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Casada Con El Gemelo Equivocado

Casada Con El Gemelo Equivocado

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Romance / Matrimonio contratado / Intrigante
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Hash_BL

Quinn Akerman tenía una vida cuidadosamente planeada… hasta que el destino decidió estrellarla contra el suelo a diez mil metros de altura. La muerte de sus padres en un accidente de avión no solo la dejó con un duelo imposible de procesar, sino también con una empresa familiar al borde de la quiebra y una hermanita pequeña, Lily, luchando contra la leucemia.

Acorralada por deudas, abogados y médicos que no aceptan promesas como forma de pago, Quinn se ve obligada a aceptar un acuerdo tan frío como cruel: casarse con uno de los gemelos Benedetti, herederos de un imperio empresarial que alguna vez fue socio de su padre.

El problema no es el matrimonio. El problema es que se casa con el gemelo equivocado.

Eitan Benedetti es serio, mordaz, aparentemente incapaz de sentir algo que no sea control. Eiden Benedetti, en cambio, es carismático, provocador y peligrosamente encantador. Dos rostros idénticos, dos almas opuestas… y una verdad que amenaza con destruirlos a todos.

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Capítulo 8

Quinn

Lo siguiente que escuché no fue por una confesión.

Fue peor.

Fue por accidente.

Después de la operación de Lily, fuí a la cafetería del hospital, a buscar un vaso de café frío para desestresarme un poco, cuando escuché el nombre de Eitan Benedetti dicho con demasiada naturalidad para tratarse de una conversación ajena.

—…el donante presentó una respuesta fuerte al estimulante medular —decía una voz masculina—, pero dentro de lo esperado. Dada la compatibilidad con la paciente…

Me giré.

Dos médicos hablaban junto a la máquina de café, con expedientes abiertos, cansados, distraídos. Como si estuvieran comentando el clima.

—¿Paciente Lily Akerman? —preguntó el otro.

Sentí que el suelo se inclinaba.

—Sí —respondió el primero—. La niña. Fue una suerte que el donante fuera tan compatible. Aunque no sé por qué pidió mantener el anonimato frente a la familia.

El mundo dejó de hacer ruido.

—¿El donante…? —logré decir, acercándome sin darme cuenta—. ¿Perdón?

Ambos médicos me miraron, sorprendidos.

—¿Es usted…?

—Quinn Akerman —respondí—. Soy su hermana.

El silencio fue inmediato. Incómodo. Demasiado tarde.

—Yo… lo siento —dijo uno de ellos—. Pensé que usted lo sabía.

—¿Saber qué? —pregunté, aunque una parte de mí ya estaba gritando la respuesta.

El médico dudó.

—Que el donante fue su esposo.

No recuerdo haber dejado caer el vaso.

Solo recuerdo el sonido al romperse contra el suelo y cómo nadie se movió durante unos segundos eternos.

—Eso es imposible —dije—. El donante iba a ser anónimo. Me dijeron que…

—Señora Benedetti —me interrumpió con cuidado—, su esposo insistió en mantenerlo en privado. Pero fue él quien pasó por todo el proceso. Las pruebas, las inyecciones, la extracción.

Negué con la cabeza.

—No. No. Eso no…

Las palabras no encajaban. No podían.

Eitan. Frío. Controlador. Distante. El hombre que me había recordado mil veces que nuestro matrimonio era solo un acuerdo.

Ese hombre no se ofrecería donar una médula ósea.

—¿Dónde está? —pregunté de pronto.

—En recuperación —respondió el médico—. Debe estar descansando.

No esperé más.

Caminé por los pasillos como si el hospital se hubiera convertido en un laberinto diseñado para castigarme. Cada paso dolía. Cada pensamiento era un golpe.

Él lo hizo.

Él.

Empujé la puerta de su habitación sin tocar.

Eitan estaba despierto, recostado, más pálido de lo que jamás lo había visto. Tenía una vía en el brazo y el ceño fruncido, como si incluso respirar fuera un esfuerzo consciente.

Al verme, su expresión cambió.

—Quinn —dijo—. ¿Qué haces aquí?

No pude hablar de inmediato.

Me acerqué lentamente a la cama, como si temiera que desapareciera si me movía demasiado rápido.

—¿Por qué? —logré decir al fin.

Él frunció el ceño.

—¿Por qué qué?

—No te hagas el idiota —mi voz temblaba—. ¿Por qué nadie me dijo que tú eras el donante?

Su mandíbula se tensó.

—Porque no tenías que saberlo.

Eso fue lo que rompió algo dentro de mí.

—¡¿No tenía que saberlo?! —exploté—. ¡Me dejaste creer que Lily dependía de un desconocido mientras tú estabas detrás de todo esto en silencio!

—Baja la voz —dijo con firmeza—. Estás alterada.

Solté una risa quebrada.

—¿Alterada? —me acerqué más—. Eitan, podrías haberte muerto.

—No dramatices.

—¡No te atrevas! —grité—. No te atrevas a minimizar esto como si fuera una cláusula más de uno de tus malditos contratos.

Él apartó la mirada.

—Era mi decisión.

—¡No cuando involucra a mi hermana!

—Precisamente por eso —respondió, mirándome de nuevo—. Porque involucra a tu hermana.

Sentí que las piernas me fallaban.

—¿Por qué? —susurré—. Dime por qué.

Hubo un silencio largo. Denso. Cargado de todo lo que nunca decíamos.

—Porque Lily merece vivir —dijo al fin—. Y porque tú no sobrevivirías si no lo hiciera.

Las lágrimas llegaron sin permiso.

—No tenías ese derecho —dije—. No tenías que cargar con eso.

—Alguien tenía que hacerlo.

—¡No tú!

—¿Y quién, Quinn? —preguntó con dureza—. ¿Un extraño que tal vez nunca apareciera? ¿El destino? ¿Dios?

No respondí.

Me cubrí la boca con la mano, sollozando en silencio.

—Te odio —murmuré—. Te odio por hacer esto sin decirme nada.

Eitan me miró con una tristeza que me desarmó.

—Lo sé —dijo—. Puedo vivir con eso.

Negué con la cabeza y me acerqué hasta quedar junto a la cama. Sin pensar, tomé su mano. Estaba fría. Débil.

—No —susurré—. No puedes decidir solo. No otra vez.

Sus dedos se cerraron lentamente alrededor de los míos.

—No fue un sacrificio —dijo—. Fue una elección.

Lo miré, empapada en lágrimas.

—Eres un imbécil.

Una sombra de sonrisa cruzó su rostro.

—Siempre lo he sido.

Apoyé la frente en su mano.

Y por primera vez desde que todo comenzó, entendí algo devastador:

No solo estaba agradecida.

Estaba aterrada de haber empezado a necesitarlo. Siempre.

Y ese miedo…

era mucho más fuerte que cualquier cirugía.

1
Andrea M. Suarez Vallejo
esto va para largo, 42 capitulos y un solo beso, el miedo de ambos es tan grande
Karen
Nena, por favor actualiza 🥹 Está súper bueno el libro!!
Andrea M. Suarez Vallejo
me ha gustado hasta ahora
Karen
♥️
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