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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:15.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo XIII Voluntad de acero

Punto de vista de Anabella

​—Tu padre necesita millones para no terminar en una fosa común de deudas, además de que su operación es extremadamente costosa —empezó a decir, midiendo cada palabra como si fuera un disparo.

​Se inclinó hacia adelante, y su perfume —esa mezcla de madera y peligro que empezaba a odiar y reconocer— me rodeó, invadiendo mi espacio personal.

​—Mi propuesta es sencilla: tú te conviertes en mi mujer ante la ley, y yo hago que todos los problemas de los Estrada desaparezcan mañana mismo. ¿Qué dices? ¿Vale la vida y la libertad de tu padre amarrar tu destino al mío?

​Me quedé de piedra. Una risa nerviosa, casi histérica, escapó de mi garganta. No podía ser real; tenía que ser una broma macabra de este demonio.

​—Eso nunca pasará. No me volveré tu esposa. ¿Acaso perdiste la razón? —pregunté, mirándolo con pura incredulidad.

​—Yo no juego, Anabella. Voy siempre al grano —respondió, y su postura hermética no dejó que ninguna emoción se filtrara a través de esa armadura de hielo.

​—Estás loco. Nunca me casaría con mi secuestrador. Eres un lunático que ha perdido el sentido de la realidad si crees que aceptaré algo así.

​—Como quieras.

​Máximo tomó su móvil con una parsimonia aterradora y lo puso en altavoz sobre la mesa.

​—Dame el informe de Ezequiel Estrada —ordenó de manera distante.

​—El señor Estrada necesita un trasplante de médula ósea con urgencia y empezar quimioterapias de inmediato —respondió una voz profesional desde el otro lado—. Todo debe iniciarse hoy mismo; de lo contrario, perderá la vida en cuestión de semanas.

​Máximo colgó sin mediar palabra, fijando su mirada azabache en la mía. El aire se escapó de mis pulmones. Mi padre... mi héroe... tenía cáncer. El suelo pareció abrirse bajo mis pies.

​—Esto es una treta tuya —susurré, negándome a aceptar la verdad—. Es un montaje para que acepte tu enferma propuesta.

​Sin decir una sola palabra, volvió a marcar. Esta vez, el tono de espera fue eterno hasta que una voz apagada y rota contestó.

​—¿Aló?

​—¡Mamá! ¿Mamá, eres tú? —pregunté, y el nombre de mi madre salió de mi boca como un ruego tembloroso.

​—¡Ana! ¡Mi amor! ¿Estás bien? ¿Dónde estás? —preguntó Lorena. Su llanto al otro lado de la línea confirmó mi peor temor: no había engaño. El dolor en su voz era demasiado real para ser una actuación—. Tu padre... hija, los médicos dicen que es leucemia. Está muy grave y no tenemos cómo pagar el tratamiento, las cuentas de la familia están bloqueadas y...

​Máximo retiró el teléfono de mi alcance y cortó la comunicación antes de que pudiera responder. El silencio que siguió fue sepulcral, solo roto por mi respiración entrecortada.

​—Ya escuchaste a tu madre —dijo él, recostándose en su silla con la frialdad de un juez—. Ella no sabe que yo tengo el control de todo. Tu padre muere en una cama de hospital pública o vive como el suegro del hombre más rico del país. Tú tienes la pluma, Anabella. ¿Firmas su salvación o sellas su ataúd?

Tras arrebatarme el teléfono, Máximo me extendió otro sobre. Este era físicamente más ligero que el anterior, pero sabía que su contenido pesaría más que todo el oro del mundo sobre mi conciencia.

—¿Qué es esto? —pregunté, aunque el nudo en mi garganta ya conocía la respuesta.

—Es nuestro contrato matrimonial —sentenció con una frialdad que me caló los huesos—. Fírmalo y el mundo estará a tus pies; recházalo, y el peso del mundo entero aplastará tus hombros.

Extendió una pluma en mi dirección. La plata del bolígrafo brilló bajo la luz de las velas como el filo de un bisturí. Con la mano temblando y el alma hecha jirones, estampé mi firma en el papel. En ese instante, sentí que no solo entregaba mi nombre, sino mi libertad y mi futuro.

—Mañana a primera hora iremos al Registro Civil para oficializar nuestra unión —dijo, tomando los documentos con la satisfacción de quien acaba de ganar una guerra—. Descansa, futura señora Santana.

