuchamos a Botines, molesto a nuestros pies.

–Subamos antes que nos arañe. Esto es tu culpa, Steve. No deberíamos haberlo dejado entrar.

Mi amigo sonríe y levanta a Botines del suelo. Abre los botones de su abrigo y acerca al gato a su pecho, tapándolo con el abrigo.

–Está nevando, ni sueñes con que dormirá afuera, Becky, sobre mi cadáver.

Pongo los ojos en blanco.

–Si tanto lo quieres, quédatelo –bromeo mientras abro la puerta de ingreso al edificio.

–Era una de las cosas de la lista, ¿verdad? Adoptar a una mascota.

–Sí, pero no me refería a este –digo empujando la puerta con fuerza.

–Pero puede ser, ¿verdad, Botines?

El gato comienza a ronronear, haciéndome resoplar.

–Entonces debes llevártelo.

Niega con la cabeza mientras subimos las escaleras.

–Tú me lo cuidarás hasta que te vayas. Así cuando ya no estés, será como tener un pedacito tuyo –susurra.

Callo sin saber que decir. Mi corazón duele al escuchar la tristeza en su voz. También duele al pensar que en unos meses más ya no estaremos así.

Supongo que debo disfrutar y atesorar cada momento.

Al llegar al infierno de mi departamento, ambos comenzamos a sacarnos las capas gruesas de ropa.

–Le voy a echar un vistazo a eso –dice dejando al gato en el sofá.

–¿Café?

–Por favor –responde mientras se acuesta en el piso, al lado del radiador mirándolo desde abajo.

–¿Necesitas ayuda? –pregunto una vez que pongo la tetera sobre la llama de la cocina y alimento al gato.

–Sí, podrías alumbrarme, por favor.

Me acerco con mi teléfono y abro la aplicación de la linterna. Me arrodillo a su lado y estiro mi brazo para alumbrar.

–No hay pérdida de agua. El radiador no se ve dañado –murmura distraído–. Podrías alumbrar más atrás.

–Claro.

Me estiro lo más que puedo con el celular.

–Creo que puede ser el termostato, quiero anotar la serie para comprar uno y cambiarlo –dice anotando en su celular.

El ruido de la tetera me asusta, pierdo el equilibrio y caigo sobre Steve, quien me sonríe de lado.

–Si querías besarme, sólo tenías que pedirlo.

Golpeo su pecho. –Me robaste la frase.

Sonríe y coloca un mechón de mi cabello tras mi oreja. –Es una buena frase –susurra y acaricia mi mejilla.

Miro sus labios y me sonrojo. Tengo tantas ganas de besarlo, pero una parte de mí no quiere dar ese paso. No quiero arruinar esto que tenemos, pero Dios sabe que muero por besarlo.

La tetera sigue sonando y me paro torpemente. Corro hacia la cocina y apago el fuego. Comienzo a preparar las tazas y una vez que las tengo listas camino con ellas hacia el sofá.

–Gracias –dice recibiendo la taza–. Entonces…

–Sí, las preguntas. Déjame pensar. –Pruebo el café mientras pienso que más quiero saber–. Ya sé, ¿algunas de esas dos chicas rompió tu corazón?

Frunce el ceño y suspira. –No, creo que no. Con Andrea fue de común acuerdo ya no nos veíamos y el cariño se apagó, supongo. Con Lucy me dolió un poco, la quería mucho, pero la entendí. Me mudé a otro estado para estudiar y no me preocupé de lo que ella pensaba. La decisión que tomé la hice sólo pensando en mí.

–¿Te arrepientes de eso?

–No, claro que no. Estudiar en Harvard fue mi sueño desde que era un niño. Supongo que mi amor por Harvard fue más grande que mi amor por Lucy.

–No digas eso, amigo. Que ames a alguien no quiere decir que tengas que renunciar a tus sueños. Las películas y los libros nos hacen creer que el sacrificio es importante en una relación, pero no creo que deba ser así. ¿No lo crees?

–No lo había pensado, pero supongo que tienes razón. –Bebe café sin dejar de mirarme–. Mi turno. ¿Cuál ha sido el momento en el que has tenido más miedo? Sin contar lo de tus padres.

Me congelo. –No quiero contestar eso.

–Tienes que hacerlo, ¿recuerdas? A menos que prefieras nadar desnuda en algún lugar público en hora punta.

Tomo lo que queda de mi café, lo mismo hace Steve. Cojo las tazas y camino a la cocina para ganar más tiempo. Comienzo a lavarlas con una inusitada violencia.

–Me estás asustando –dice, girándome–. Si no quieres decirme, está bien, lo entiendo.

Escondo mi rostro en su pecho, aferrándome a él cuando los recuerdos me inundan.

–Estuve con muchas familias luego que mis padres murieron, algunas muy buenas, otras no tanto… –Ahogo un sollozo–. Siempre uno escucha historias de niños en casas de acogida y resulta imposible de creer… ¿Cómo es posible que esas cosas pasen? Solía pensar que la mayoría de esas historias eran falsas porque los asistentes sociales están para proteger a los niños, lo que no sabía es que a algunos no les importa. Sólo quieren

terminar su día sin tener que rellenar tanto papeleo. –Suelto una risa llena de dolor–. La primera vez que recibí una paliza fue impactante para mí, mis papás ni siquiera me regañaban. Le dije al asistente social al otro día, pero este

hizo como si no me hubiese escuchado. Esa noche me golpearon por haberlos acusado. Luego de la octava paliza comencé a comportarme como ellos querían.

Acuna mi rostro y comienza a secar mis lágrimas rápidamente.

