NovelToon NovelToon
Cartas para un alfa que nunca existió

Cartas para un alfa que nunca existió

Status: Terminada
Genre:Romance / Yaoi / Comedia / ABO
Popularitas:553
Nilai: 5
nombre de autor: felina black

Ethan Ashford tiene veinte años, un tío empeñado en casarlo cuanto antes y una lista interminable de pretendientes ricos, educados… e insoportables.

Para librarse de la presión, se le ocurre una broma: inventar a un prometido imposible de investigar. Un alfa extranjero. Un capitán de la Fuerza Aérea de Corea del Sur. Un tal Kang Min-Jae que jamás podría presentarse en Ravenshire.

Una noche, sin pensarlo, Ethan le escribe una carta. Cuatro páginas de confesiones, quejas y sueños que nunca le ha contado a nadie. Y, por capricho, la envía.

Lo que Ethan no sabe es que, en una base aérea de Seúl, existe un hombre llamado Kang Min-Jae. Que la carta llegó a sus manos. Y que no puede dejar de leerla.

Carta tras carta, entre el humor, la soledad y una sinceridad que no se atreve a mostrar de frente, Ethan se enamora de alguien que cree que no existe. Y Min-Jae, que lleva meses guardando cada sobre en un cajón, se enamora de un desconocido al que no sabe cómo responder.

Hasta que una misión militar lo trae a la ciudad de las cartas, a pocas calles de una florería.

¿Qué pasa cuando el destinatario imaginario resulta ser real? ¿Y cuando la verdad hiere más que cualquier mentira?

NovelToon tiene autorización de felina black para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 — Esperando una nueva carta

Los días pasaron rápido.

En Britania, Ethan seguía con su rutina entre la florería, los libros y los interminables sermones de su tío.

En Corea del Sur, Kang Min-Jae continuaba con su vida de capitán de la Fuerza Aérea.

A primera vista, nada había cambiado.

Pero los dos sabían que no era cierto.

Algo era distinto.

Algo pequeño.

Silencioso.

Pero imposible de ignorar.

Ethan terminaba de armar un ramo de rosas cuando Clara apareció a su lado.

—Te ves feliz.

—¿Feliz?

—Sí.

Más feliz que de costumbre.

Ethan arqueó una ceja.

—¿Existe un «normal» para mí?

—Existe.

—¿Y cómo soy yo normalmente?

—Guapo, educado y dramáticamente harto de la vida.

Ethan soltó una carcajada.

—Qué específico.

—Porque es la verdad.

Clara lo observó unos segundos.

—¿Entonces?

—¿Entonces qué?

—Hay alguien.

—¿Qué?

—Llevas días sonriendo solo.

—Yo no estoy sonriendo solo.

—Sí lo estás.

—No lo estoy.

—Que sí.

—Que no.

—Que sí.

—Clara.

—Ethan.

Los dos se quedaron en silencio.

Entonces Clara esbozó una sonrisa de triunfo.

—Lo sabía.

—No sabes nada.

—Hay alguien.

—No hay nadie.

—Sí hay.

Ethan dejó de discutir.

Porque sí había alguien.

O, al menos, algo.

Las cartas.

Curiosamente, escribirle a aquel alfa imaginario se había vuelto una parte importante de sus días.

Cuando le pasaba algo, pensaba de inmediato:

Tengo que contarle esto al capitán Kang.

Era ridículo.

Pero también reconfortante.

Esa noche, Ethan volvió a casa y se sentó frente al escritorio.

Ya no necesitaba pensar mucho para empezar.

La carta parecía escribirse sola.

Querido capitán Kang Min-Jae,

Hoy descubrí que mi empleada cree que estoy enamorado.

Sonrió.

No sé muy bien cómo responder cuando me pregunta por mi vida amorosa.

La tinta siguió corriendo por el papel.

Habló de las flores que habían florecido.

De un gato que aparecía con frecuencia en el jardín.

De la lluvia de la mañana.

De una novela que estaba leyendo.

