Ella fue condenada a muerte por el príncipe heredero, su propio esposo. Los dioses, apiadados de su destino, le dieron una segunda oportunidad. Ahora ha regresado con un solo propósito: cambiar su historia y lograr que él se enamore de ella.
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Cap11: ¿Tomar té?
Los pasillos del palacio se encontraban en total silencio, los sirvientes y nobles caminaban de un lado a otros sin hacer ningún ruido. Todos me veían y hacían un reverencia impecable. Lore se encontraba unos pasos detrás se mi, nos diriguiamos al despecho que me había asignado para empezar a trabajar sobre los temas del castillo.
—Lore —le hice una señal con la mano para que avansara —¿has sabido algo de mi marido?
—No su alteza —dijo en voz baja —hace una semana volvió a salir de viaje a Normun.
—¿Por qué va tanto halla? —di unos pasos más y me detuve frente a unas grandes puertas —Lore, necesito me traigas información sobre Normun y por qué William van tan seguido.
—Cómo ordene su alteza —hizo una reverencia y se retiró.
El interior de la oficina estaba impecable, la tenue luz del Sol entraba por las grandes ventanas. Los estantes estaban cubiertos de numerosos libros y papeles bien organizados. Los dos escritorios estaban relucientes y sobre uno habían unos cuantos papeles con una pluma al lado.
—Ese debe ser el mío —avance hacia el y me senté —el trabajo comienza.
Me pasé la mañana completa entre papeles y tinta, comiendo apenas una galleticas que me llevó Lore. El trabajo ya estaba agotandome, necesito un descanso. Sobre una esquina de mi mesa había una carta sellada con el sello de la familia Evan.
"Querida Reina, le escribo esta carta para invitarla formalmente a tomar el té. Se que es una persona muy ocupada pero espero nos pueda acompañar al menos un rato. Saludos de la condesa Miriam"
—¿Tomar el té? —enarque una ceja y luego suspiré —bueno, así podré ver como le va a nuestra querida Sofia.
*_*
El viaje estaba comenzando a ser agotador, no sabía que la mansión de los Evan fuera tan lejos del palacio. Lore por suerte me acompañaba, iba a cuidarme por si esa loca así algo contra mi. Decidí no llevar guardia ya que solo iba a tomar té, lo veía algo imprudente.
—Sigo pensando que tendrían que haber venido guardias —dijo Lore preocupada y mirándome con suplica.
—Hubiese sido descortés —mis ojos se posaron en el enorme cielo azul y un leve suspiro escapó de mis labios.
—Usted es la Reina —dijo apretando levemente los puños sobre sus piernas —debe estar siempre protegida.
—Se defenderme sola... no te preocupes por mí.
El carruaje paró y el cochero anunció que ya habíamos llegado, Lore bajó primero abriendo la puerta y ayudándome.
La propiedad era grande más de lo que había imaginado y un "poco" llamativa. El jardín era enorme y un "poco" exagerado, las fuentes que lo adornaban eran grandes con estatuas de sirenas u otros peces.
Caminamos por las enormes escaleras de la entrada, donde en la puerta nos esperavan dos sirvientas con una amplia sonrisa, fingida y falsa, pero amplia.
—Bienvenida su alteza —hablaron al unísono e hicieron una reverencia impecable como si la hubiesen estado ensayando por horas.
—Gracias —hice un leve gesto con la cabeza.
—La marquesa y las demás invitadas la están esperando en el jardín trasero —dijo una de las sirvientas. —por aquí por favor.
Dio media vuelta esperando a que la siguiese, caminamos por varios corredores hasta llegar a una pierta lateral que daba al jardín, la decoración en el interior era ostentosa.
*Sofia debe sentirse muy feliz aquí-pensé y solté una breve risa-
—Allí están —la sirviente se detuvo y señaló una enorme mesa que estaba colocada en el jardín más exagerado que el anterior.
Allí se encontraban unas cuantas nobles riendo y contando chismes como si no tuviesen nada mejor que hacer. Sus risas eran tan fingidas e hipócritas que me daban nauses y justo sentada al lado de la marquesa Miriam estaba Sofia. Su cara era de inocencia completa, su risa apenas un leve suspiro y sus enormes ojos aunque rojos eran encantadores.
En fin Sofia Rudwi era encantadora, de esas que ningún hombre se les resiste y de las que son capaces de arruinar familias completas y luego decir "yo no fui".
Me acerqué a paso lento y con una pequeña sonrisa en mis labios.
—Buenos días señoras —saludé con elegancia —gracias por invitarme marquesa.
Todas se levantaron e icieron una breve reverencia, demasiado informal.
—Bienvenida majestad —dijeron todas.
Sofia me miraba con odio, su carita de niña buena había desaparecido drasticamemte y ahora solo había repulsión y desagrado, sabía que estaba tramando algo. Pero no me iba a dejar humillar por ella.
—Veo que se encuentra muy bien señorita Rudwi —la miré y esboce una sonrisa angelical —me alegra mucho.
Y así Sofia volvió a mostrar su cara de buena chica y señorita hipócrita.
—Su alteza, gracias por asistir.