Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 13 Jamás me aburriré de ti.
Esta escena es apta solo para mayores de 18 años. 🔞🔞🔞
Ariana Brown
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-¿Por qué le cuesta obedecerme? Me embarga la ira al verla cerca de otra mujer; él es solo mío, pero parece no tenerlo claro. Al verlo con esos trajes, se ve aún más atractivo. Al llegar a casa, le muestro su clóset, y se sorprende al encontrar una variedad de zapatos, relojes y todo lo que necesita. Esta noche debe presentarse de manera impecable, ya que tengo la intención de presentarle a personas influyentes que pueden ayudarlo a crecer en su carrera. Después de completar su grado, me gustaría que él trabajara en la empresa de mi padre. Estoy convencido de que podría convertirse en una pieza clave para la organización. Deseo que se esfuerce por superarse a sí mismo. Cuando empieza a revisar todo, lo miro de manera seria y sé que está a punto de plantear su inquietud; por ello, le digo- Ni lo menciones, todo lo que observas es parte de tu futuro, debes acostumbrarte a ello. En la fiesta a la que asistiremos habrá numerosos empresarios y políticos influyentes, es importante que interactúes con ellos para que, en el futuro, puedas aprovechar esas conexiones.
-Él me responde- Ariana, debo regresar a Corea, ese es mi hogar; allí tengo a mi familia. Tengo el permiso por mis estudios, y al finalizar, debo volver.
-yo le digo- Si es por los documentos, yo me encargaré de eso. Seojun, olvida tu hogar; este será tu nuevo hogar y te quedarás a mi lado hasta que me canse de ti.
-Me acerco a él y le hago una señal para que ajuste su altura. Al hacerlo, queda a pocos centímetros de mi rostro y me dice-Entonces, eso es lo que debo hacer: haré que te canses de mí para que me dejes libre.
-lo tomo de la camisa, sonrío y digo- Hazlo, veremos si lo logras.
-Me quedo observando su labio, que es grueso y rosado, y me viene a la memoria el recuerdo de aquella noche en la que nos besamos. No puedo resistir más y lo beso. Él parece paralizado al principio, pero pronto comienza a corresponderme. Nuestro beso se vuelve más apasionado; me gira y me presiona contra la pared mientras sus manos acarician mis piernas. Comienza a darme pequeños besos en el cuello, haciendo que mi corazón palpite con más fuerza. Empiezo a desabotonar su pantalón, pero él se detiene, se aleja de mí y me dice- Mis disculpas, señorita Ariana, por mi atrevimiento, pero tengo que señalar que esto no está bien.
-Se retiro del armario, mientras siento que mi corazón late con fuerza. Me pregunto qué me está sucediendo; de verdad pensé que iba a tener una relación íntima con él. Estoy confundida. Sin embargo, ¿cómo se atreve a rechazarme? ¿Acaso no le resulto atractiva? Aprieto mis manos y salgo del armario, donde escucho el sonido de la ducha. Al entrar, lo veo bajo el agua, con una erección. Me fijo en su impresionante tamaño y noto que comienza a tocarse. Siento cómo palpita mi zona inferior. Muerdo mi labio. Sin pensarlo, me quito el vestido y, quedando desnuda, me acerco a él. Él se vuelve sorprendido e intenta decir algo, pero yo me inclino y le doy un beso mientras empiezo a tocarlo. Entre gemidos, me dice- Señorita, esto no está bien. Por favor, no quiero que se arrepienta después.
-A lo que yo le respondo- Te ordeno que me hagas tuya.
-Él me toma de la cadera y me presiona hacia él, donde siento su amigo en mi abdomen. Me besa con pasión mientras yo paso mis uñas por su espalda. Él me voltea y me presiona contra la pared, me abre las piernas y, poco a poco, entra en mí. Siento un fuego en mi interior; sus movimientos son más rápidos mientras me toma de la cadera. Le pido más entre mis gemidos. Él toma de mi pecho y los presiona. Sale de mí, se arrodilla, yo me volteo y se acomoda en mi zona, donde comienza a hacerme sexo oral. Por lo que lo tomo del cabello, su destreza es impresionante. Desde que no puedo más, llego al clímax en su rostro, lo que provoca su sonrisa. Me levanta y se introduce en mí hasta que ambos alcanzamos el éxtasis, mientras nos besamos. Después de salir del baño, me lleva a la cama, donde acaricia mi cuello, descendiendo lentamente hasta que toma uno de mis pechos en su boca. Continúa besando cada parte de mi cuerpo hasta que se detiene brevemente al llegar a mis costillas, para luego seguir hasta que me vuelve a poseer por completo. Este hombre nunca se cansa; jamás pensé que pudiera ser tan apasionado y ardiente en la intimidad, y eso me fascina. Si él pensaba que me aburriría de él, ahora está claro que eso está muy lejos de suceder. -