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La Puerta Del Quebranto

La Puerta Del Quebranto

Status: En proceso
Genre:Demonios / Terror / Casos sin resolver
Popularitas:142
Nilai: 5
nombre de autor: Gil Carcamo

Sinopsis

Hay dolores que sanan con el tiempo.

Y hay otros que abren puertas.

En el Japón actual, una serie de desapariciones y muertes inexplicables tiene un inquietante punto en común: todas las víctimas atravesaban un profundo sufrimiento antes de que el horror comenzara.

Cuando una joven, devastada por una ruptura amorosa, empieza a experimentar sucesos imposibles, el investigador Gabriel Salazar descubre que una antigua entidad demoníaca intenta apoderarse de su cuerpo. Pero salvarla no será suficiente. Detrás de esa posesión se oculta un plan mucho más oscuro, capaz de cambiar para siempre el mundo de los vivos.

Porque los demonios no derriban puertas...

Esperan a que alguien las abra.

NovelToon tiene autorización de Gil Carcamo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 11

Los que observan

La figura no se movió.

Permanecía inmóvil al otro extremo del túnel, envuelta por una oscuridad que parecía respirar.

La linterna de Gabriel apenas alcanzaba a dibujar el contorno de su silueta.

No distinguía su rostro.

Solo aquella voz.

Cansada.

Como si cada palabra le costara un esfuerzo inmenso.

—Porque cuando ellos aprenden tu rostro...

...nunca vuelven a olvidarlo.

Valeria sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Quiénes son ellos?

La figura guardó silencio.

No porque no quisiera responder.

Parecía estar escuchando.

Gabriel también lo percibió.

Algo había cambiado.

Las voces habían desaparecido.

Los ojos seguían bajo las vías...

Pero ahora todos miraban exactamente en una misma dirección.

No hacia Gabriel.

No hacia Valeria.

Miraban hacia la mujer.

Como si incluso ellos le temieran.

Gabriel dio un paso al frente.

—¿Quién eres?

La silueta levantó lentamente la cabeza.

Durante un instante, la luz alcanzó parte de su rostro.

Era una mujer joven.

El cabello oscuro le caía sobre los hombros, cubierto por polvo y pequeñas manchas de tierra.

Sus ojos reflejaban un cansancio imposible de describir.

No había odio en ellos.

Solo una tristeza que parecía haber sobrevivido a generaciones enteras.

—Mi nombre ya no importa.

Hace mucho que dejaron de llamarme por él.

Gabriel sintió que aquellas palabras escondían una verdad demasiado pesada.

—Entonces dime por qué nos advertiste.

La mujer miró a Valeria.

—Porque ella todavía puede regresar.

Valeria dio un paso involuntario hacia adelante.

—¿Regresar de dónde?

La mujer no respondió.

En cambio, levantó lentamente una mano y señaló el suelo.

—Escuchen.

Los tres guardaron silencio.

Al principio no oyeron nada.

Luego...

Un sonido.

Lento.

Constante.

Como un corazón latiendo.

Tum...

Tum...

Tum...

Pero no provenía de ninguno de ellos.

Venía de las profundidades.

Debajo de las vías.

Debajo de la roca.

Debajo del túnel.

Valeria sintió que el suelo vibraba con cada latido.

Gabriel cerró los ojos por un instante.

Nunca había leído nada parecido.

Aquello no era un terremoto.

Era algo vivo.

La mujer volvió a hablar.

—No es un lugar.

Es una prisión.

Gabriel abrió los ojos.

—¿Qué hay encerrado ahí abajo?

La mujer tardó varios segundos en responder.

Cuando lo hizo, su voz apenas era un susurro.

—No preguntes qué.

Pregunta... quién.

Un crujido estremeció el túnel.

El latido se hizo más fuerte.

Tum...

El polvo comenzó a caer desde el techo.

Tum...

Las antiguas vías vibraron bajo sus pies.

Tum...

Entonces ocurrió algo que ninguno esperaba.

Todos los ojos desaparecieron al mismo tiempo.

No se cerraron.

Simplemente dejaron de estar allí.

Gabriel apuntó la linterna hacia las grietas.

Vacías.

Completamente vacías.

Valeria respiró aliviada.

—¿Se fueron?

La mujer negó lentamente.

Y por primera vez, el miedo apareció en su rostro.

—No...

Dejaron de observar.

Porque ahora...

Él nos está observando.

El corazón bajo la tierra dio un único latido, tan fuerte que el túnel entero pareció doblarse sobre sí mismo.

La linterna de Gabriel se apagó.

La oscuridad los envolvió por completo.

Durante un segundo eterno, nadie respiró.

Entonces, desde algún lugar frente a ellos, una voz profunda habló con una calma insoportable.

No gritó.

No amenazó.

Solo pronunció una frase.

—Gabriel Salazar...

Has tardado mucho en llegar.

El investigador sintió que la sangre se le helaba.

Aquella voz no era la misma que había escuchado en el santuario.

Era más antigua.

Más serena.

Y mucho más peligrosa.

Porque sonaba como alguien que llevaba siglos esperando exactamente ese momento.

La linterna volvió a encenderse por sí sola.

La mujer había desaparecido.

Frente a Gabriel y Valeria solo quedaban las vías abandonadas...

Y una enorme puerta de piedra que antes no estaba allí.

En su superficie, grabado con una precisión imposible, aparecía el mismo símbolo que habían encontrado en el Expediente 1908.

Pero esta vez estaba completo.

Y debajo de él había una inscripción que hizo que Gabriel sintiera un terror que nunca había conocido.

"Aquí termina la espera."

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