Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 12.
Desperté antes que Gabriel.
La luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse por la ventana del departamento, pintando la habitación con un tono suave y dorado. Durante unos segundos me quedé quieta, observando el techo, intentando entender por qué mi pecho se sentía tan lleno.
Entonces recordé, giré lentamente la cabeza y vi que Gabriel dormía a mi lado.
Su respiración era profunda, tranquila, muy distinta al hombre que el mundo conocía como el Jaguar Herrera. En ese momento no había narcotraficante, ni líder, ni leyenda del sur del país.
Solo estaba Gabriel. El chico que una vez robó comida conmigo para sobrevivir... El mismo que me enseñó que incluso en medio de la miseria podía existir algo parecido a la esperanza.
Mi mirada recorrió su rostro, detallé unas pequeñas cicatrices y como tensa su mandíbula incluso mientras dormía.
Tres años.
Tres años separándonos.
Tres años cambiándonos de lugar.
Y aun así… ahí estábamos.
Juntos otra vez.
Mi pecho se apretó con una mezcla extraña de felicidad y miedo. Porque ahora entendía algo que antes no veía, porque amarlo ya no era solo peligroso... Era irreversible.
Me acomodé un poco en la cama para mirarlo mejor. Gabriel frunció levemente el ceño, como si sintiera mi mirada incluso dormido y su mano se movió sobre las sábanas hasta encontrar mi cintura.
Sus dedos se cerraron alrededor de mí de forma instintiva. Protegiéndome incluso dormido y una sonrisa pequeña escapó de mis labios.
_ Siempre tan terco… _ murmuré.
Pero en ese mismo instante sus ojos se abrieron, ya que instinto nunca lo abandonaba y cuando me vio, su expresión cambió. Y la dureza desapareció y algo más cálido tomó su lugar.
_ ¿Qué hora es? _ preguntó con la voz ronca del sueño.
_Temprano _ le respondo.
Gabriel pasó una mano por su rostro.
_ No debería haberme quedado dormido.
_ Gabriel…
Él suspiró.
_ Anoche… olvidé quién soy por un momento _ lo miré fijamente cuando escuché sus palabras.
_ No _ dije con calma _ Anoche recordaste quién eres.
El silencio llenó la habitación...Gabriel me observó con una intensidad que me hizo sentir desnuda de una forma completamente distinta a la de unas horas antes.
_ Aurora… _ dijo finalmente _ Lo que pasó anoche cambia muchas cosas.
Asentí.
_ Lo sé.
_ Y también las complica.
Eso también lo sabía, porque Gabriel no era solo el hombre que amaba... Era un hombre con enemigos, con negocios con un imperio construido sobre violencia y sangre.
Apoyé mi espalda contra el respaldo de la cama.
_ Dime la verdad _ le pedí _ ¿Cuántos saben que estás aquí?
Gabriel no respondió de inmediato y ese silencio fue suficiente para que mi estómago se tensara. El Jaguar no desaparecía una noche entera sin que alguien lo notara.
Gabriel se sentó en la cama frente a mí.
_ No debí venir.
Sentí un pequeño golpe en el pecho.
_ ¿Te arrepientes? _ hablé sin mirarlo.
Él negó de inmediato.
_ Jamás.. _ escuchar su respuesta tan firme hizo que mi corazón se acelerara.
Gabriel tomó mi mano.
_ Aurora… yo pasé tres años pensando que estabas muerta.
Tragué saliva, al no saber con que me va a salir.
_ Pasé tres años intentando convertirme en alguien lo suficientemente fuerte como para que nadie volviera a arrebatármelo todo.
Sus ojos se oscurecieron.
_ Y lo lograste _ dije.
Gabriel soltó una risa corta... Sin alegría.
_ Sí _ responde.
La palabra quedó suspendida entre nosotros. Porque ambos sabíamos el precio de ese poder.
_ Pero ahora apareces tú otra vez _ continuó _ Y todo lo que construí empieza a tambalear.
Mi pulso se aceleró.
_ No vine a destruir tu vida, Gabriel _ le aclaro.
Él negó suavemente.
_ No... Tú eres la única parte de mi vida que alguna vez tuvo sentido.
El silencio volvió, más profundo y más peligroso. Porque esas palabras no eran simples... Eran una promesa o una condena.
Gabriel pasó una mano por su cabello.
_ Esto nos va a meter en muchos problemas _ me habla sin rodeos.
_ Ya hemos estado en problemas antes.
Él sonrió levemente.
_ Sí… pero ahora los problemas llevan armas automáticas y metralletas.
No pude evitar reír un poco.
_ Siempre tan dramático.
Gabriel me miró fijamente.
_ No es dramatismo _ sus dedos se tensaron alrededor de mi mano _ Es realidad.
Por primera vez desde que desperté, sentí un pequeño escalofrío recorrer mi espalda.
_ ¿Qué quieres decir?
Gabriel dudó, eso era raro en él... Muy raro.
_ Hay gente observando mis movimientos —dijo finalmente _ Competidores, socios o traidores.
Mi estómago se tensó.
_ ¿Y yo?
Sus ojos volvieron a clavarse en los míos.
_ Tú eres algo que no pueden ver.
_ ¿Por qué?
Su respuesta fue inmediata.
_ Porque si saben que existes… te convertirán en una forma de llegar a mí para destruirme.
El aire de la habitación se volvió pesado, porque ahí estaba la cruda verdad. "Yo no solo era una mujer en la vida de Gabriel... Era su debilidad".
_ Entonces tal vez deberías dejar de venir _ dije suavemente, aunque las palabras me dolieron incluso antes de terminarlas.
Gabriel me miró como si acabara de golpearlo.
_ No digas eso.
_ Es lo más lógico.
_ Ahora no me importa la lógica.
Su voz era baja e intensa.
_ Pasé tres años viviendo sin ti. No voy a volver a hacerlo ahora que te encontré.
Mi corazón latía fuerte, demasiado fuerte.
_ Gabriel…
_ No.
Se acercó un poco más, su mirada esta vez ardía.
_ Esta vez no voy a perderte.
Sentí un nudo en la garganta, porque en el fondo sabía algo que ninguno de los dos estaba diciendo. El mundo de Gabriel era peligroso y ahora yo estaba entrando en él otra vez.
Gabriel apoyó su frente contra la mía.
_ Esto va a ser complicado.
Sonreí apenas.
_ Nuestra vida siempre lo ha sido.
Él soltó una pequeña risa.
_ Sí _ respondió _ Pero también siempre ha valido la pena.
Lo miré en silencio... El Jaguar Herrera, el hombre más temido del sur, el chico que una vez durmió conmigo en calles frías. Y el único hombre que alguna vez había logrado romper todas mis defensas.
Suspiré lentamente.
_ Entonces supongo que tendremos que aprender a sobrevivir otra vez _ le digo.
Gabriel tomó mi rostro entre sus manos. Sus ojos brillaban con una mezcla de amor y peligro que solo él sabía provocar.
_ No, Aurora.
Su voz fue firme y decidida.
_ Esta vez no vamos a sobrevivir _ hizo una pausa y sonrió de esa forma que siempre significaba problemas _ Esta vez no vamos a conformarnos con sobrevivir en este mundo…
esta vez vamos a conquistarlo.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora