Camila es obligada a casarse en lugar de su hermanastra, con un hombre que se encuentra en estado de coma. Acepta con el único fin de poder cubrir los costos médicos del tratamiento de su abuelo materno.
Pero...¿Qué pasará con ella y el contrato cuando su esposo despierte?
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Dudas
-¡Aléjate de mí!- casi le gritó la muchacha- Sí vuelvo a escuchar que llamas a mí esposo, impotente otra vez me voy a asegurar que te quedes sin tus preciosas joyitas- acotó haciendo referencia a las partes íntimas del hombre, sin saber que Adrián los observaba y una sonrisa llena de satisfacción se dibujaba en su rostro- Ahora lárgate- continuó ella sin que fuera necesario decir nada más, y como pudo Andrew se levantó para marcharse.
Adrián y su enfermero se sorprendieron al ver la reacción de la muchacha, casi sintieron ellos mismos el dolor de Andrew en carne propia, pues el golpe había sido bastante fuerte.
-Energica- dijo Adrián sonriendo de lado.
-¿Jefe?- dijo el muchacho detrás de él.
-Mmjjjmm- respondió Adrián.
-¿No dijiste que quieres librarte de ella?- indagó él joven.
-¿Ah, sí? No recuerdo eso- respondió él.
-Realmente eso le debe haber dolido a su hermano- agregó el joven.
-Sí.-dijo en voz alta Adrián.
Sin tener idea de que aquellos dos hombres la observaban y aun llena de enojo debido a la mala actitud de su cuñado, Camila regresó a su habitación. Esa noche se sintió indignada, no podía dejar de recordar el mal rato que Andrew le había hecho pasar, solamente deseaba que no volviera a intentar nada otra vez, por qué de ser así ella no tendría reparo en volver a ponerlo en su lugar como correspondía.
Mientras tanto en la mente de Adrián se repetía una y otra vez la imagen de su hermano siendo golpeado por Camila, imagen que le provocaba cierta diversión. Aunque no debía olvidar que la muchacha se había casado con él únicamente por interés monetario, pero quizás eso podría ser de ayuda a sus propósitos, pensó.
-Quizás ella sea buena esposa, finalmente- dijo en voz alta el hombre, antes de quedarse dormido.
Al día siguiente Camila decidió ir a visitar a su abuelo.
-Mi niña, dime ¿por qué de pronto tu padre decidió internarme aquí?- preguntó él anciano sospechando que había algo muy extraño en toda la situación.
-Yo...Lo convencí de hacerlo- respondió la muchacha.
-Él...¿te trata bien, ahora?- indagó él hombre.
-Sí.- respondió ella en un leve balbuceo y por unos instantes dudó en sí debía o no contarle a su abuelo acerca de su matrimonio- Abuelo, tengo que contarte algo- dijo apenada- me he casado.
-¿Cómo dices? ¿Con quien?- indagó el hombre, entonces ella le contó a su abuelo todo lo ocurrido, y el hombre supo que sus sospechas eran ciertas.
-Pero a pesar de todo, estoy bien allí- terminó diciendo la muchacha, su abuelo la vio con algo de tristeza después de todo ella estaba en esa situación por él.
-Hacen falta dos para un matrimonio- le dijo- recuerdalo siempre, cariño.
Camila asintió con un movimiento de su cabeza y una débil sonrisa en su rostro, aunque con algo de tristeza en su corazón. Sabía a lo que su abuelo se refería y también era más que consciente de que su matrimonio, no era tal. Así que decidió cambiar de tema y luego de hacerle compañía al anciano durante un par de horas regresó a la mansión. Se dirigió a su habitación y allí meditó mucho en las palabras de su abuelo, era verdad eso de que un matrimonio era entre dos y ella estaba dispuesta a intentar un acercamiento con Adrián, él era muy guapo, a ella le gustaba y por lo tanto iba a intentar conquistarlo.
