cuando te sale una deuda, que no es tuya pero que por obligación tienes que pagar, que estarías dispuesta a hacer.
NovelToon tiene autorización de Ivonne Lopez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
En el hospital
Juanita
Pero que le pasa a este tipo, yo no soy nada de él no se porque se pone furioso porque baile con Mateo, más me enfureció cuando me agarró del brazo y me jalo hacia él, es un cerdo asqueroso, por el solo hecho de nos acostamos una vez no significa que sea mi dueño. Además él mismo dijo que era por una noche y está a punto de casarse.
Trate de soltarme pero no pude Mateo se abalanzó contra él, y Alexander me empujó con tanta fuerza y caí de espaldas con la mala suerte de que en el camino de mi caída había una mesa y mi cabeza se estrelló, dejándome en la oscuridad completa.
Horas después me despierto en una habitación de color blanco totalmente, escucho el sonido de un gotero, mierda estoy en un hospital, pero porque no lo se, trato de acostumbrarme a la luz y es es eso que giro mi cabeza cuando de repente veo a Alexander y Mateo sentados en el sofá están dormidos. No quería ver a ninguno de los dos, y por sus caras con moretones asimile que la pelea había sido terrible.
Pero por culpa de estos dos ahora estoy acá en el hospital.
Cuánto tiempo estuve inconsciente en el bar, puede que haya sido bastante porque los moretones de su cara lo dicen, malditos hombres y estallidos de testosterona, en ese preciso momento entra el doctor.
- Señorita como te sientes. - Está guapo el doctor, crítico a los hombres por la testosterona y a mi por mis hormonas.
- Bien, pero mi cabeza está que se estalla es como si hubiera acabado con la bebida de un bar - Yo que respondo y las dos bestias que se despiertan.
- Quisiera que solo fuese eso, la verdad es que te golpeaste la cabeza fuertemente, al punto de que nos tocó cogerte puntos, por es duraste cinco horas inconsciente.
- Tanto tiempo, y es normal.
- Para nada, la verdad tenemos que hacerte unos exámenes tienes que quedarte durante tres días en observación también porque e visto que tienes principios de anemia, si te cuidas señorita.
- La verdad es que últimamente no, he tenido mucho estrés y los problemas no faltan.
- Tienes que bajar el nivel de estrés y alimentarte bien si no quieres estar más tiempo en una hospital, los dejo para que hablen dentro de una hora se acaban las vistas. - El doctor da media vuelta y sale en cuanto a Alexander lo mira con cara de 38 y Mateo se acerca a mí a abrazarme.
- Perdóname Juanita no quería que te pasará nada, pero este estúpido te cogió así y me llene de rabia nadie tiene porqué cogerte así. - Le devuelvo el abrazo y cojo su mano entre la mía
- No te preocupes Mateo la verdad no es tu culpa, te puedes quedar conmigo. - Alexander se aclara la garganta.
- Juanita lo siento, fue todo mi culpa no debí hacer un espectáculo no es de mi estilo. - La verdad no lo volteo a mirar me concentro en mi jefe. - Por favor hablame Juanita no me dejes así.
- Don Alexander se puede retirar Mateo se queda está noche, usted no tiene nada que hacer acá, por si culpa estoy en esta cama. - y no se le olvide que su prometida lo espera, quería gritarlo pero me quedé callada.
- Juanita por favor perdóname - Su mirada es suplicante, no lo hagas así que voy a terminar por ceder.
- Hablamos después Alexander, por ahora déjame con Mateo. - Vuelvo y le repito.
- Está bien pero por favor cualquier cosa me lo comunican, Mateo por favor te pido disculpas.
- Después hablamos Alex. - Le contesta Mateo, después de eso el sale de la habitación, me quedo con Mateo que por lo visto tienen muchas preguntas que hacerme y no estoy en condiciones de responder ninguna. - Juanita hay algo entre ustedes dos, el nunca me había atacado de esa manera ni siquiera por una mujer.
- No hay nada entre nosotros, bueno si hay algo pero es un negocio de los dos, espero lo entiendas pero por ahora no voy a decirte nada más. Cuando esté lista te contaré la otra parte de mi vida que no sabes, dejemos así.
- Los negocios son de drogas, se lo que hace Alexander, Juanita. Si es eso puedo ayudarte a salir de las drogas conozco un centro de rehabilitación. - No puede contener la risa y la cara que puso él fue mejor.
- No me drogo, no te preocupes por eso, son otros temas más delicados pero no te imagines que me drogo, si quieres puedes pedir un examen para que estés más feliz y compruebes que te digo la verdad. - Su cara se relajo.
- Te creo pero cuenta conmigo para lo que quieras siempre estaré ahí, te voy a escuchar.
- Lo sé, cuando esté lista lo haré pero en este momento no puedo.
Estuvimos hablando durante una hora, cuando llegó la hora de irse se despidió y se fue me dijo que mañana vendría aunque preferiría que no, no quiero que esté pendiente de mi y dejé abandonadas sus cosas en el hotel.
Esa noche duermo bien, a la mañana siguiente me despierto con menos dolor de cabeza Mateo viene y me hace una visita rápida en la tarde, como en la noche no tengo visitas me acuesto a dormir.
Pero un ruido comienza a sonar en mi habitación me despierto asustada prendo la luz del celular y me encuentro con Alexander, entrando ramos de rosas y peluches.
- Qué demonios estás haciendo acá - Pega un salto ya que no se había dado cuenta de que me había despertado.
- Joder gatita, casi me matas de un susto.
- Y será que tú no, mira la hora que es pensé que era una rata. Aunque no son muy diferentes.
- Así de feo me ves.
- Pues si, y que es todo esto. - señaló todos los detalles.
- Quería que encontraras todo esto cuando te despertarás en la mañana, necesito que me perdones no se que me pasó, yo no actuó así.
- Pero lo hiciste - Ya lo estoy tuteando no por dios, debió ser muy duro mi golpe. - Y mira dónde acabe yo, y ustedes con la cara vuelta una nada. Créame que yo no soporto esas situaciones.
- Lo siento mucho gatita, en serio no quería que terminarás de esa manera. - Respiró profundamente mientras que el se rasca la nuca, se ve que está un poco incomodo con toda esta situación.
- Está bien te perdono pero puedes irte tengo que descansar - lo hago para que se vaya y me deje dormir, no quiero seguir viendo su cara está noche y se que si no lo perdono, las noches mías serán largas y llenas de detalles. Se acerca a mí cama y me da un beso en los labios.
- Gracias gatita, gracias, te espero la otra semana en el casino.
- Si, se cuales son mis obligaciones no tienes que repetirlo tengo que pagar mi deuda así que adiós. - Puede que sea dura mi respuesta pero es lo mejor para los dos.