Valeria, una exitosa empresaria, se aleja de todo para descansar y encuentra a un hombre herido sin memoria. Al cuidarlo, surge un amor profundo entre ellos. Pero cuando él recupera su identidad, regresa con su esposa e hijo y descubre una traición peligrosa: su esposa solo lo quiere por dinero y planeó matarlo. Ahora debe elegir entre su pasado o el amor verdadero.
NovelToon tiene autorización de cindy angulo montoya para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El vacío que deja
El silencio no era nuevo para Valeria.
Pero nunca había pesado tanto.
La cabaña seguía igual: ordenada, limpia, perfecta… y completamente vacía. Cada rincón parecía recordarle que alguien había estado ahí. Alguien que ahora ya no estaba.
Valeria caminó lentamente por la sala.
Sus pasos sonaban más de lo normal.
Como si el lugar también sintiera la ausencia.
Se detuvo frente al sofá.
Ahí donde él había despertado.
Donde lo había cuidado.
Donde todo había comenzado.
Cerró los ojos.
Y por primera vez en mucho tiempo…
No tuvo control sobre lo que sentía.
Pasaron horas.
Tal vez días.
El tiempo dejó de ser claro.
Valeria intentó volver a su rutina: llamadas, correos, decisiones. Pero nada funcionaba. Su mente no estaba en los negocios.
Estaba en él.
En Daniel.
En su voz.
En su mirada.
En todo lo que no había dicho.
—Debí detenerlo…
La frase salió en voz baja.
Pero ya era tarde.
Mientras tanto, lejos de ahí, Daniel caminaba por una carretera.
Solo.
Sin rumbo exacto… pero con un objetivo claro: volver a su vida.
Su mente seguía llena de fragmentos.
El niño.
La mujer.
La discusión.
El accidente.
Todo estaba ahí… pero incompleto.
Se detuvo a un lado del camino.
Respiró profundo.
Y entonces…
Otro recuerdo.
Más claro.
Una casa.
Una puerta.
Una voz femenina.
—Llegas tarde, Daniel.
Abrió los ojos de golpe.
—Laura…
El nombre salió sin pensarlo.
Era ella.
Lo supo.
Daniel apretó los puños.
Cada recuerdo lo acercaba a su verdad…
Pero también lo alejaba de Valeria.
Y eso dolía más de lo esperado.
Regresó al camino.
Esta vez con más prisa.
Con más urgencia.
Porque ya no estaba buscando quién era…
Sino enfrentarlo.
En la cabaña, Valeria tomó una decisión.
Se levantó de golpe.
Caminó hacia la mesa donde había dejado su teléfono apagado desde el primer día.
Lo tomó.
Lo miró.
Dudó.
Encenderlo significaba volver.
A su mundo.
A su vida.
A todo lo que había dejado atrás.
Pero también significaba una cosa más…
Olvidarlo.
O al menos intentarlo.
Presionó el botón.
La pantalla se iluminó.
Notificaciones.
Llamadas perdidas.
Mensajes.
Todo volvió de golpe.
El ruido.
La presión.
La realidad.
Valeria respiró hondo.
—Es lo mejor…
Pero no lo sentía así.
Porque aunque todo volvía a la normalidad…
Había algo que ya no encajaba.
Algo que no podía borrar.
Algo que no podía controlar.
Y en ese instante, sin saberlo…
Ambos estaban haciendo lo mismo.
Volviendo a sus vidas.
Pero llevando consigo…
Algo que no pertenecía a ese lugar.
Y que tarde o temprano…
Los haría reencontrarse.
Valeria enfrenta el vacío tras la partida de Daniel, intentando retomar su vida sin éxito. Todo le recuerda a él. Mientras tanto, Daniel comienza a recuperar más recuerdos, incluyendo el nombre de su esposa, Laura, y decide volver a su antigua vida. Ambos siguen caminos separados, pero cargan el mismo sentimiento: no pueden olvidar lo que vivieron juntos. Sin saberlo, ese vínculo los mantiene conectados, preparando el camino para un futuro reencuentro inevitable.Reencuentro inevitable pronto