Kiliam descubre la gran traición de su esposa de la peor manera posible, apoyada por toda su familia decide alejarse definitivamente de todos ellos e iniciar una nueva vida. ¿Pero qué sucede cuando su ex esposa regresa arrepentida buscando su ayuda? Un sin fin de secretos del pasado comienzan a salir a la luz junto con la llegada de una mujer misteriosa que posee el mismo rostro de alguien que ya no volvería. La venganza comienza y solo uno ganará.
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Un hogar para Tiana.
Pov Kiliam:
No podía dejar de girar en círculos dentro de mi propia cabeza: mi vida se había convertido en una telaraña tan densa, tan húmeda, que me ahogaba sin necesidad de agua. ¿Cuántas mentiras más yacían rotas bajo la alfombra? ¿Algo de esos seis años de matrimonio fue real, o todo fue un espectáculo tejido con hilos de engaño? Y lo peor desde que conocí a Sahara, no he podido sacarla de mi mente ni un solo segundo, ella flota en mis pensamientos como una luz en la oscuridad que me está consumiendo.
Será por su parecido con Mónica? Es verdad que ambas tienen esos ojos de niña asombrada por el mundo, ojos de un azul que brilla como el mar al atardecer, un brillo único que jamás volví a ver en nadie. Pero este sentimiento no es el mismo que sentía por Mónica cuando pienso en Sahara, mi corazón palpita con un ritmo tan fuerte que me duele en la garganta, como si quisiera saltar fuera y buscarla a ella misma.
Un vibro seco en mi celular me arranca de esos pensamientos que me están haciendo enloquecer. El remitente: "Madre: Kiliam, hijo, tenemos que hablar. Por favor, es urgente, un asunto delicado. Te espero en la cafetería del parque, ahora mismo. Hijo, te amo."
Esta mujer sigue siendo mi madre a pesar de todo, pero si voy a ir no es por haberla perdonado, sino porque la intriga me carcome las entrañas y necesito escuchar por qué ahora, después de dos años de silencio, me llama con tanta desesperación.
Miro el reloj y los segundos pasan tan lento que me parece que el tiempo se ha detenido. Ya no aguanto más, salgo apresurado, cerrando la puerta con un estruendo que hace eco a la rabia que llevaba dentro. Conozco a mamá mejor que a mí mismo, así que tengo fe en que esta vez, por fin, me dirá la verdad.
Al llegar a la cafetería, la veo sentada en la mesa del rincón, con las manos temblando alrededor de una taza de café frío. Me acerco cauteloso, como si fuera a acercarme a un animal herido, y le dejo un beso ligero en la mejilla. Ella sonríe con tanta felicidad que me duele un poco, aunque se lo niegue, todavía la quiero.
— Hola mamá. El otro día no pudimos hablar bien, pero ahora... —miro su rostro, arrugado por el tiempo y la culpa— ...me doy cuenta de que te ves tan hermosa como cuando era niño y me llevabas al parque.
— Mi niño... —su voz se quiebra— ...sigue siendo el mismo caballero de siempre. Tan dulce y considerado que me duele el corazón por haberte dejado solo estos dos años.
Una lágrima rueda por su mejilla, caliente y brillante. Tomo una servilleta y se la entrego, ella está al borde del colapso, con los hombros encorvados por el peso de lo que tiene que decir.
— De verdad no quería hacerlo, hijo. A mis ojos, siempre fuiste más fuerte que Kaiser, más maduro, más comprensivo. Así que no lo pensé dos veces aquel día, te dejé ir porque creí que te las arreglarías, y tu hermano... él me necesitaba más que nunca.
— Así que decidiste abandonar al más capaz por el más idiota y descerebrado. —Las palabras salen de mi boca como espinas, frías y afiladas. La furia me quema por dentro, tan fuerte que siento que mis venas se ponen de fuego—. ¿Cómo te fue con eso, mamá?
— No es así... tú no entiendes. Kaiser estaba pasando por un momento tan difícil con la muerte de su esposa... y luego las demandas de ese hombre... estaba sufriendo tanto que no podía ni levantarse de la cama.
