Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
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Capítulo 14
—¡Suéltame!
Akira forcejeó con todas sus fuerzas mientras la figura encapuchada la arrastraba entre la espesa niebla negra.
El humo le impedía ver el camino.
Tropezó con una raíz y cayó de rodillas.
El desconocido volvió a sujetarla del brazo.
—No compliques las cosas.
—¡No voy a ir con vos!
Akira intentó golpearlo con el codo.
El hombre retrocedió un paso, sorprendido.
—Tenés carácter...
Ella aprovechó ese instante para soltarse y comenzó a correr sin mirar atrás.
No sabía hacia dónde iba.
Solo quería alejarse.
—¡Kael! ¡Rowan! ¡¿Hay alguien?!
Su voz se perdió entre el humo.
Nadie respondió.
El cazador sonrió debajo de su máscara.
—No importa cuánto corras...
Sacó una cuerda negra cubierta de extraños símbolos.
—...ya no tenés escapatoria.
La lanzó hacia Akira.
La cuerda se movió como si estuviera viva.
Enredó los tobillos de la joven y la hizo caer al suelo.
—¡Ah!
Akira intentó levantarse, pero la cuerda comenzó a subir por sus piernas.
Cada vez la apretaba más.
—¿Qué es esto?
—Una prisión mágica.
El hombre caminó lentamente hasta ella.
—Cuanto más luches, más fuerte te sujetará.
Akira apretó los dientes.
No.
No iba a rendirse.
Recordó todos los años soportando humillaciones.
Recordó las burlas.
Los golpes de la vida.
Había sobrevivido a todo eso.
No iba a dejar que la capturaran.
Cerró los ojos con fuerza.
—¡Vamos...!
La marca sobre su pecho comenzó a emitir un débil brillo dorado.
La cuerda vibró.
El cazador abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué...?
De repente, la cuerda se rompió en decenas de pedazos.
Akira quedó libre.
No entendía cómo lo había logrado.
Pero no pensaba quedarse a averiguarlo.
Se levantó y volvió a correr.
Mientras tanto...
—¡Akira!
Kael atravesaba la niebla desesperadamente.
—¡Respondé!
Raizen destruyó varios árboles con una llamarada intentando despejar el humo.
—¡No la encuentro!
Rowan corría de un lado a otro usando su increíble velocidad.
—¡Tiene que estar cerca!
Lysander se arrodilló y apoyó una mano sobre el suelo.
Cerró los ojos.
Su poder comenzó a extenderse como una serpiente invisible.
Unos segundos después abrió los ojos de golpe.
—¡La encontré!
Todos giraron hacia él.
—Está al norte.
El Varkhan ya había desaparecido antes de que terminara de hablar.
Su velocidad era aterradora.
Los árboles parecían desvanecerse a su alrededor.
Solo tenía un pensamiento.
Encontrarla.
Su bestia rugía con una fuerza nunca antes sentida.
Cada segundo que Akira estaba lejos aumentaba una desesperación que no podía controlar.
—Resistí...
Murmuró mientras aceleraba aún más.
—Ya voy.
Akira seguía corriendo.
Su respiración era cada vez más agitada.
Las piernas comenzaban a fallarle.
Entonces el humo empezó a disiparse.
Frente a ella había un enorme precipicio.
Se detuvo de golpe.
No tenía salida.
El cazador apareció detrás de ella.
—Se terminó.
Akira retrocedió un paso.
Detrás solo estaba el vacío.
El hombre levantó la mano.
—No quiero lastimarte.
—Mentís.
—Mi misión es entregarte viva.
—Nunca voy a ir con vos.
El cazador suspiró.
—Entonces tendré que obligarte.
Comenzó a acercarse lentamente.
Akira miró el precipicio.
Después volvió a mirar al cazador.
Tomó una decisión.
—Prefiero saltar.
El hombre abrió mucho los ojos.
—¡No!
Akira dio un paso hacia el borde.
—¡No des un paso más! —gritó el cazador.
Ella sonrió con valentía.
—No voy a dejar que decidan mi destino.
Y se dejó caer al vacío.
—¡¡¡AKIRA!!!
Un rugido estremeció todo el bosque.
El Varkhan apareció justo cuando ella desaparecía por el precipicio.
Sin pensarlo un solo segundo...
Saltó detrás de ella.
Kael, Raizen, Rowan, Aiden y Lysander llegaron un instante después.
Los cinco quedaron inmóviles al ver el profundo abismo.
Kael apretó los puños.
—Está loco...
Rowan observó el vacío con una pequeña sonrisa.
—No.
—Está haciendo exactamente lo que sabíamos que iba a hacer.
Porque, desde el momento en que el vínculo comenzó...
El heredero Varkhan había tomado una decisión que jamás rompería.
Si Akira caía... él caería con ella.