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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:70.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XIII Voluntad de acero

Punto de vista de Anabella

​—Tu padre necesita millones para no terminar en una fosa común de deudas, además de que su operación es extremadamente costosa —empezó a decir, midiendo cada palabra como si fuera un disparo.

​Se inclinó hacia adelante, y su perfume —esa mezcla de madera y peligro que empezaba a odiar y reconocer— me rodeó, invadiendo mi espacio personal.

​—Mi propuesta es sencilla: tú te conviertes en mi mujer ante la ley, y yo hago que todos los problemas de los Estrada desaparezcan mañana mismo. ¿Qué dices? ¿Vale la vida y la libertad de tu padre amarrar tu destino al mío?

​Me quedé de piedra. Una risa nerviosa, casi histérica, escapó de mi garganta. No podía ser real; tenía que ser una broma macabra de este demonio.

​—Eso nunca pasará. No me volveré tu esposa. ¿Acaso perdiste la razón? —pregunté, mirándolo con pura incredulidad.

​—Yo no juego, Anabella. Voy siempre al grano —respondió, y su postura hermética no dejó que ninguna emoción se filtrara a través de esa armadura de hielo.

​—Estás loco. Nunca me casaría con mi secuestrador. Eres un lunático que ha perdido el sentido de la realidad si crees que aceptaré algo así.

​—Como quieras.

​Máximo tomó su móvil con una parsimonia aterradora y lo puso en altavoz sobre la mesa.

​—Dame el informe de Ezequiel Estrada —ordenó de manera distante.

​—El señor Estrada necesita un trasplante de médula ósea con urgencia y empezar quimioterapias de inmediato —respondió una voz profesional desde el otro lado—. Todo debe iniciarse hoy mismo; de lo contrario, perderá la vida en cuestión de semanas.

​Máximo colgó sin mediar palabra, fijando su mirada azabache en la mía. El aire se escapó de mis pulmones. Mi padre... mi héroe... tenía cáncer. El suelo pareció abrirse bajo mis pies.

​—Esto es una treta tuya —susurré, negándome a aceptar la verdad—. Es un montaje para que acepte tu enferma propuesta.

​Sin decir una sola palabra, volvió a marcar. Esta vez, el tono de espera fue eterno hasta que una voz apagada y rota contestó.

​—¿Aló?

​—¡Mamá! ¿Mamá, eres tú? —pregunté, y el nombre de mi madre salió de mi boca como un ruego tembloroso.

​—¡Ana! ¡Mi amor! ¿Estás bien? ¿Dónde estás? —preguntó Lorena. Su llanto al otro lado de la línea confirmó mi peor temor: no había engaño. El dolor en su voz era demasiado real para ser una actuación—. Tu padre... hija, los médicos dicen que es leucemia. Está muy grave y no tenemos cómo pagar el tratamiento, las cuentas de la familia están bloqueadas y...

​Máximo retiró el teléfono de mi alcance y cortó la comunicación antes de que pudiera responder. El silencio que siguió fue sepulcral, solo roto por mi respiración entrecortada.

​—Ya escuchaste a tu madre —dijo él, recostándose en su silla con la frialdad de un juez—. Ella no sabe que yo tengo el control de todo. Tu padre muere en una cama de hospital pública o vive como el suegro del hombre más rico del país. Tú tienes la pluma, Anabella. ¿Firmas su salvación o sellas su ataúd?

Tras arrebatarme el teléfono, Máximo me extendió otro sobre. Este era físicamente más ligero que el anterior, pero sabía que su contenido pesaría más que todo el oro del mundo sobre mi conciencia.

—¿Qué es esto? —pregunté, aunque el nudo en mi garganta ya conocía la respuesta.

—Es nuestro contrato matrimonial —sentenció con una frialdad que me caló los huesos—. Fírmalo y el mundo estará a tus pies; recházalo, y el peso del mundo entero aplastará tus hombros.

Extendió una pluma en mi dirección. La plata del bolígrafo brilló bajo la luz de las velas como el filo de un bisturí. Con la mano temblando y el alma hecha jirones, estampé mi firma en el papel. En ese instante, sentí que no solo entregaba mi nombre, sino mi libertad y mi futuro.

—Mañana a primera hora iremos al Registro Civil para oficializar nuestra unión —dijo, tomando los documentos con la satisfacción de quien acaba de ganar una guerra—. Descansa, futura señora Santana.

Salió del comedor con paso firme, dejándome sola con un dolor que amenazaba con asfixiarme. Minutos después, Emilia apareció llevando una taza de sopa cuyo aroma, a pesar de mi miseria, despertó un hambre voraz en mi cuerpo debilitado.