Aprieto la taza de café con tanta fuerza que mis nudillos se ponen blancos, casi trizo el cristal. ¿Cómo puede decir que estaba sufriendo cuando yo sé que en ese mismo momento, él estaba buscando consuelo en los brazos de otra mujer?
— Entonces, ¿qué quieres ahora? —mi voz es un susurro cargado de rabia—. ¿Kaiser ya está lo suficientemente bien como para acordarse de tu otro hijo? ¿O es que ahora te das cuenta de que ese inbecil no merece ni una pizca de consideración? Porque te recuerdo que él nunca la ha dado, nunca conmigo.
Mamá da un suspiro tan profundo que parece que se le va todo el aire del cuerpo. Juega nerviosa con la servilleta, doblando y volviendo a doblar hasta que queda un ovillo pequeño y frágil. Sé que lo que viene ahora es lo peor.
— Quiero pedirte que tomes a Mariana bajo tu cuidado... y a Tiana.
— ¿Qué? —mi voz se queda en la garganta. No puedo creerlo—. ¿Disculpa?
— Son familia, Kiliam. Tiana es tu sobrina y necesita un lugar estable para crecer. Tu querías mucho a Mónica... así que piensa en ella, en Tiana, y ayúdala a tener un hogar.
No puedo evitarlo empiezo a reírme a carcajadas, una risa amarga y desgarrada que llama la atención de los demás clientes. Mamá no sabe toda la verdad, pero incluso así, este descaro es demasiado. Es una exigencia, no una petición.
— Pero ella tiene un padre —digo, tratando de calmarme.
— Tienes razón, tu hermano no es un buen hombre, ni un buen padre. Pero Tiana necesita una figura paterna. Y Mariana... —su voz se hace más baja— ...en estos dos años no ha salido con nadie. Siempre te esperó, Kiliam. Vuelve con ella, críen a Tiana como si fuera suya.
La risa se me queda en la garganta y se convierte en un nudo. Mariana sabe toda la verdad de lo que hizo, y aún así me exige que vuelva a ella como si fuera una blanca paloma sin culpa.
— Kiliam, ahora tienes un buen trabajo, una buena vida... podrías dejar de ser tan egoísta y ayudar a tu familia.
Esa palabra —egoísta— me hace explotar.
— Adiós, mamá.
— Kiliam! —grita, con lágrimas rodando por sus mejillas—. No te vayas, la familia se ayuda en los peores momentos!
Me detengo en la puerta y grito, con toda la fuerza que me queda:
— ¡¿Y dónde estaba esa familia cuando yo estaba mal?! ¿Dónde estaba cuando me quedé sin casa, sin nada? Dos años de silencio absoluto, dos años en los que ni un solo mensaje me enviaron! Mientras él disfrutaba de sus viajes, su dinero y sus mujeres... yo trabajaba día y noche para reconstruirme a mí mismo, solo!
— Por favor... —susurra ella— ...no seas tan duro.
— Lo siento, mamá. Le apostaste al caballo equivocado. —giro y me dirijo hacia la salida—. No pienso limpiar el desastre que tu hijo ha hecho, ni aceptar de regreso a esa mujer.
La dejo sola y llorando. No puedo estar ahí un momento más, o de verdad me vuelvere loco. Kaiser, el niño de oro, el que con su carisma se ganaba todo. Y yo, el hermano tranquilo y trabajador que siempre pasaba desapercibido. Ahora que la balanza se ha inclinado y ambos estamos en el mismo lugar, todos los que me dieron por sentado quieren volver a mí, después de dejarme en la sombra de un bueno para nada.
Eso no se los permitiré. Y me duele, me duele mucho por Tiana, porque la usan como señuelo para sus planes egoístas. Pero yo no puedo acogerla. No mientras esta rabia y este deseo de venganza me consuman por dentro, como un fuego que no se apaga.
Ya le han cambiado el género en varios capitulos 🤔🤔🤔
Super recomendable ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️