NovelToon NovelToon
Será Porque Te Amo

Será Porque Te Amo

Status: En proceso
Genre:Romance / Malentendidos / Amor eterno
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Marco Vivaldi solo conoce dos colores en su vida, blanco o negro. Para él no hay quizás, no hay colores intermedios. El peso del pasado está sobre sus hombros haciendo estragos en su vida hasta que conoce a Isabella quien llega a convertirse en su arcoiris. Con ella descubre que hay una gama amplia de colores en la vida, de sentimientos y emociones...¿Pero que tendrán que enfrentar para disfrutar de ellos?

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 Rumores entre las viñas

El pueblo despertaba mucho antes que el sol.

Las cafeterías abrían sus puertas mientras el aroma del café recién hecho invadía las calles de piedra. Los agricultores comentaban el clima, los comerciantes preparaban sus negocios y, como ocurría en todos los pueblos pequeños, las noticias viajaban más rápido que el viento.

Y cuando no había noticias...

La gente las inventaba.

Aquella mañana, en la cafetería de la plaza principal, un grupo de hombres conversaba alrededor de una mesa.

—¿Supieron que Vivaldi volvió a rechazar otra propuesta de matrimonio? —preguntó uno de ellos.

—¿Cuál de todas? —respondió otro entre risas.

—La hija del alcalde.

Dicen que la muchacha llevaba meses intentando acercarse.

Un hombre mayor negó con la cabeza.

—Ese muchacho tiene treinta años y jamás se le ha conocido una novia.

Eso no es normal.

Otro bebió un sorbo de café antes de hablar.

—Mi mujer dice que nunca lo ha visto mirar a una mujer.

Las risas no tardaron en aparecer.

—Pues algo raro debe haber.

—Con el dinero que tiene, podría casarse con quien quisiera.

—O quizá no le interesan las mujeres.

Las carcajadas llenaron el local.

Sin darse cuenta, aquellas palabras llegaron hasta una mesa cercana donde dos comerciantes escuchaban en silencio.

Uno de ellos murmuró:

—Los rumores ya están llegando a Florencia.

Y ninguno imaginaba cuánto daño podían causar unos simples comentarios.

A esa misma hora, Marco supervisaba la selección de barricas en la bodega principal.

Su amigo Lorenzo Ferri llegó sin previo aviso.

Era el único hombre que podía entrar en la propiedad sin anunciarse.

Habían crecido juntos.

Compartían el amor por el vino.

Y Lorenzo era una de las pocas personas capaces de hablarle con absoluta sinceridad.

—Buenos días, ermitaño.

Marco sonrió apenas.

—Buenos días, escandaloso.

Lorenzo soltó una carcajada.

—Al menos todavía sabes bromear.

Se acercó a una barrica y probó el vino directamente del catavinos.

—Excelente.

Como siempre.

Marco asintió.

—La cosecha promete.

Lorenzo dejó el instrumento sobre la mesa.

—No he venido a hablar de vino.

Marco levantó una ceja.

—Entonces has perdido el juicio.

La sonrisa de Lorenzo desapareció.

—He venido porque empiezan a hablar demasiado de ti.

Marco continuó revisando unos documentos.

—Siempre hablan.

—Esta vez es diferente.

El silencio se hizo pesado.

Finalmente Marco levantó la vista.

—¿Qué dicen?

Lorenzo suspiró.

—Que eres homosexual.

Marco no reaccionó.

Ni un músculo de su rostro cambió.

Solo bajó nuevamente la mirada.

—No me interesa lo que piense la gente.

—A mí tampoco.

Pero hay personas a las que sí les importa.

Inversores.

Empresarios.

Socios.

Marco dejó lentamente la carpeta sobre la mesa.

—Mi vida privada no afecta la calidad de mi vino.

—Lo sé.

Pero el mundo no siempre funciona con lógica.

Mientras tanto, Isabella acompañaba a Lucía al mercado del pueblo.