—Sé que no quieres probar bocado —dijo con voz dulce—, pero recuerda que debes tener fuerzas para afrontar la tormenta que se avecina.

—¿Por qué me odia tanto? —pregunté, y mi voz se quebró en un susurro cargado de desesperación—. ¿Qué le hice para que me acorrale de esta manera?

Emilia miró hacia la puerta, asegurándose de que estuviéramos solas, y se inclinó hacia mí.

—Máximo ha sufrido mucho y, a veces, el dolor no le permite saber cuándo detenerse. Pero te diré un secreto... —comentó con los ojos brillantes—. Es la primera vez en años que lo veo preocuparse por alguien como lo hizo contigo anoche, cuando ardías en fiebre. Se quedó a tu lado hasta que el sol salió.

—Ese hombre no se preocupa por nadie más que por sí mismo, Emilia —respondí con amargura—. No se haga falsas ilusiones. Máximo Santana quiere ver a mi padre destruido, pero lo quiere vivo solo para que sea testigo de cómo me convierte a su posición más preciada en víctima de su odio.

Tomé la taza y devoré la sopa en cuestión de segundos. Cada sorbo me devolvía un poco de la calidez que el invierno y Máximo me habían arrebatado. Emilia tenía razón en algo: iba a necesitar cada gramo de fuerza para enfrentarme a la bestia.

Él creía que había comprado a una esclava, pero yo acababa de firmar mi entrada a su campo de batalla. La guerra apenas comenzaba, y estaba decidida a demostrarle que, aunque fuera su prisionera, mi voluntad no tenía precio. Ganaría quien fuera más inteligente, y yo estaba dispuesta a todo por salvar a los míos.

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Elizabeth Vivas
hermosa historia.....gracias autora
aunque quede con una duda y la nana?
Mirta Bernaccki
todavía no se lo q hizo Ezequiel pero ese Santana es un loco. no puede tener esa actitud tan mala con Ana. pobre chica, es preferible ser pobre 😭
Helizahira Cohen
Esto es interesante hasta la mamá parece que se enamoro de un Santana, esta intriga esta super
Helizahira Cohen
No creo que el padre de él sea tan inocente, así que se empezarán a descubrir secretos
Violette Hernandez
Ojalá y si sea un ser perverso y ratero el padre de ella 😅😅
Violette Hernandez
pues es lo que debería de hacer, ya que también por culpa de sus padres es que está ahí con él, que no le dice la mamá que hicieron para que Máximo los odie, dejarse morir.
Violette Hernandez
Espero y sea verdad y que lo haga sufrir al menos un poco, ya que enseguida luego, luego se calientan y se ponen flojitas y cooperando sólo porque el hombre en cuestión sufrió mucho y está bien bueno 🤣🤣😛🤣
Violette Hernandez
Es lo malo de los ricos se acostumbran a la opulencia y por no sufrir hasta la dignidad pierden,en primera no hubiera usado la ropa que le mandó mucho menos las joyas, y preferible estar en la pobreza y tener amor propio, que estar a sus caprichosa venganza 😁😁
Anonymous
Estoy de acuerdo, interesante.
Violette Hernandez
Porque el afán de ser tan tontas, no conocen al sujeto aaahh pero como es guapísimo entonces no hacen nada.😅😅😅
Violette Hernandez
Bueno pues se pasa de tonta, porque por muy dolida que esté como es que se sube en el auto de un desconocido, jajajaja o sea no piensa que le pueda hacer algo, sólo porque está súper guapo ya no le tiene miedo????
Violette Hernandez
Pudo haber buscado el taxi, pero no,se sintió rescatada por el hombre imponente.😅😅
Violette Hernandez
no me gusta que siempre les ponen de diez a doce o hasta catorce años de diferencia a los protagonistas 😒 siempre ponen a las mujeres muy chicas y tontas 😃 y a los hombres muy grandes
Anonymous
yo lo dije varios capítulos atrás, incluso les decía que me disculparan si estaba equivocada, pero el coño de madre de Fernando era el culpable o el mayor culpable.
Anonymous
si me equivoco me perdonan, pero les diré que coño de madre es el verdadero culpable de lo que pasó con la familia de Máximo...
Maggi González
Maravillosa, me encantó, muy lindo final, FELICITACIONES 👏👏👏👏
Nayade Caruso Rangel
cuando yo espero la parte más importante ,que es la intimidad, espero que sea explícito , no evade nada ,para eso esto es para adultos , cuando eso no pasa se pierde el interés de la novela ,carajo
Ana Moreno
Estuvo buena felicidades, pero que paso con la nana de maximiliano
Petra Melo
me encantó tu novela escritora de principio a fin. gracias y bendiciones ♥️🇻🇪🌻
Petra Melo
ahora a ser felices, Anabella y max♥️♥️
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