NovelToon NovelToon
JUEGOS DE PODER Y PASIÓN

JUEGOS DE PODER Y PASIÓN

Status: Terminada
Genre:CEO / Comedia / Romance / Completas
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Valentina Cruz es una abogada brillante, sarcástica y que no se deja intimidar por nadie. Cuando entra a trabajar para Alejandro Montero, el CEO más poderoso y arrogante del país, chocan de inmediato. Acostumbrado a mandar y a que todos obedezcan, Alejandro encuentra en ella a la única persona que se atreve a desafiarlo, corregirlo y... ponerlo en su lugar.

Entre órdenes que no se cumplen, miradas cargadas de tensión y situaciones cómicas, nace una guerra de poder donde nadie quiere ceder. Pero lo que empieza como una batalla de voluntades se convierte en una atracción irresistible.

¿Podrá el hombre que siempre controló todo aprender a dejar que ella lleve las riendas?

Una historia de amor, humor y pasión donde la verdadera dominación es amar sin miedo.

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El Regreso del Pasado

La vida de los Montero se había asentado en una armonía envidiable. Sofía, con diez años, era una niña brillante y enérgica que heredó la astucia de su madre y el espíritu competitivo de su padre, aunque con un toque de inocencia infantil que ablandaba el corazón de Alejandro. Valentina, ahora no solo CEO de la división de Responsabilidad Social Corporativa sino también una influyente voz en el consejo de administración, seguía siendo la "jefa" de la casa y del corazón de Alejandro.

Un día, mientras la familia disfrutaba de un fin de semana tranquilo en su casa de campo, un correo electrónico llegó a la bandeja de entrada de Alejandro. Era una invitación formal a una gala benéfica en Mónaco, organizada por uno de los nombres más influyentes del sector naviero. Junto a la invitación, venía una nota personal del anfitrión: "Sería un placer contar con su presencia y la de su encantadora esposa. Especialmente, me gustaría presentarles a mi hija, que recientemente se ha incorporado a la dirección de la empresa".

Alejandro, por lo general imperturbable, sintió un escalofrío al leer el nombre del anfitrión: Dimitri Volkov. Un nombre que traía consigo recuerdos de su juventud, de sus primeros años en los negocios, y de una mujer que había marcado una época turbulenta en su vida antes de conocer a Valentina.

— ¿Mónaco? ¿Quién es Volkov? — preguntó Valentina, asomándose por encima de su hombro.

Alejandro dudó un instante. Nunca le había contado a Valentina sobre ella. No porque quisiera ocultarlo, sino porque era un capítulo cerrado, doloroso, y creía que no tenía relevancia en su presente.

— Dimitri Volkov es un magnate naviero. Un hombre poderoso. Y muy... peligroso. — dijo, evitando el tema de la hija.

— ¿Peligroso en qué sentido? ¿Un rival comercial?

— Un viejo conocido — respondió él, intentando sonar casual. — Una de esas relaciones que tienes al principio de tu carrera, cuando estás forjando tu imperio.

Valentina lo miró con curiosidad. La evasión en su tono no pasó desapercibida.

— ¿Y su hija? ¿También es una "vieja conocida"?

Alejandro se tensó, pero Sofía interrumpió el momento, pidiendo que le leyeran un cuento. El tema quedó en el aire.

Unas semanas después, los Montero aterrizaron en Mónaco. La gala era tan opulenta como Alejandro había anticipado. Rodeados de la crème de la crème de la sociedad europea, Valentina, en un impresionante vestido azul zafiro, brillaba con luz propia. Alejandro, con su porte elegante, era el anfitrión perfecto.

Mientras conversaban con varios empresarios, Dimitri Volkov se acercó a ellos, un hombre de mirada penetrante y sonrisa forzada.

— Alejandro, mi viejo amigo — dijo Volkov, estrechando su mano con firmeza. — Es un placer verte de nuevo. Y debo decir, tu esposa es aún más hermosa en persona.

