Pues creer en el amor en 28 días
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capitulo 13
Cómo era de esperar el segundo día esos dos seguían en guerra aunque Camila parecía ganar la última batalla pues Roberto había dormido en el sofá aunque el pent-house tenía más habitaciones todas estaban en desorden ya que ese departamento solo lo ocupaba para algunas fiestas y para llevar algunas conquistas, aunque Camila no la había pasado del todo bien no lo iba a demostrar pues no había podido conciliar el sueño ya que se sentía extraña en ese lugar, cuando bajo a la cocina vio como Roberto dormía en aquel sillón lo que le causa gracia ya que el sillón era muy pequeño comparado con él, siguió su camino hacia la cocina preparo algo de café, pico fruta, preparo pan francés, Roberto se despertó con el olor del café recién hecho y la dulce aroma del pan, Camila sostenía la taza de café el las manos mientras observaba por los enormes ventanales la ciudad, Roberto estaba con la boca abierta pues el sol dejaba expuesta su silueta ya que aun llevaba la playera que dejaba al descubierto sus piernas, Roberto sacudió la cabeza tratando de sacarse todas aquellas ideas tontas.
—Veo que mi querida esposa ha preparado el desayuno—
— Lo siento querido esposo solo he preparado para mi— ella respondía con la misma ironía, aún quedaban algunos panes y fruta la cual tomo Roberto.
—Debo confesar que mi esposa cocina muy bien — dijo mientras comida el pan, Camila comenzó a lavar los trastes que había ocupado, Roberto no pudo contenerse y en un arranque primitivo se colocó detrás de ella la tomo por la cintura, ella pudo sentir la dureza de su hombría, pero no iba dejar que le ganará le excitación con uno de los recipientes tomo agua y se la vertió en dónde se encuentra la descendencia.
—Haber si esto te baja lo caliente—
—No creo mamacita solo tu lo puedes hacer—
—¡Eres un idiota!— dijo ella muy molesta.
Fue directamente a la habitación donde había dejado casi pequeña maleta cerró la puerta y suspiro con impotencia esto sería mucho más difícil de lo que ella imaginó, pues en verdad ese hombre le gustaba pero ella no debía de ser presa fácil.
Roberto le encantaba la forma de ser de Camila ella no era como las otras ella lo había puesto en su lugar río ante lo que le había hecho jamás pensó que ella se atrevería a tanto, parecía una damisela frágil pero no lo era sabía cómo defenderse, Roberto cada vez sentía algo más fuerte por ella y eso que llevaban muy pocos días de conocerse y ya había transformado su mundo.
Después de algunos minutos Roberto comenzó a escuchar música y por su puesto la voz de Camila escucho algunos ruidos de la habitación que le había asignado, fue haber que era lo que estaba ocurrido, él quedó sorprendido al ver a Camila ordenando toda esa habitación los muebles estaban acomodados en su lugar, había limpiado, Roberto se acercó para ayudarla, Camila estaba tan distraída que no se dio cuenta que el estaba ahí, cuando volteo choco con él, Camila brinco y dijo : —¡Eres tú!—.