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Engañada Desde El Primer "Sí"

Engañada Desde El Primer "Sí"

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Autosuperación
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula_noches de tintas

"—Nos vamos a casar y punto. No tienes opción.
Esa fue su 'propuesta'. Sin anillo, sin flores, sin un 'te amo'. Solo un arrebato de control cuando intenté dejarlo."

Valeria siempre fue la esposa abnegada, la que esperaba en casa, la que justificaba cada desplante de Adrián pensando que el trabajo era su única prioridad. Nunca imaginó que el engaño no era otra mujer, sino la mentira sobre la que construyó toda su vida: él jamás la amo.
Atrapada en una jaula de cristal donde su voz no cuenta, aparece Dorian, un hombre cuya sola presencia impone respeto y temor. Él ve el dolor detrás de los ojos de Valeria y decide intervenir.

Dorian no pide permiso; destruye las defensas de Valeria con una devoción obsesiva y protectora que la hará dudar de todo lo que conoce.

Un matrimonio por manipulación. Un deseo peligroso. ¿Qué pasa cuando el hombre equivocado decide que eres suya?

NovelToon tiene autorización de Paula_noches de tintas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Carmesí

El martes por la tarde llegó una tarjeta de Vanguard Energy Holdings. Se trataba de la típica gala benéfica en el Grand Regent a la que van todos los que mueven dinero en la ciudad, aunque la mitad ni siquiera tenga nada que ver con el sector petrolero. Se iba por los contactos, por dejarse ver y por medir quién estaba arriba y quién abajo.

Adrián vio la invitación y casi salta de la emoción. Tras el desplante de Dorian, necesitaba desesperadamente un escenario así para limpiar su ego y fingir que seguía en la cima.

—Es un evento clave —me dijo esa misma noche, paseándose por la habitación con la tableta en la mano—. No podemos dar una mala impresión. Mañana te pones el vestido azul medianoche, el de cuello alto. Es sobrio, no llama la atención y da la imagen de matrimonio serio que necesito.

Lo escuché sin mover un solo músculo de la cara. En otro momento le habría hecho caso solo para evitar una discusión.

Pero el miércoles por la noche, cuando llegó la hora de vestirme, dejé el vestido azul colgado en el closet y saqué la funda negra donde guardaba mi propia elección. Tenía años sin decidir cómo quería verme, y esa noche no iba a vestirme para complacer su libreto.

Frente al espejo del peinador, fui transformando mi imagen con un detenimiento casi ritual. El diseño destacaba por un elegante vestido de gala de color rojo carmesí confeccionado en satén con acabado satinado, de silueta ceñida tipo sirena, escote pronunciado en V, tirantes delgados, la espalda descubierta con finas tiras decorativas y una prominente abertura lateral en la falda que culminaba en una sutil cola.

El atuendo se complementaba con joyas de corte fino que incluían una gargantilla de diamantes abrazando la base de mi cuello, pendientes largos colgantes, una pulsera a juego y un bolso de mano de tono dorado brillante. En cuanto al estilismo, lucía un peinado glamuroso de estilo glam de Hollywood con raya lateral y ondas voluminosas bien definidas sobre un hombro, junto a un maquillaje pulido de tez radiante, ojos ahumados en tonos cálidos con delineado sutil y labios pintados en un rojo vivo que combinaba a la perfección con el vestido.

Cuando bajé las escaleras, el sonido de mis tacones hizo que Adrián se girara bruscamente en el vestíbulo.

Se quedó mudo. Me miró de arriba abajo, fijándose en el satén rojo, el escote y la postura con la que bajaba. Se le desencajó la cara por completo.

—¿Qué es esto, Valeria? —soltó entre dientes, acercándose rápido —. Te dije claramente qué te ibas a poner. Ese vestido es demasiado. Llama demasiado la atención. Pareces otra persona.

—Soy la misma, Adrián —le respondí con una calma total, acomodándome el bolso en la mano—. Solo que hoy decidí vestirme a mi gusto. Vámonos ya si no quieres llegar tarde.

Apretó las mandíbulas, furioso pero sin margen para armar un pleito que nos retrasara, y salió directo hacia el auto sin volver a mirarme.

El gran salón del Grand Regent estaba a reventar. Apenas cruzamos la puerta, la atención de varios grupos se desvió hacia nosotros —o más bien, hacia el vestido que llevaba puesto—. Escuché los murmullos de inmediato.

A unos metros, cerca de la barra, estaba Elena Vance platicando con unos ejecutivos. Traía un traje sastre blanco muy elegante, pero en cuanto me vio, se le congeló la copa de champán a medio camino. La misma mujer que le mandaba fotos en lencería a mi esposo me miró con una cara de desconcierto que no pudo disimular. Le dediqué una leve inclinación de cabeza, totalmente fría, disfrutando en silencio de su incomodidad.

—Iré a buscar al presidente de la empresa para saludar —murmuró Adrián, bastante incómodo por las miradas que yo atraía.

Dio apenas un par de pasos, pero la gente empezó a abrirse paso hacia los lados.

Dorian Blackwood acababa de entrar.

Venía con un esmoquin negro impecable y esa soltura de quien no necesita hacer ruido para hacerse notar. Adrián vio la oportunidad perfecta y se le atravesó de inmediato en el camino, acomodándose la corbata.

—Señor Blackwood, qué gusto verlo por aquí —dijo Adrián, estirando la mano con una sonrisa forzada.

Dorian se frenó. Miró la mano de Adrián un segundo antes de dársela de forma breve.

—Señor Van Doren —contestó con voz tranquila.

—Esperaba que tuviéramos un momento para hablar sobre el proyecto de la bahía... —empezó a decir Adrián, desesperado por llamar su atención.

Dorian ni lo dejó terminar. Miró por encima del hombro de mi esposo y sus ojos chocaron directamente con los míos.

Recorrió despacio el satén rojo, los diamantes y mis labios pintados. Su cara de póker cambió al instante y dejó ver una pequeña sonrisa, discreta para el resto, pero cargada de una complicidad tremenda para mí.

—Disculpe, señor Van Doren —dijo Dorian, cortándolo en seco con una educación implacable mientras daba un paso al frente—. Hay saludos que no pueden esperar.

Le pasó por al lado a Adrián como si no fuera nadie y caminó directo hacia donde yo estaba.

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Melody
Me engancho esta muy buena sigue adelante 🥰
Paula Nuñez: "¡Awww, mil gracias por leer y apoyar! 🥰 Se vienen muchas sorpresas en los próximos capítulos, no te los pierdas. ❤️"
total 1 replies
Jose Rozo
la verdad ya me arte de esta historia que pereza
Paula Nuñez: ¡Lamento que la historia haya tomado un rumbo que no te gusta! Gracias por haber leído hasta aquí de todos modos.
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Jose Rozo
ya me esta aburriendo el papel de la protagonista ese estado de sumisión es cansancio que pereza leer historias así
Paula Nuñez: ¡Gracias por tu comentario! Es comprensible sentir frustración, pero a veces los personajes necesitan tocar fondo o pasar por situaciones difíciles para poder reaccionar. Su historia apenas comienza a dar un giro. ¡Ojalá le des una oportunidad a lo que viene!
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