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Seleriun

Seleriun

Status: Terminada
Genre:Mundo mágico / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚫⚠️Esta historia, termina en POLIAMOR. Sigan de largo si no les gusta y, no denuncien por fa...⚠️🚫

Seleriun, una deidad que intenta esconderse y encajar en un mundo mortal, a aceptar su inmenso poder.
Lucha contra su propia naturaleza, mientras el destino y sus enemigos lo obligan a revelarse.
(Es la continuación de "Luna de Plata")

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El dragón y el príncipe del mar

El Valle de los Susurros era un lugar que no figuraba en los mapas de los hombres ni en los cantos de los elfos. Era una fractura en la geografía del mundo, un rincón donde la magia se filtraba desde el núcleo de la tierra en forma de niebla plateada. Allí apareció Seleriun, cayendo de rodillas sobre un lecho de flores que brillaban con luz propia al sentir su contacto divino.

-Por fin... silencio.- susurró, abrazándose a sí mismo.

Su cabello platino recuperó su longitud natural, fluyendo como una cascada de metal líquido hasta su cintura. Sus ojos, liberados de todo filtro, proyectaban nebulosas enteras sobre las paredes de roca del valle. Seleriun no era un estudiante mediocre ni una pieza de ajedrez diplomática. Era el dueño de las mareas y el tiempo, y en ese lugar solitario, su poder se sentía en casa.

Sin embargo, la soledad tenía un precio. El valle empezó a susurrarle. Los ecos de conversaciones pasadas rebotaban en las piedras: la voz posesiva de Galen llamándolo Gris, la súplica de Alec sobre el destino de las Islas Azules, y las advertencias de su abuelo Nick sobre el peso de ser una deidad. Seleriun cerró los ojos con fuerza. Sabía que no podía esconderse para siempre, pero necesitaba que el mundo entendiera que él no era un trofeo.

Mientras tanto, en el Palacio de Cristal, el ambiente era volcánico. La Reina Solana y el Rey Obsidius observaban con una mezcla de autoridad y cansancio el desastre en su patio principal. Galen, con sus alas carmesí aún desplegadas y soltando chispas de fuego, estaba a punto de lanzarse sobre Alec, quien mantenía una barrera de agua giratoria a su alrededor.

-¡Tú lo sabías!- rugió Galen, su voz rompiéndose por la furia  -Sabías quién era y lo usaste para tus estúpidos juegos de palacio. ¡Lo asustaste con tus deudas de océano!

-¡Y tú lo asfixiaste con tu obsesión de dragón!- replicó Alec, su calma diplomática hecha añicos -Lo seguiste como a una presa, Galen. Lo trataste como algo que podías enjaular en tu cueva. Seleriun huyó de ambos.-

-¡SUFICIENTE!- La voz de Brante resonó como un trueno. El abuelo dragón caminó hacia ellos, y su sola presencia hizo que el fuego de Galen se apagara por puro instinto de jerarquía -Mi nieto se ha ido porque ustedes dos se comportaron como niños peleando por un juguete. Han violado la paz de este reino y han provocado a una deidad que apenas está aprendiendo a no destruir el mundo cuando se enoja.-

Nick apareció detrás de Brante, sosteniendo los dos trozos de la pluma de fénix rota de Susy. Su rostro, usualmente amable, estaba gélido.

-Seleriun se ha movido a un plano que ni siquiera yo puedo rastrear con precisión.- dijo Nick -Pero conozco a mi nieto. Ha ido a un lugar de purificación. Si quieren encontrarlo, tendrán que dejar de intentar matarse.-

Galen y Alec se miraron con un odio puro, pero la lógica de Nick era aplastante. Ninguno de los dos tenía el poder de rastrear a una deidad que no quería ser encontrada.

-¿Qué sugieres, Brujo de Plata?- preguntó Galen, apretando los puños hasta que sus nudillos blancos crujieron.

-Una tregua de sangre.- propuso Nick -Alec tiene el conocimiento de las corrientes antiguas y los mapas estelares de las islas. Galen tiene el olfato de sangre de los dragones de Arev. Si combinan sus habilidades, podrán localizar la fractura espacial que dejó Seleriun. Si van por separado, se perderán en el vacío.-

El silencio que siguió fue tenso. Galen escupió una pequeña llama al suelo, indignado.

-¿Tengo que trabajar con este príncipe de seda?-

-Y yo tengo que soportar el olor a azufre de una bestia.- respondió Alec, aunque bajó su guardia de agua -Pero si es la única forma de asegurar que Seleriun esté a salvo... acepto.-

Nick asintió y, usando un poco de magia prohibida, unió los dos trozos de la pluma de Susy con un hilo de luz plateada.

-Susy está escribiendo el final de esta locura, pero ustedes son los que deben caminar las páginas. Vayan. Si Seleriun ve que pueden actuar con honor, quizás les permita acercarse. Si no... él mismo se encargará de borrarlos de su historia.-

Horas después, el inusual dúo partió hacia las fronteras del Reino. Galen volaba bajo, sus alas creando sombras gigantescas sobre los bosques, mientras Alec cabalgaba un corcel de espuma que se deslizaba por los ríos con una velocidad sobrenatural. No se hablaban, pero la conexión mágica que Nick les impuso les permitía sentir la dirección del rastro de platino líquido que Seleriun había dejado.

De vuelta en el Valle de los Susurros, Seleriun se encontraba frente a un espejo de agua natural. Al tocar la superficie, vio las imágenes de sus perseguidores. Vio a Galen y a Alec moviéndose juntos, unidos por una tregua frágil pero real.

-Así que han decidido cooperar- Susurró Seleriun con una sonrisa triste -Interesante. Pero el valle no los dejará pasar tan fácilmente.-

Seleriun se puso en pie. Su túnica de hilos de oro y plata brilló con fuerza. Decidió que no volvería a ser Sil. Si ellos querían a la deidad, tendrían que enfrentarse a las pruebas que el valle les pondría: sus propios miedos, sus propias ambiciones y, sobre todo, la verdad de por qué deseaban a Seleriun.

En su estudio, Susy miraba la pluma remendada. La tinta ahora era de un color tornasolado, mezclando el rojo del dragón, el azul del mar y el plata de la luna.

-Esto es lo que llamo un desarrollo de personaje forzado. -rio Susy, aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas—. Nick, espero que Seleriun sepa lo que hace. El valle es peligroso incluso para un dios.-

-Él es un tejedor.- respondió Nick, abrazándola -Está tejiendo su propio destino. Nosotros solo somos los que sostienen el hilo.-

El viaje hacia el centro del valle había comenzado. El dragón y el príncipe del mar estaban a punto de entrar en un territorio donde sus títulos no valían nada, y donde el chico al que ambos creían conocer les demostraría que la plata, aunque hermosa, puede ser más afilada que cualquier espada.

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yeimy ferrer
quiero ver la negociación en la noche de bodas
Skay P.: ¿De verdad? ¿Qué te gustaría? ¿Qué la pasen los cuatro juntos o que se turnen?
El dato mágico es: Seleriun es descendiente de dragones (Obsidius) puede pasar muchas cosas😘
total 1 replies
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