Son dos herederos, distintos países, lo tienen todo, pero no lo quieren (o no han encontrado la forma correcta de usarlo), se encontrarán por una casualidad y no revelaran su identidad por distintas razones, lo tienen todo para crear un emporio, pero como en toda historia no faltara quien los envidia y con mucha avaricia creara conflictos que tendrán que sortear, a su favor? ambos tienen su inteligencia, amigos, contactos y dinero. Será suficiente?
Acompañame a leer esta historia ATT Santihelo
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14 pétalos
Andreas: recibí un mensaje de Thomas << hermano estoy feliz Ariana también me acepto así que hoy me quedo con ella>> sonrío, apago y guardó mi dispositivo móvil.
Vamos en camino al hotel, todo está planeado estoy seguro de que hoy será una hermosa noche.
Iliana (Ana): llegamos al hotel y nos dirigimos a su habitación, no le dije nada, solo me deje llevar, al abrir la puerta observó la decoración romántica que preparó Andrew pétalos sobre la cama, velas alrededor de la alfombra y unas hermosas rosas rojas dispuestas en algunos puntos, todo está hermoso… <
Andreas (Andrew) no necesitó palabras; su mano, trazando la curva de la mandíbula de Iliana, hablaba de una urgencia contenida durante meses. Ella cerró los ojos, no por timidez, sino para absorber la calidez que emanaba de él. En ese espacio reducido, el mundo exterior dejó de existir. No era solo el roce de la piel contra la piel lo que acelera su pulso, sino la rendición absoluta de dos almas que, por fin, hablaban el mismo idioma en la penumbra de la habitación.
Andreas (Andrew): (Con voz ronca, casi en un susurro) «He pasado tantas noches imaginando esto... que ahora que estás aquí, tengo miedo de romper el hechizo si me muevo».
Iliana (Ana): (Buscando su mirada) «No es un hechizo, Andrew. Soy yo. Y no me voy a ir a ninguna parte».
Andreas (Andrew): «Lo sé. Es solo que... nunca nada se había sentido tan real como esto».
Iliana (Ana): mientras disfrutaba de sus caricias le pregunto «¿Siempre eres así de cuidadoso?».
Andreas (Andrew): (Esbozando una media sonrisa mientras delinea su mano) «Solo con las cosas que me aterra perder. No quiero saltarme ni un solo segundo contigo».
Iliana (Ana): «Entonces no te detengas. El mundo puede esperar hasta mañana».
Entre caricias y susurros ya no se podían contener ambos estaban deseosos uno del otro, la piel se erizaba por el contacto y sus intimidades gritaban y se reclamaban entre sí.
Andreas (Andrew): «Mírame, Iliana. Quiero estar seguro de que esto es lo que quieres. No hay vuelta atrás después de hoy». La siento, sé que me desea como yo a ella pero tenía que preguntar después no podré parar.
Iliana (Ana): (Poniendo su mano en el pecho de él, sintiendo el latido acelerado) «Hace mucho que mi corazón decidió por mí. Solo estaba esperando para saber si no te era indiferente».
Andreas (Andrew): «Entonces ya no hay más esperas» moviéndose, haciendo que Iliana diera un paso hacia atrás, chocando con la pared.
Él no se detuvo. Apoyó una mano a cada lado de la cabeza de ella, atrapándola en su espacio personal. El imponente heredero que ocultaba su linaje bajo una fachada de simple asistente estaba a punto de perder su legendario control.
—Fuiste muy valiente aquel día —continuó él, inclinándose hasta que sus labios rozaron su oreja—. Nadie me había hablado así en años. Me molestaste tanto que no pude sacarte de mi cabeza en toda la noche.
Iliana soltó un suspiro tembloroso, tratando de mantener su postura firme a pesar de que sus rodillas fallaban.
—Eras un arrogante, Andrew. Te llevaste el mundo por delante y esperabas que yo me disculpara.