— Dimitri — respondió Alejandro, manteniendo la calma —. El placer es mío. Permítame presentarle a mi esposa, Valentina. Y Valentina, él es Dimitri Volkov.

Valentina sonrió con cortesía, pero sus ojos analizaron al hombre. Había algo en su mirada que no le gustaba, un brillo de desafío apenas disimulado.

— Y por favor, permitan que les presente a mi hija — Volkov hizo un gesto, y una mujer alta y elegante se acercó a ellos. Su cabello rubio caía en cascada por su espalda, y sus ojos, de un intenso color verde esmeralda, se fijaron en Alejandro.

— Alejandro — dijo la mujer, su voz suave y seductora, con un acento que Valentina no identificaba —. Ha pasado mucho tiempo.

Alejandro la miró. Era ella. Helena. El fantasma de su pasado. El amor de su juventud, la mujer que había roto su corazón y lo había transformado en el hombre frío y calculador que Valentina había conocido.

— Helena — dijo él, su voz apenas un susurro.

Valentina observó la escena. La forma en que Helena pronunció el nombre de Alejandro, la mirada de él, el silencio que se formó a su alrededor. No necesitaba palabras para entender. Helena era el "viejo conocido" al que Alejandro no quería nombrar.

La tensión en el aire era palpable. Helena no quitaba los ojos de Alejandro, con una sonrisa que era a la vez dulce y depredadora.

— Me alegro de verte tan bien, Alejandro — dijo Helena, su mirada se posó en Valentina, deteniéndose en el anillo de compromiso. — Y veo que te has casado. Felicidades.

— Gracias — respondió Alejandro, intentando sonar firme. — Helena, ella es mi esposa, Valentina. Y Valentina, Helena Volkov.

Helena le extendió la mano a Valentina, su sonrisa no llegando a sus ojos.

— Un placer, señora Montero. He oído hablar mucho de usted.

— Lo mismo digo, señorita Volkov — respondió Valentina, estrechando su mano con firmeza. — Aunque no había tenido el placer de conocerla.

La conversación, si se le podía llamar así, fue tensa. Helena se dedicó a recordar anécdotas de su pasado con Alejandro, historias de viajes, de cenas, de sueños compartidos, todo con una sutileza que solo Valentina podía detectar como un ataque encubierto.

Alejandro estaba visiblemente incómodo. Intentaba desviar la conversación, pero Helena, con una persistencia admirable, volvía una y otra vez al pasado.

Valentina, por su parte, se mantuvo serena. Sonreía, asentía, pero sus ojos observaban cada interacción, cada microexpresión de Alejandro, cada pequeño gesto de Helena. Sabía que esta mujer era una amenaza. No solo por el pasado, sino por la forma en que manipulaba la situación.

Más tarde, mientras Alejandro la llevaba de la mano para dar un paseo por la terraza, Valentina lo confrontó.

— ¿Por qué no me hablaste de ella, Alejandro?

Él suspiró, frotándose la sien.

— Es un capítulo cerrado, Valentina. Fue hace mucho tiempo. Antes de ti.

— Pero te marcó — dijo ella, deteniéndose y mirándolo a los ojos. — La forma en que te miraba, la forma en que hablaba de su pasado contigo... Hay algo ahí que todavía te afecta.

— Fue mi primer amor — admitió él, su voz casi inaudible. — Y me rompió el corazón. Me hizo el hombre que era cuando te conocí. El hombre que pensaba que el amor era una debilidad.

— Y Helena, ¿te sigue rompiendo el corazón?

Él la miró, y en sus ojos, Valentina vio una honestidad brutal.

— No. Pero me recuerda al hombre que era, y no me gusta ese hombre. Ella representa todo lo que me hizo daño. Y la razón por la que pensé que no merecía amar.

Valentina asintió. Comprendía. No era celos, era dolor. El dolor de un pasado que había forjado al hombre que amaba.

— Entiendo. Pero si ella ha vuelto, es para algo. Y no me fío de ella.