Llegada la tarde, Adrián recibió a Jackson en la mansión, lo había invitado a cenar, además de que tenían asuntos por resolver.
-¿Entonces...teníamos razón en sospechar?- indagó él hombre.
-Me temo que sí, tu accidente no fue tal- respondió su amigo- Alguien intentó matarte, amigo.
-¡Guau! Esa sí que es una declaración fuerte- replicó Adrián- ¿Tienes alguna idea de quien puede haber sido?
-Aún no, pero tengo a mis mejores hombres investigando. Mientras tanto debes seguir con todo esto como lo planeamos.- pidió su amigo mientras servía dos vasos con licor y le acercaba uno a Adrián, quien asentía afirmativamente.
-Espero que no dure mucho todo esto- comentó Adrián- me estoy cansando de fingir.
-Vamos amigo, no te canses que ya casi lo tenemos.- le pidió Jackson- Ahora dime, ¿como siguen las cosas con tu esposa? ¿Andrew, volvió a hacer de las suyas?
-No, él no ha regresado- confirmó él- y con mi esposa- dijo haciendo comillas imaginarias al pronunciar la palabra esposa- todo sigue igual, casi no nos cruzamos.
-¿Y no has pensado en intentarlo?- indagó el muchacho.
-¿Qué cosa?- preguntó Adrián.
-Hacer que tu matrimonio sea real- respondió su amigo- Creo que ella lo vale.
-Mmm...no sé. No creo estar listo para nada con nadie- respondió Adrián y en eso una empleada les aviso que la cena estaba lista.
Al llegar al comedor, su madre estaba allí, acompañada por su hermano, pero faltaba Camila en la mesa.
-¿Y mi esposa?- indagó Adrián al notar la ausencia de la muchacha.
-Aquí estoy, buenas noches y disculpen la demora- dijo Camila a espaldas de Adrián.
Los que estaban alrededor de la mesa dirigieron su mirada hacia la puerta al oírla, ella les sonrió y se acercó a su lugar, cada uno de los hombres allí presentes le dio una mirada distinta. Andrew, la veía con cierta lujuria. Jackson la veía con ternura, y Adrián con cierta intriga, sopesando en su mente las palabras de su amigo cuando le preguntó por qué no lo intentaba.
-Buenas noches, preciosa- fue Jackson quien rompió el silencio, haciendo sonrojar a la muchacha.
-Jackson, ¿como has estado? Me alegra verte- le respondió ella.
-A mi tambien- le dijo él.
-Andrew, madre- dijo Camila pasando su vista hacia su suegra y su cuñado.
-Buenas noches, hija- le dijo la mujer.
-Cuñada- dijo por su parte Andrew, ladeando una sonrisa descarada.
Sonrisa que Adrián logró ver y ante la cual sintió mucho disgusto.
Los empleados sirvieron la cena, y luego de cenar, Camila se disculpó con los presentes, para poder salir al jardín trasero de la casa. Adrián se despidió de su amigo para retirarse a su habitación, sabiendo que Jackson aún no se marcharía. Observó el jardín desde su ventana, hasta que la vio, sentada en la hamaca con la cabeza inclinada hacia arriba mirando el cielo estrellado, algo en esa imagen que observaba lo hizo sonreír.
Minutos después y tal como él había imaginado, apareció Jackson, quien se sentó junto a ella y él los vio charlar de manera muy familiar y amigable, por momentos ambos sonreían, a veces era ella quien lo hacía luego de oír hablar a Jackson durante largo rato.
-¿Será qué Jackson se está enamorando de ella?- se preguntó en voz alta, para luego responderse a sí mismo- No. Eso no es posible, por qué de ser así, ¿por qué me preguntaría si yo quisiera intentarlo?
Esa noche, Adrián se quedó junto al gran ventanal observando la interacción entre su amigo y su esposa hasta que este se marchó de la mansión.
FELICIDADES. ASTA LA PROXIMA.