—Y sigo siendo un arrogante —admitió él, bajando la mirada a los labios de ella con una intensidad que quemaba—. Pero contigo... siento que he encontrado a la única persona que no baja la mirada. No me importa quién creas que soy, ni quién creas que eres tú. << esto lo dijo pensando en que debe contarle quien es y sin saberlo ella piensa igual>>
Andreas (Andrew), deslizó una mano hacia la nuca de Iliana (Ana), sus dedos perdiéndose en su cabello mientras la obligaba a mirarlo.
—Esa tarde en la calle quería apartarte de mi camino. Ahora —su pulgar acarició su labio inferior con una lentitud tortuosa—, lo único que quiero es que no te quites del mío. Nunca.
Iliana lo tomó por las solapas de la chaqueta, tirando de él apenas unos milímetros.
—Entonces deja de hablar del restaurante... y demuéstrame que ese hombre imponente tiene un lado que solo yo pueda conocer.
Ante el desafío de Iliana (Ana), el control que Andreas tanto presumía terminó por agrietarse. Él no la besó de inmediato; en su lugar, redujo la distancia hasta que sus respiraciones se mezclaron, un intercambio de aire cálido que sabía a anticipación.
Andreas bajó una de sus manos desde la pared hasta la cintura de ella, su palma quemando a través de la tela del vestido. La pegó a su cuerpo con una posesión contenida, obligándola a sentir la fuerza de su estructura atlética.
—No tienes idea de lo que me estás pidiendo —gruñó él contra sus labios, un sonido bajo que vibró en el pecho de Iliana (Ana)—. Si cruzas esta línea, no habrá rastro del ejecutivo que conoces. Solo quedaré yo.
—Eso es exactamente lo que quiero —respondió ella, con una valentía que le aceleró el pulso.
Él finalmente cedió. El beso no fue suave; fue una colisión, un eco de aquel choque en la calle pero cargado de un hambre que ambos habían intentado ignorar. Los labios de Andreas eran firmes, expertos, moviéndose con una urgencia que reclamaba cada rincón de la boca de Iliana. Ella respondió enredando sus dedos en el cabello de él, tirando suavemente, deshaciendo el peinado impecable del CEO que el mundo conocía.
Andreas (Andrew) soltó un gruñido de aprobación y comenzó a trazar un camino de besos por la línea de su mandíbula hasta alcanzar el punto sensible debajo de su oreja. El aroma de Iliana (Ana) —una mezcla de jazmín y algo eléctrico, puramente de ella— lo estaba volviendo loco.
Él sonrió con una arrogancia que esta vez no era fría, sino profundamente íntima. La tomó en brazos con una facilidad pasmosa, como si ella fuera lo único valioso que alguna vez hubiera poseído, y la llevó hacia la cama sin romper el contacto visual.
Al depositarla sobre las sábanas, Andreas se tomó un momento para observar la silueta de Iliana (Ana) bajo la luz plateada. En ese instante, el linaje, las empresas y las herencias no significaban nada. Eran solo dos personas unidas por una chispa que comenzó con una discusión y que ahora amenazaba con consumirlos a ambos.
Andreas (Andrew) se posicionó sobre ella, apoyando sus codos a ambos lados de su cabeza, manteniendo su peso bajo control. La luz de la luna delineaba sus hombros anchos, dándole una presencia casi mítica en la penumbra. Pero cuando bajó la mirada hacia Iliana, no había rastro del heredero imponente; solo estaba el hombre que ella había logrado desarmar.
Él la besó de nuevo, pero esta vez fue un beso que sellaba un pacto silencioso. Fue un encuentro donde cada roce era una pregunta y cada suspiro una respuesta, una danza de sombras y caricias que fluyó con la naturalidad del agua. No hubo nada vulgar, porque cada movimiento estaba impregnado de un respeto casi devoto.
Se entregaron el uno al otro no como dos extraños que se deseaban, sino como dos almas que, tras haber chocado en el caos del mundo, finalmente habían encontrado el camino a casa.
Mientras dos amantes, dos almas se unen Markus se prepara para dar su golpe y es que Andreas no se ha interesado por las empresas ya que no ha podido hablar con su padre ni con luca <