Cosas simples.

Pequeñas.

Pero que, por alguna razón, quería compartir.

Al terminar, dobló las hojas con cuidado.

Era la novena carta.

Nueve cartas dirigidas a alguien que probablemente jamás las leería.

Aun así, seguía escribiendo.

Mientras tanto, en Seúl...

Min-Jae observaba con disimulo la mesa de correspondencia de la base.

Tratando de parecer natural.

Cosa que no estaba funcionando.

Para nada.

—Capitán.

Levantó la vista.

Ji-Ho estaba parado a su lado.

—¿Sí?

—Llevas cinco minutos mirando esa mesa.

—No es cierto.

—Sí lo es.

—No.

—Sí.

Min-Jae suspiró.

—Pasas demasiado tiempo conmigo.

—El suficiente para darme cuenta de que estás esperando algo.

Min-Jae guardó silencio.

Ji-Ho abrió los ojos como platos.

—Estás esperando otra carta.

Silencio.

—¡De verdad estás esperando otra carta!

—Habla más bajo.

—Dios mío.

—Ji-Ho.

—El misterioso omega británico te conquistó.

—No me conquistó.

—¿Y ya lo llamas por su nombre?

—Porque está escrito en la carta.

—Ah, claro.

Ji-Ho se cruzó de brazos.

—Esto se está poniendo interesante.

—No lo está.

—Sí lo está.

—No.

—Sí.

Min-Jae cerró los ojos.

A veces se arrepentía profundamente de aquella amistad.

Dos días después llegó una nueva correspondencia.

En cuanto el empleado entró a la sala, Min-Jae reconoció el sobre al instante.

El corazón se le aceleró.

Algo raro.

Muy raro.

—Capitán Kang.

El empleado le entregó la carta.

—Gracias.

Trató de mostrarse indiferente.

Fracasó miserablemente.

Ji-Ho lo observaba todo desde lejos.

Sonriendo como un idiota.

Min-Jae lo ignoró por completo.

Esperó hasta quedarse solo.

Entonces abrió el sobre.

Una carta nueva.

Historias nuevas.

Pensamientos nuevos.

Nuevas quejas sobre los pretendientes.

Nuevas descripciones de flores.

Y de nuevo aquel humor ligero que parecía convertir las situaciones comunes en algo especial.

Sin darse cuenta, Min-Jae pasó más de una hora leyendo.

Cuando terminó, volvió al principio.

Y la releyó entera otra vez.

Un detalle le llamó la atención.

Una frase sencilla.

A veces creo que eres el único que de verdad me escucha.

El capitán se quedó inmóvil.

Si Ethan supiera la verdad...

Descubriría que de verdad había alguien escuchando.

Alguien que leía cada palabra.

Que guardaba cada carta.

Que esperaba la siguiente.

Esa misma noche, Min-Jae abrió un cajón vacío en su departamento.

Colocó con cuidado las dos cartas ahí dentro.

Luego cerró el cajón.

Se quedó mirándolo unos segundos.

Era raro.

Muy raro.

Pero tampoco quería perder esas cartas.

Porque, de alguna manera, hacían que sus días fueran menos silenciosos.

Mientras tanto, en Britania, Ethan terminaba otra página.

La décima carta.

Sin saber que le escribía a un hombre real.

Sin saber que aquel hombre empezaba a esperar con ansias cada sobre.

Sin saber que, poco a poco, la distancia entre ellos se estaba acortando.

Carta tras carta.

Palabra tras palabra.

Sentimiento tras sentimiento.

1
Rem Jimenez
pensé que estaba releyendo el capítulo anterior, sólo que editado en algunas partes. 🧐
Rem Jimenez
Y la carta!? 😭😭
Rem Jimenez
Por más bueno que sea, no me fío de él.
Rem Jimenez
Por qué la Carta de Kang no le ha llegado? 🧐
Rem Jimenez
Espero que sigas escribiendo, me está encantando tu historia. 🥰😭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play