La noche de quince años debía ser simplemente una celebración inolvidable, llena de música, alegría y sueños. Sin embargo, todo cambia cuando una conexión inesperada surge entre la festejada y su elegante chambelán.
Entre ensayos, bailes, miradas discretas y momentos compartidos, nace un sentimiento que ninguno de los dos esperaba. Lo que parecía una simple amistad comienza a convertirse en algo mucho más profundo, poniendo a prueba sus emociones y enseñándoles que el amor puede aparecer en los momentos más inesperados.
Pero no todo será fácil. Los rumores, las diferencias y los desafíos de la vida pondrán a prueba aquello que sienten. ¿Será suficiente para mantenerse unidos o terminará siendo solo un hermoso recuerdo?
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Capítulo 13: Cuarto ensayo
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El cuarto ensayo llegó y todos estaban emocionados porque cada semana la coreografía se veía mejor. Ya no éramos un grupo de personas aprendiendo pasos; poco a poco nos estábamos convirtiendo en un verdadero equipo.
La coreógrafa nos reunió apenas llegamos.
—Hoy vamos a repasar todo lo que llevamos: entrada, bachata, reggaetón, salsa y merengue. Además, les mostraré cómo será el final de la presentación.
Todos nos miramos emocionados.
Comenzamos con la entrada.
Jeremías Aguilar y Ariana Salazar iban al frente como pareja principal. Detrás iban las demás parejas entrando en formación.
—Cabeza arriba.
—Sonrían.
—Caminen con elegancia.
La entrada salió casi perfecta.
Después llegó la bachata.
Las parejas tomaron posición.
—Cinco, seis, siete y...
La música comenzó a sonar.
Las vueltas ya salían mucho mejor que en los primeros ensayos. Jeremías guiaba a Ariana con seguridad mientras las demás parejas seguían el ritmo.
Saúl y Melissa se veían cada vez más coordinados.
Carlos y Carolina realizaban los giros perfectamente.
Jordy y Jordana seguían el conteo sin equivocarse.
Tomás y Tatiana también mostraban mucho progreso.
Jhon con Sofía y Andrés con Salome completaban las figuras grupales.
Cuando terminó la bachata, la coreógrafa sonrió.
—Excelente. Ahora reggaetón.
La música cambió inmediatamente.
La energía aumentó.
Todos comenzaron los movimientos más rápidos, con cambios de posición constantes.
Las líneas se abrían y cerraban.
Las parejas se cruzaban entre sí.
Los chambelanes realizaban movimientos sincronizados mientras las chicas seguían el ritmo.
Después de varias repeticiones, la secuencia salió muy bien.
—Eso es lo que quiero ver —dijo la coreógrafa.
Luego llegó la salsa.
Muchos pensaban que era la parte más difícil.
La música comenzó.
Uno, dos, tres...
Cinco, seis, siete...
Las parejas se desplazaban por todo el salón.
Había vueltas dobles, cambios de dirección y cruces entre parejas.
Jeremías y Ariana tenían una parte especial en el centro donde realizaban una secuencia más elegante antes de que las demás parejas se unieran nuevamente.
La salsa ya empezaba a verse como un verdadero espectáculo.
Después vino el merengue.
La música era alegre y rápida.
Todos sonreían mientras bailaban.
La coreografía incluía vueltas, desplazamientos y cambios de formación constantes.
La energía era contagiosa.
Incluso la coreógrafa parecía contenta con el avance.
Cuando terminaron el merengue, apagó la música.
—Ahora viene la parte más importante.
Todos guardaron silencio.
—El final de la coreografía.
Las parejas ocuparon sus posiciones.
Ariana quedó en el centro.
Jeremías frente a ella.
Las demás parejas formaron un círculo alrededor.
La música comenzó lentamente.
Primero, Jeremías y Ariana realizaban una última secuencia de salsa en el centro de la pista.
Luego las demás parejas se acercaban poco a poco formando una figura elegante.
Después, las parejas se separaban dejando a Ariana en medio.
Los chambelanes avanzaban formando dos filas.
En el último momento musical, Jeremías, Saúl, Carlos y Andrés se acercaban al centro.
Con cuidado y coordinación levantaban a Ariana unos segundos por encima de sus hombros, creando una imagen impresionante para todos los invitados.
Mientras tanto, Melissa, Carolina, Jordana, Tatiana, Sofía y Salome formaban una figura alrededor levantando los brazos elegantemente hacia arriba siguiendo la música.
Jhon y Tomás permanecían al frente completando la formación.
Las luces imaginarias de la fiesta parecían reflejarse sobre todos.
La música llegaba a su punto más alto.
Entonces los chambelanes bajaban lentamente a Ariana al centro de la pista.
Jeremías tomaba su mano.
Las demás parejas cerraban el círculo alrededor de ellos.
Y en el último segundo de la canción, todos extendían un brazo hacia arriba mientras Ariana sonreía en el centro.
La música terminaba.
Silencio.
La coreógrafa sonrió.
—Ese será el final oficial de los quince años.
Por unos segundos nadie dijo nada.
Todos imaginaban cómo se vería frente a cientos de invitados.
Finalmente comenzaron los aplausos.
Sin duda, era el mejor momento de toda la presentación y hacía que cada hora de ensayo hubiera valido la pena.