Ella pasa una noche apasionada y fruto de esa noche queda embarazada su madre hace todo lo posible por separarlos
NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 11
Camila caminaba de un lado a otro en su habitación.
Estaba furiosa.
—No puedo creer que esa mujer esté viviendo en esta casa.
Su madre estaba sentada tranquilamente en un sillón.
—Debes mantener la calma.
Camila se detuvo.
—¿La calma?
Apretó los puños.
—Esa mujer está acercándose demasiado a Alejandro.
Su madre suspiró.
—Entonces haz lo que siempre haces.
Camila levantó la mirada.
—¿Qué quieres decir?
Una sonrisa fría apareció en el rostro de su madre.
—Hazle la vida miserable.
Camila sonrió lentamente.
—Oh… eso lo puedo hacer muy bien.
Miró por la ventana hacia el jardín donde Valeria jugaba con Mateo.
—Le voy a hacer la vida imposible… hasta que decida irse.
Mientras tanto…
En otra parte de la mansión.
Isabella estaba sentada con Valeria en la cocina.
—Mi madre es insoportable —dijo sin rodeos.
Valeria levantó las cejas.
—¿Tanto así?
Isabella soltó una risa amarga.
—Ella y la madre de Camila son mejores amigas.
Valeria entendió de inmediato.
—Entonces…
Isabella asintió.
—Exacto.
—Mi madre quiere entrar a un club social muy exclusivo donde está la madre de Camila.
Rodó los ojos.
—Y como en ese mundo todo funciona con apariencias…
—decidió que la mejor forma de quedar bien era casar a Alejandro con Camila.
Valeria bajó la mirada.
—Eso es muy triste.
Isabella suspiró.
—Lo peor es que mi hermano siempre termina pagando las manipulaciones de mi madre.
Valeria miró hacia el jardín donde Alejandro jugaba con Mateo.
—Él parece… muy solo.
Isabella lo observó también.
—Lo está.
Luego sonrió un poco.
—Por suerte no todos en esta familia somos un desastre.
Valeria levantó una ceja.
—¿Ah no?
Isabella se rió.
—Bueno… en realidad sí.
Se inclinó un poco hacia ella.
—¿Te conté que tenemos otro hermano?
Valeria negó.
—No.
—Se llama Dante.
Valeria esperó.
Isabella suspiró.
—Es hijo de un desliz de mi padre.
Valeria abrió los ojos.
—Oh…
—Mi madre lo odia —continuó Isabella— porque le recuerda que mi padre le fue infiel.
—Pero Alejandro y yo lo adoramos.
Valeria sonrió.
—Eso habla bien de ustedes.
Isabella levantó un dedo.
—No cantes victoria.
Una sonrisa divertida apareció en su rostro.
—Dante también es un desastre.
—¿Por qué?
—Porque es un mujeriego.
Justo en ese momento…
La puerta principal de la mansión se abrió.
Una voz masculina resonó en el salón.
—¡Familia! ¡Llegó su hijo favorito!
Isabella se llevó la mano a la frente.
—Hablando del diablo.
Un hombre alto, elegante y muy seguro de sí mismo entró al salón.
Tenía una sonrisa encantadora.
—¿Me extrañaron?
Doña Úrsula lo miró con frialdad.
—Llegaste sin avisar.
—Como siempre —respondió él con una sonrisa descarada.
Entonces sus ojos recorrieron la sala.
Hasta que se detuvieron en la cocina.
Donde estaba Valeria.
El mundo pareció detenerse un segundo.
Dante levantó ligeramente una ceja.
—Vaya…
Isabella suspiró.
—Oh no.
Dante caminó hacia la cocina.
Sin apartar la mirada de Valeria.
—¿Y esta belleza quién es?
Valeria lo miró con calma.
—Valeria.
Dante sonrió encantado.
—Dante Mendoza.
Le extendió la mano.
Pero Valeria no la tomó.
Solo asintió con educación.
—Mucho gusto.
La indiferencia lo tomó por sorpresa.
Y por alguna razón…
Eso le gustó.
Mucho.
Una sonrisa divertida apareció en su rostro.
Porque para un hombre acostumbrado a que todas las mujeres lo adoraran…
que una lo ignorara era extremadamente adictivo.
Isabella murmuró para sí misma:
—Perfecto.
—Ahora tenemos otro problema.
Porque Dante Mendoza acababa de decidir algo.
Y cuando Dante decidía algo…
Nunca se rendía fácilmente.
Él coquetea descaradamente
Ella lo ignora o lo pone en su lugar
Y eso lo vuelve más interesado todavía
Dante apoyó el codo en la mesa mirando a Valeria.
—Tengo una pregunta muy seria.
Valeria ni levantó la vista.
—Eso es difícil de creer.
Dante sonrió.
—¿Siempre eres tan fría conmigo?
—Solo con hombres problemáticos.
Dante se llevó una mano al pecho.
—Me estás rompiendo el corazón.
Mateo lo miró curioso.
—¿Te duele?
Dante lo levantó en brazos.
—Mucho, campeón.
Luego señaló a Valeria dramáticamente.
—Tu mamá es cruel conmigo.
Mateo miró a su madre.
—Mamá… no seas mala con tío Dante.
Alejandro, que estaba escuchando todo, dejó la taza sobre la mesa.
—No es su tío.
Dante sonrió lentamente.
—Relájate hermanito…
—solo estoy ayudando a la familia.