Salió del comedor con paso firme, dejándome sola con un dolor que amenazaba con asfixiarme. Minutos después, Emilia apareció llevando una taza de sopa cuyo aroma, a pesar de mi miseria, despertó un hambre voraz en mi cuerpo debilitado.

—Sé que no quieres probar bocado —dijo con voz dulce—, pero recuerda que debes tener fuerzas para afrontar la tormenta que se avecina.

—¿Por qué me odia tanto? —pregunté, y mi voz se quebró en un susurro cargado de desesperación—. ¿Qué le hice para que me acorrale de esta manera?

Emilia miró hacia la puerta, asegurándose de que estuviéramos solas, y se inclinó hacia mí.

—Máximo ha sufrido mucho y, a veces, el dolor no le permite saber cuándo detenerse. Pero te diré un secreto... —comentó con los ojos brillantes—. Es la primera vez en años que lo veo preocuparse por alguien como lo hizo contigo anoche, cuando ardías en fiebre. Se quedó a tu lado hasta que el sol salió.

—Ese hombre no se preocupa por nadie más que por sí mismo, Emilia —respondí con amargura—. No se haga falsas ilusiones. Máximo Santana quiere ver a mi padre destruido, pero lo quiere vivo solo para que sea testigo de cómo me convierte a su posición más preciada en víctima de su odio.

Tomé la taza y devoré la sopa en cuestión de segundos. Cada sorbo me devolvía un poco de la calidez que el invierno y Máximo me habían arrebatado. Emilia tenía razón en algo: iba a necesitar cada gramo de fuerza para enfrentarme a la bestia.

Él creía que había comprado a una esclava, pero yo acababa de firmar mi entrada a su campo de batalla. La guerra apenas comenzaba, y estaba decidida a demostrarle que, aunque fuera su prisionera, mi voluntad no tenía precio. Ganaría quien fuera más inteligente, y yo estaba dispuesta a todo por salvar a los míos.

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Odiza Pimentel
excelente novela, no sé cual novela supera a otra. a mí me fascina tu novelas primera son cortas se desarrollan bien que te entretiene leyendo 👍🌹
Ysabel Correa: Gracias 🫂...
total 1 replies
Shony Zatarain
excelente 🌹
Maru
Muy bonita la novela. Felicidades y éxitos a la autora
Maru
💭Y qué fue de la vida de Agustín?
Maru
🙂✍️Buen comienzo
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que hermosa novela, me encantó, el Amor como siempre triunfo, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 🤔👏👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Al fin se aclaro todo, que felicidad para todos, ya no hay más secretos 👏👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay ojalá no lo maten de una, Fernando merece sufrir un buen rato por todo lo que a hecho, al final el es mente maestra de todo 👏👏👏🤔
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Así se hace Max, que cuente todo de una, que piense un poco en su hija y no solo en el vil dinero, porque es lo que los tiene atrapados en tantas porquerías 👏👏👏🤣
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena, ese Fernando es un gran desgraciado infeliz, no merece ningún tipo de contemplación, solo que lo acaben de una buena vez 🤦🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Fernando esta vez no te saldrás con la tuya, eres un desgraciado traidor que armo todo este lío para Max odiara a Ana, pero no contaste con que ella te descubriera y sobre todo se enamorara jaja, esta muy buena escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Wow pero que desgraciados más grandes, esa vieja como se le ocurre entregar a su hija así, para escoger sus cochinadas, ojalá y Max los destruya a todos
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana por favor con calma, si no estropearas los planes, hay mucho juego, entre ellos su felicidad
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que buena estrategia, así será más fácil acabar con los desgraciados de sus enemigos y que caiga quien te que caer, esta muy buena, felicidades escritora 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que la venganza quede al fin en el olvido para ellos, sin embargo hay gente que tiene que pagar y descubrir muchas cosas más
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, ojalá logren ser felices, ya que tienen mucha gente desgraciada en su contra 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
El responsable de todo lo vivido es Fernando, por el desprecio que le hizo la madre de Ana y ella tampoco sabe al parecer
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay Ana los a veces son crueles por orgullo oh no se que, pero pense que dirían algo del póquer tanto odio, ya saldra eso, esta muy buena 🤔👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Hay pobre Ana, descubrirás algo con esta conversación?? 🤷🤦🤔👏👏👏
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