¿Qué pasa cuándo dos personas muy diferentes se encuentran unidos por una venganza?
Manipulada y controlada por su madrastra Karolay Gilli. Samanta Taylor, una muchacha de 20 años se ha propuesto a cumplir una venganza encontra de la familia Palacios, toda su vida a entrenado para ello. En su camino se topa con Leornad Palacios, quien la hace dudar de todo lo que siente por dicha familia.
Leornad tiene 21 años y ha hederado el carácter de su padre. Es egocéntrico, calcudor y frío, muy temerario ante los enemigos, todo esto lo hace para proteger a su familia.
Él quedará hipnotizado por los ojos de Samanta e intentará averiguar más sobre la misteriosa chica que lo a cautivado por completo.
Ambos estarán atrapados entre el amor y la venganza.
NovelToon tiene autorización de Selena Zambrano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Caza
Desperté en la mansión de los Palacios, hoy iría de caza con Leornad tendría que arreglarme. Tal vez hoy terminé con esta falsedad. La última vez que mandé una carta a mi madre, fue cuando salí de donde me hospedaba, avisándole que conviviría con esta familia, desde ahí no nos hemos informando.
Bajé a desayunar, para mi sorpresa no se encontraba nadie. Tal vez estarían en otro sitio. Continúe caminado y en la sala se encontraba Andrés, estaba con unas piezas de ajedrez y varios estatuillas. Pensé que estaba jugando, me acerqué a donde estaba y le pregunté.
- Hola ¿Qué haces pequeño?
- Hola Sam - dijo con gran alegría al notar mi presencia - Estoy armando una estrategia.
- ¿Y cómo es eso?
- Veras Sam, las piezas del ajedrez representan a un mando, las estatuas son otro mando y los botones son los lobos. Al poner a ambos mandos en el juego el rey es el principal objetivo y dependiendo de este se obtendrá la victoria o la derrota. Como podrás notar el bando de las piezas de ajedrez es más extenso que el bando de las estatuas, esto se debe a la gran cantidad de aliados que tienen. Un movimiento y estaríamos fuera del juego. Nuestro principal objetivo es salvar a los más indefensos - tomó un estatua que se encontraba en medio del juego y me la dio, lo mire gran dulzura - esta pieza se encuentra en medio del tablero porque no sabe a cual de ellas aliarse. Ambos mandos deberán luchar por la pieza del centro, si se la ganan podrán llegar con facilidad al Rey ¿Entiendes Sam?
No sabía que decir, el niño había descrito mi vida en un juego. Lo miré al borde del llanto, tratando de no llorar frente a él. Me agaché y lo abracé mi fuerte.
- Entiendo muy bien.
- ¿Por qué lloras Sam? ¿Dije algo malo?
- No Andrés, no hagas caso, se me metió una basura al ojo, estoy bien.
- ¿Y qué te parece mi juego?
- Me parece increíble, solo que la pieza del centro es confusa.
- Lo sé, pero el chiste es luchar por esa pieza para poder derrotar al rey.
- Entiendo - le dije mirándole a los ojos.
En ese momento llegó Génesis.
- Hola Sam ¿Te pasa algo?
- No, no, no me pasa nada. Yo me retiro Leornad me debe de estar esperando.
- De acuerdo cuídate mucho.
- Nos vemos Sam y preocupa cuidar tus ojos de la basura - dijo Andrés sonriendo.
- Lo haré - le di una sonrisa y me marche.
Leornad...
Estaba esperando en el jardín a que llegara Sam. Otra vez llegaría tarde, como de costumbre.
Cuando la vi, caminaba muy apresurada hasta llegar donde me encontraba. Se había puesto un una camisa color café y unos pantalones negro, llevaba unas zapatillas negras y sus herramientas en la espalda.
- Lo siento, me entretuve con Andrés.
No dije nada por un momento. Después rompí el silencio.
- Vamos Sam, el caballo nos espera.
Fuimos hasta el establo donde se encontraba nuestro caballo.
- ¿Dónde está mi caballo?
- No hay caballo para ti - dije y me monté en el.
- ¿Por qué? ¿Piensas que vaya caminado?
- No, irás conmigo, en mi caballo - Sam puso una expresión en su rostro de seriedad - Los caballos no te conocen y eso solo los pondría nerviosos y te harían caer - Le mentí.
Quería ir con ella lo más cerca posible y no encontré otra forma que esta.
