Oliver y Yuuki, dos personas totalmente diferentes, se ven obligados a casarse. Yuuki es talentoso, pero presumido debido a su buen estatus, mientras que Oliver odia a las personas ricas, sin imaginar que sería vendido por sus propios padres para casarse con el arrogante Yuuki.
Su relación no empieza nada bien, pues Oliver culpa a Yuuki por tener que verse atado a él en un matrimonio que no pidió y Yuuki aún añora a su primer amor. Pero lo que empezó como un mal matrimonio, empieza a ser una relación donde la pasión es la principal protagonista, aunque Yuuki se ve sometido a los arranques de ira y celos de Oliver, en especial con el regreso del ex amor de Yuuki.
¿Podrán esos encuentros pasionales convertirse en algo más?
¿Será Oliver capaz de borrar los sentimientos que Yuuki aún tiene por su ex?
Advertencias
En esta historia se tocan temas delicados, los personajes pasarán por muchas situaciones, así que si eres menor de edad, por favor abstente de leer.
NovelToon tiene autorización de May de eunhyuk para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Deseo nocturno
Ni yo sabía que estaba diciendo, me sentía mareado y mi cabeza dolía horrible, pero de alguna manera extraña, sentir el calor de alguien me calmaba, noches así donde me sentía tan mal solía pasarlas solo, con frío y esta vez al menos era un poco diferente.
Yuuki
Recuperé la tranquilidad cuando el auto comenzó a disminuir la velocidad. Estaba por bajarme e irme corriendo de su lado, que se joda mi padre. ¡No voy a casarme con un suicida! Pero me sujetó con fuerza y me sentó en su regazo, de una forma muy comprometedora. Lo escuché hablar y disculparse. No lo podía creer, ¿él estaba abriendo su corazón? Incluso sabía que seguía enamorado de Jiyang, tenía mucha razón en eso, yo idolatro a ese chico a pesar de que me rompió el corazón. ¿Y qué? No puedo olvidarlo, lo amo y seguiré amando hasta morir.
—Tú... Te diste cuenta rápido.
—Si, bueno, eres demasiado obvio, hasta un ciego podría darse cuenta.
Sonreí casi nervioso. Yo era un gran tonto por dejarme en evidencia. ¿Siempre fui así? Las personas podían darse cuenta de lo que yo estaba pensando, más mi padre, quien parece un lector de almas. Aunque intentara ocultar mis sentimientos, él siempre sabía con certeza que opinaba. Supongo que por eso Jiyang me dejó, yo era muy obvio.
—Está bien, te voy a respetar mientras estemos casados... Pero, ¿no puedo evitar mirar, verdad? —pregunté, no debería pedirle permiso sobre eso; sin embargo, siento que es un momento cumbre, en donde estábamos hablando sin gritarnos o agredirnos… perdón, sin que él me agrediera de alguna forma.
—Mmm, depende.
Lo abracé y sonreí. Es la primera vez que me trata bien. Aunque esto era bastante incómodo, no me gustaba mucho que cambiara de parecer tan seguido. Ojalá no sea así siempre.
—¿Depende de qué? —Lo miré de cerca, su sonrisa me llenaba de alegría.
—De que tan buen esposo seas.
Me ruboricé al pensar que seríamos esposos pronto, ya habíamos estado juntos y aun así sentía que era nuevo en esto. Pero recordando las recientes peleas que tuvimos y su intento de homicidio, me daba algo de miedo su actuar, como si perdiera el control con base a lo que yo decía. No podía evitar ser así, no cuando me adoctrinaron de la peor manera. Negué y suspiré, no volveré a recordar ese acontecimiento tan horroroso de mi vida, lo que me hizo cambiar a lo que soy por hoy.
Oliver
Me reí pensando en que de verdad era un tonto, quizá solamente estaba jugando con él, era demasiado fácil hacerlo y dudo que Yuuki se diera cuenta, pero preferí guardar ese pensamiento para mí, me separé un momento al oír su pregunta y mordí ligeramente su labio. Sonreí escondiéndome en su cuello dejando besos cortos en su piel, aún no me creo que tenga que casarme con este chico, solo espero que deje de ver a otros. Me da igual que no me ame porque yo tampoco lo amo, pero soy muy egoísta y si va a ser mío lo será hasta que nos dejen firmar el divorcio.
—Vayamos a casa, ¿ok?
Le dije besándolo y regresando al asiento del copiloto, di la vuelta y manejé de regreso al departamento, no estábamos muy lejos aunque tiene una distancia algo considerable, sin embargo, para mi fortuna no había tráfico así que no nos tardamos en llegar.
—Entonces... ¿Cuándo nos casamos? Mi padre no me ha llamado —mencionó preocupado. Me sorprendía que se dejara llevar por eso, dado que nada más será pasajero. Estacioné el auto y solamente alcé los hombros ante su pregunta.
—No lo sé, tampoco me han dicho.
Respondí mientras bajaba del auto igual que él e íbamos de regreso al departamento. No me interesaba mucho apresurar las cosas, solo odiaba que tuviera que obedecer ciegamente a mi padre.
—¿Me vas a dejar dormir, por hoy? Me siento cansado...
—Está bien. Descansa.
Dije antes de bostezar y estirarme un poco, todo esto había acabado con mis energías, quería exclusivamente irme a dormir, pero de ahora en adelante quizá se me haga imposible a su lado, espero que no haga berrinches como estos siempre o terminaré en un manicomio... o en la cárcel. Subimos al elevador y luego llegamos nuevamente a casa, una vez adentro fui directamente a la habitación y me deje caer en la cama, se sentía bien relajar un poco mi cuerpo, lo sentía muy tenso y eso que apenas llevábamos un día juntos. No sé qué pasará cuando vivamos un tiempo en la misma casa, espero no terminar ahorcándolo. No me importa que tan hermoso y elegante sea, la paciencia es una virtud que desgraciadamente no tengo.
—Hasta mañana —dije despidiéndome de él.
—Igualmente Oliver.
Yuuki
Nadie nos decía nada. Nos ordenaban casarnos y luego nos enviaban a vivir juntos. Suspire y bajamos del auto. Él continúa diciendo que está cansado. Creo que también yo. Oliver se fue a su habitación y yo me quedé en una pieza, mire todo alrededor, ahora sí podía verlo mejor. Es lindo. Me fui a mi habitación para tratar de descansar y caí rendido también.
Desperté después, miré la hora y era muy de madrugada. Me levanté a beber agua y regresé a mi habitación, pero antes me detuve para ver la puerta de la habitación donde Oliver dormía. Decidí abrir y verlo dormido, su rostro estaba cansado, frunció el ceño debido al ruido y me fui. No quería hacer que se despertara. Pero al regresar a mi cama, un sentimiento lujurioso llegó a mi mente, de cuando me tomó por la fuerza en su departamento de mafioso. Suspiré y dejé ir mi mano a mi excitación para darme placer. Enseguida me dieron ganas de dilatar, solo porque sí y para aumentar el placer. Yo tenía un dildo en mi maleta, lo saqué de mi bolsa completamente asegurada y comencé a lamerlo para lubricar, me lo introduje después de hacer un buen trabajo y pronto comencé a gemir. No me di cuenta cuánto ruido hacía cuando llegaba al orgasmo, ni siquiera cuando ensucie sus sábanas. Me quedé dormido al instante de terminar, ni siquiera tuve fuerzas para quitarme el consolador y mucho menos lavarme, lo haré mañana, de igual manera debo darme una ducha matutina.