–Lo siento mucho, Becky. Yo no sabía… no quería hacerte recordar algo así.

–Aún no he contestado la pregunta –digo respirando superficialmente, armándome de valor–. Una noche desperté porque sentí a alguien acostado a mi lado. –Steve palidece, pero continúo mi relato–. Luego sentí sus manos tocándome. –Escondo mi rostro en su pecho nuevamente–. Estaba asustada, paralizada. Yo ni siquiera había dado mi primer beso aún… No sabía que quería o por qué hacía eso, pero cuando me toco bajo mi ropa interior grité y lo golpeé con la lámpara. Salí corriendo de esa casa y llame a la policía.

Lloro mientras Steve acaricia mi cabello.

–Los esperé a unas dos cuadras de la casa. Tenía miedo de estar cerca de él de nuevo. –Comienzo a llorar al recordar–. La policía llegó y luego el asistente social. Me tuvieron encerrada en una habitación mientras ellos hablaban con mis guardadores. –Rio sin humor–. Mis guardadores. Nunca les importó mi seguridad. Finalmente el asistente social habló conmigo y me convenció de que no podían hacer nada, ya que nada pasó.

–¡¿Qué?!

–Lo que oyes, como nada pasó, no podían tomar acciones. Tenía que volver con ellos hasta que otra familia pudiera recibirme.

–Eso no puede ser.

–El sistema tiene muchos fallos. Pero, ¿sabes cuál es la peor parte? Les creí. Después de todo no me violó, nada pasó. Esa frase la escuché tanto esa noche, que se quedó conmigo. Él por supuesto lo negó todo y creo que le creyeron.

–¿Volviste con ellos? –pregunta temblando.

–Sí, pero en cuanto la policía se fue, y antes de que me golpearan, escapé por una ventana. La rompí con una silla, me lastimé mi pie al salir por ella, pero eso no evitó que corriera lejos.

–¿Dónde fuiste?

–Estuve dos años trabajando por alojamiento y comida, luego conocí a la señora Conti. Ella me ayudó a conseguir este departamento y me animó a buscar otros trabajos.

–Siento mucho que hayas sufrido tanto. No te lo merecías, enana. –Acuna mi rostro y me obliga a mirarlo–. No te lo merecías. Y sí que pasó algo. Lo mismo que cuando el imbécil de Ben te tocó, sí que pasó algo, no creas lo contrario. –Asiento–. No dejaré que nadie más te lastime, lo juro.

–Gracias. Podrías quedarte conmigo esta noche, no quiero dormir sola, por favor –pido avergonzada, mirando mis manos.

–Claro.

Le presto un cepillo de dientes nuevo que tengo de repuesto y luego vamos a mi habitación. Tomo algunas cosas y voy al baño a ponerme un buzo cómodo. Cuando vuelvo, Steve ya se encuentra acostado en mi cama, usando sólo una camiseta y jeans, viéndose como un anuncio de ropa.

Me acuesto a su lado y éste me abraza de inmediato. Me acomodo en su pecho y escucho su corazón latiendo. A los minutos comienzo a quedarme dormida, cansada por tantas emociones.

–Te quiero mucho, Becky. –Creo escuchar, pero ya comienzo a caer en un sueño profundo.

1
Luz Mery Ospina
La felicito por esa novela muy buena
Raquel Cardenas
😭😭😭😭😭
Helizahira Cohen
Buenísima novela, bonita, sencilla, amorosa muy fresca 10 de 10
Helizahira Cohen
ya viajo , conoció creo que es hora que regrese
Ana Mendez
Que buena novela 🥰me encanto de verdad que estubo genial, la felicito y envío infinitas bendiciones mi escritora exelente estube súper atrapada con la novela, Dios le ilumine su mente y sabiduría, me han encantado las que e leidk☺️👏
Albaluz Campos
MUCHAS FELICITACIONES A LA ESCRITORA. MUY BUENA HISTORIA. MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!!
XIOMARA CHAURIO
maravillosa novela me encantó excelente trabajo de la escritora ⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐ felicidades muchas estrellas para la creadora de esta historia gracias
Anonymous
Simplemente maravillosa
valeria fuentes
bellísima novela la super recomiendo 💐💐💐💐🌹🌹🌹🌹
yals
más que hermosa está historia algo muy diferente a todas las que he leído y vaya que son varias felicidades autora sin palabras con está novela
Luna del Mar
Muy buena
Monica R Briseño
Maravillosa novela, divertida y entretenida, me encantó mucho la historia...
Felicitaciones autora!!!!
Lili
Perfecta. Bellísima e Imperdible...
Es tan tan hermosa que no encuentro las palabras justas y acordes a esta preciosa historia ... Original, romántica, entretenida y ,como si todo esto fuera poco, MUY BIEN ESCRITA.
No tengo ni encuentro las palabras justas para expresar cuánto me gustó por eso felicito y agradezco a la AUTORA por esa hermosura que nos ha regalado.
FELICITACIONES y muchas BENDICIONES por ese enorme talento que da vida a tan hermosos frutos.
Lili
La satisfacción de los empleados es notoria en esa empresa...Deben hacer cola para ingresar🤣😂🤣
Aracelyhj Hdez
Excelente
Carmen Josefina Tineo Malave
Sencillamente maravillosa
Carmen Josefina Tineo Malave
Dios bendiga tu imaginación, en verdad me encantan tus historias
Erika Pérez Méndez
Maravillosa… mil felicidades por tan extraordinaria historia, simplemente hermosa en fascino. La leería mil veces y no me cansaría
Vanessa Arana
excelente❤️
Gabriela Arron
por suerte lo tomó bien
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play