— Yo tampoco — dijo Alejandro, apretando su mano. — Pero no te preocupes, Valentina. Ya no soy ese hombre. Y ella no tiene cabida en mi vida. Mi presente y mi futuro eres tú. Y Sofía.

Sin embargo, Helena no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Los días siguientes, en Mónaco, se aseguró de aparecer en todos los eventos donde estuvieran los Montero. Siempre elegante, siempre sonriente, siempre con una anécdota del pasado que involucraba a Alejandro.

Una tarde, mientras Valentina disfrutaba de un momento de soledad en un café con vistas al mar, Helena se acercó a su mesa.

— Permítame que me siente, señora Montero — dijo Helena, con su voz suave.

Valentina la miró, levantando una ceja.

— No recuerdo haberla invitado.

— Oh, no importa. Alejandro y yo tenemos mucho que hablar. Y creo que usted debería saber algunas cosas.

Valentina la miró fijamente.

— Soy toda oídos, señorita Volkov. Pero le advierto que la manipulación es un arte que domino a la perfección.

Helena sonrió, una sonrisa fría.

— Alejandro y yo estuvimos comprometidos. Antes de que él se casara con usted, claro. Yo fui su "jefa", como usted se hace llamar. Y fui yo quien le enseñó todo lo que sabe. Le enseñé a ser el hombre que es hoy.

Valentina la interrumpió, su voz firme.

— ¿Le enseñaste a ser el hombre que era, o el hombre que te perdió? Hay una gran diferencia. El hombre que conocí era un tirano arrogante, incapaz de amar. El hombre que me ama, el hombre con el que me casé, es el que aprendió a soltar el control y a confiar. Y eso, señorita Volkov, no se lo enseñó usted.

Helena apretó los labios.

— ¿Cree que lo conoce? Usted no sabe nada de su pasado. No sabe cómo sufrió por mí.

— No necesito saberlo todo para amarlo — replicó Valentina, su voz cargada de emoción. — Y sé que ahora, él es feliz. Conmigo.

Helena se inclinó, su voz bajando a un susurro.

— Él siempre tuvo una debilidad por las mujeres fuertes, ambiciosas. Como usted. Y como yo. Pero hay una diferencia, señora Montero. Yo sé cómo romperlo. Y usted... usted solo sabe reconstruirlo.

Valentina se levantó, su mirada firme y sin miedo.

— Entonces, señorita Volkov, ha vuelto a elegir el camino equivocado. Porque el hombre que amo ya no es el que usted rompió. Es el hombre que yo he ayudado a reconstruir. Y no voy a permitir que nadie lo vuelva a dañar. Y mucho menos, que lo rompa de nuevo.

Helena la miró, y por primera vez, Valentina vio un destello de derrota en sus ojos verdes. La guerra estaba declarada. Y Valentina, la abogada que había aprendido a luchar con el corazón, no iba a ceder. El pasado había regresado, pero el presente y el futuro eran suyos, y estaba dispuesta a defenderlos con la misma ferocidad con la que había defendido su propio corazón.

1
Maribel Euan
m gusta sin tanto drama soluciones rápidas 🤭❤️
Jacquelyn Hernández
🤣🤣🤣🤣🤣 el CEO corriendo detras de un mapache. si la prensa se imaginara algo asi me serian la portada de revistas por años. 🤣🤣🤣
Helizahira Cohen
una historia de Sofia sería muy interesante
Helizahira Cohen
👏Excelente me gustó mucho bonita, corta y con una trama diferente
Helizahira Cohen
Esta interesante esta novela
Zuliner Chacon
Comenzaron a jugar con 🔥y se pueden quemar
Zuliner Chacon
Este se cree dueño de todo y que él es quien manda 😂 🤔 le llegó la orma de su zapato
Zuliner Chacon
Ninguno da su brazo a torcer, ambos son hueso duro de roer 😂
Zuliner Chacon
😂😂 Guerra de titanes osea Yo y Yo 😂😂
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play