- De acuerdo - dijo ella
Me hice aún lado, para que ella tomara el asiento, tomé sus herramientas y las puse en mi espalda, luego extendí mi mano para que pudiera subir. Ella la tomó con tranquilidad y se trepó. Al sentir su piel acariciando la mía, sentí una paz absoluta, algo que no había sentido con ninguna otra mujer. Su aroma me relajaba. Tomé las riendas del caballo por su cintura y nos marchamos. Sólo un lobo nos acompañaría, mi fiel y solitario amigo.
Llegamos a mi lugar favorito del bosque, se encontraba algo lejos de la mansión, pero valía la pena llegar hasta aquí. Es un lugar tranquilo, donde la naturaleza se podía escuchar y sentir al mismo tiempo.
Ayude a bajar a Sam del caballo con mucho cuidado.
- Te enseñaré un par de trucos para que la caza tenga éxito - dije.
- Pero yo no quiero matar a ningún animal.
- y ¿por qué trajiste arco y flechas?
- Pensé que entrenaríamos nuestra puntería. Leornad yo no quiero matar a ningún animal.
sonreí y luego le dije.
- Mis actividades no son esa, yo capturó a mi presa para saber mis destrezas como cazador. El silencio, es mi camuflaje y estar un paso adelante de la presa es una gran destreza. Una vez capturados los dejo ir, son instintos Sam. Ningún animal a resultado muerto o herido por mí.
- Entiendo - dijo Sam sonriendo.
- Ven, cierra los ojos y concéntrate - Sam obedeció - ahora escucha a la naturaleza, siéntela ¿Qué escuchas?
- Yo, escucho a las aves, también a los insectos.
- Concéntrate más Sam. Trata de sentir a la naturaleza ¿Que es lo que escuchas?
Sam empezó a escuchar el ritmo de unos tambores, pero estos eran suaves, como latidos.
- Escucho el sonido de tambores
- Concéntrate en ese sonido ¿Qué es?
- Son latidos de corazones.
- Visualízalo Sam, ahora toca el suelo con la palma de tu mano y siente el ritmo de los latidos.
- Lo siento, estoy sintiendo.
- ¿Qué es?
- Es, es, es un venado
- ¿Dónde crees que esta?
- Está cerca, puedo sentirlo, se encuentra comiendo.
- Lo tienes Sam, ahora abre los ojos y ve por él.
(Voz del narrador)
Sam abrió los ojos y notó que Leornad no estaba se había ido en silencio. Se dirigió muy siligiosa a donde estaba su presa y tal como lo había sentido se encontraba indefenso, comiendo pasto, no sospechaba de la presencia de Sam. Ella miró a su lado derecho y ahí estaba el lobo, mirando fijamente a la presa. Los ojos de lobo estaban concentrados en esta, podía notar sus orejas como se movían. Él lobo se quedó quieto, indicándole que ella tenía que capturarlo. Comenzó a detectar en ella esa necesidad de correr y cazar, lo hizo, dio unos pasos camufládonse en el suelo, cuando estuvo tan cerca lo atacó, trepándose encima de este. Leornad salió al mismo tiempo que Sam para impedir que este se marchara. Ya lo tenía, Sam sentía esa adrenalina recorrer por todo su cuerpo, por lo que había descubierto en ella. Se quedaron mirando por un tiempo, descuidando a la presa, lo que le dio ventaja de escaparse.
Sam solo reía a igual que Leornad, cayendo al suelo muertos de risa. (fin de la voz del narrador).
Nunca había visto a Sam tan feliz. Nuestra presa había escapado, no me sentía molesto como en muchas veces, todo lo contrario estaba maravillado por las carcajadas de Sam, jamás la había escuchado reír tan fuerte, reírse realmente. Nos levantamos del suelo, le ayude a ponerse de pie.
- Se nos escapó - dijo ella con una enorme sonrisa.
- Nos distraídos un poco, pero valió la pena.
- ¿Por qué lo dices?
iba a responderle, cuando vi a un hombre totalmente cubierto por lodo, cargando consigo un arco, apuntándole a Sam.
- Cuidado Sam - La tome de los hombros, le di media vuelta y me puse frente de ella. Sentí como la fría flecha entró en mi cuerpo, miré a Sam muy confusa por lo que había pasado. Me desvanecí en sus manos y ya no supe nada.