Necesitaban flores frescas y algunos ingredientes para la cocina.

Las dos caminaban tranquilamente entre los puestos cuando escucharon unas voces.

—Ahí va la muchacha que trabaja en casa de Vivaldi.

—Qué desperdicio de hombre.

—Con lo guapo que es...

Otra mujer respondió en voz más baja.

—Dicen que por eso nunca se casó.

Que no le gustan las mujeres.

Isabella sintió un nudo en el estómago.

No sabía por qué aquellas palabras la molestaban.

Ni siquiera tenía derecho a sentirse así.

Apenas conocía a Marco.

Pero escuchar a personas burlándose de él le resultó profundamente injusto.

Lucía también había oído la conversación.

La tomó suavemente del brazo.

—No hagas caso.

La gente siempre necesita hablar de alguien.

Isabella bajó la mirada.

—No deberían juzgar a una persona sin conocerla.

Lucía sonrió con tristeza.

—Eso llevo intentando explicarles media vida.

Al regresar a la mansión, Isabella encontró a Marco en el jardín.

Él revisaba unos planos junto al jefe de mantenimiento.

Cuando terminó la conversación, ambos quedaron solos unos instantes.

—Buenas tardes, señor Vivaldi.

Marco levantó la vista.

—Buenas tardes.

Isabella dudó.

Sabía que no debía preguntar.

Pero las palabras salieron solas.

—¿Puedo decirle algo?

Él asintió.

—Claro.

La joven respiró hondo.

—No debería darle importancia a lo que dice la gente.

Marco frunció ligeramente el ceño.

—¿A qué te refieres?

Ella comprendió que él aún no lo sabía.

O quizá fingía no saberlo.

—Hoy escuché unos comentarios en el mercado.

No fueron agradables.

Marco permaneció unos segundos en silencio.

Después sonrió con una serenidad que sorprendió a Isabella.

—Hace años dejé de preocuparme por los rumores.

Ella negó con suavidad.

—Aunque uno no les dé importancia...

a veces duelen.

Marco la observó fijamente.

No respondió enseguida.

Porque aquella muchacha acababa de describir exactamente cómo se sentía.

No por los rumores.

Sino por toda una vida de silencios.

—Gracias por preocuparte.

Las palabras salieron de sus labios casi sin pensar.

Isabella sonrió.

Era la primera vez que él le daba las gracias.

Y, por alguna razón, aquella simple frase le alegró el resto del día.

Al caer la noche, Lorenzo volvió a encontrar a Marco en la terraza.

—¿Ya pensaste en lo que te dije?

Marco bebió un pequeño sorbo de vino.

—Sí.

—¿Y?

—Seguiré viviendo como quiera.

Lorenzo apoyó los codos sobre la barandilla.

—Eso espero.

Pero recuerda que hay personas dispuestas a utilizar esos rumores para hacerte daño.

Marco dirigió la vista hacia la mansión.

Una ventana del ala de servicio estaba iluminada.

A través del cristal distinguió a Isabella riendo junto a Elisa y Lucía mientras preparaban la cena.

Sin darse cuenta...

Sonrió.

Una sonrisa pequeña.

Casi imperceptible.

Lorenzo siguió la dirección de su mirada.

Después volvió a observar a su amigo.

Y una expresión divertida apareció en su rostro.

—Vaya...

Marco lo miró.

—¿Qué?

Lorenzo soltó una risa.

—Creo que el hombre que jamás miraba a una mujer acaba de hacerlo.

Marco desvió la vista de inmediato.

—Estás imaginando cosas.

—¿Seguro?

No hubo respuesta.

Y el silencio de Marco confirmó mucho más de lo que cualquier palabra habría podido decir.

Sin embargo, ninguno de los dos imaginaba que aquellos rumores estaban a punto de salir del pueblo y llegar a oídos de la única persona cuya opinión realmente podía poner en peligro el imperio Vivaldi.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play