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Renací Para Amar Al Villano

Renací Para Amar Al Villano

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Omegaverse / Amor eterno / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Tras morir en su mundo anterior, Ariel despierta en el cuerpo de un omega marcado como villano en una sociedad omegaverse brutal y jerárquica. Todos aseguran que este omega traicionó, manipuló y causó la muerte de varios alfas importantes.
Pero Ariel no recuerda haber hecho nada de eso.
Condenado a un matrimonio arreglado con un alfa violento —un enlace que, en realidad, es una sentencia de muerte encubierta—, Ariel intenta sobrevivir en silencio… hasta que aparece Kael, un delta poderoso, temido por muchos y leal a nadie… excepto a él.
Kael no solo lo ayuda a escapar.
Lo protege.
Lo reconoce.
Lo ama.
Y Ariel pronto descubrirá que:
Ya se conocieron en otra vida
En esta misma vida, Kael lo conoció cuando ambos eran niños
Kael lo ha buscado en cada existencia
Y que la historia del “omega villano” es una mentira cuidadosamente construida

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12 – NACER EN MEDIO DEL CAOS

El amanecer los encontró en movimiento.

Ariel caminaba despacio, apoyándose de vez en cuando en Kael, no por debilidad, sino porque su cuerpo comenzaba a reclamar espacio, atención, cuidado. No era aún visible para el mundo, pero dentro de él algo crecía con una insistencia silenciosa, como si ya comprendiera que el peligro no había terminado.

Kael lo notaba todo.

Cada respiración más lenta.

Cada pausa innecesaria.

Cada vez que Ariel se llevaba la mano al vientre con un gesto casi inconsciente.

—Descansaremos pronto —dijo el delta, sin mirarlo, pero ajustando el paso para acompasarse al suyo.

Ariel asintió. Ya no sentía la necesidad de demostrar fortaleza todo el tiempo. Aprendía, poco a poco, que confiar también era una forma de resistencia.

Llegaron al asentamiento al caer la tarde. No era una ciudad, sino un punto intermedio: comerciantes, refugiados, viajeros que preferían no ser vistos por el Consejo. El tipo de lugar donde las verdades incómodas sobrevivían entre murmullos.

Kael se tensó de inmediato.

—Aquí hay ojos —murmuró.

—Lo sé —respondió Ariel—. Pero también hay voces.

Entraron.

Las miradas no tardaron en posarse sobre ellos. Kael destacaba demasiado. Ariel también, aunque de otra forma: su porte delicado contrastaba con la firmeza con la que caminaba, con la forma en que no bajaba la cabeza.

Los rumores se movían más rápido que las personas.

—Es él…

—El omega del Consejo…

—Dicen que mató a su esposo…

—Dicen que está maldito…

Ariel los escuchó.

Todos.

Antes, esas palabras lo habrían reducido a cenizas por dentro. Ahora, dolían, sí, pero ya no lo definían.

Kael se colocó ligeramente delante de él, gesto protector, instintivo.

—No —dijo Ariel en voz baja—. Déjame.

El delta lo miró, sorprendido.

—Ariel…

—Si no empiezo ahora, nunca lo haré.

Dieron unos pasos más hasta quedar en el centro del asentamiento. Las conversaciones se apagaron poco a poco, como si el aire mismo se contuviera.

Ariel respiró hondo.

—Sé quién creen que soy —dijo, su voz clara, firme—. Sé lo que han oído.

Algunas personas retrocedieron. Otras se quedaron inmóviles.

—Dicen que soy un villano. Que traigo desgracia. Que merezco morir en silencio.

Su mano se apoyó en su vientre. No con dramatismo, sino con verdad.

—Pero estoy vivo. Y llevo vida dentro de mí.

Un murmullo recorrió el lugar.

—Ese hijo —intervino una voz— pertenece al imperio.

Kael dio un paso al frente, pero Ariel lo detuvo con un gesto.

—No —respondió Ariel, elevando la voz—. No pertenece a nadie. Como yo nunca pertenecí.

Alzó el rostro, dejando que todos lo vieran. No había sumisión en su postura. Tampoco arrogancia. Solo dignidad.

—Me casaron sin preguntarme. Me acusaron sin escucharme. Me marcaron con crímenes que no cometí para justificar su control.

Un silencio pesado cayó sobre el lugar.

—Huir me mantuvo vivo —continuó—. Pero enfrentar la verdad es lo único que puede cambiar algo.

Un anciano dio un paso adelante.

—¿Y por qué deberíamos creerte?

Ariel lo miró directamente.

—Porque no estoy pidiendo perdón —respondió—. Estoy reclamando mi derecho a existir.

Kael sintió algo romperse dentro de su pecho.

Ese no era el omega asustado que había encontrado huyendo.

Ese era alguien que había sobrevivido… y había elegido no odiar.

—Si el Consejo viene —añadió Ariel—, lo hará para arrebatarme a mi hijo. Para usarlo. Para repetir la historia.

—Y no lo permitiré —dijo Kael, con voz firme, avanzando ahora sí—. No aquí. No nunca más.

La tensión estalló cuando llegaron los guardias.

El asentamiento se llenó de caos: gritos, pasos, órdenes. Kael reaccionó al instante, moviéndose como una sombra letal, abriendo espacio, desviando ataques, siempre regresando a Ariel.

Pero el cuerpo de Ariel eligió ese momento.

Un dolor agudo lo atravesó, obligándolo a doblarse.

—Kael… —jadeó.

El delta lo sostuvo antes de que cayera.

—No —susurró—. Aún no… es muy pronto…

Ariel respiraba con dificultad. No era parto. Era estrés. Su cuerpo protegiendo lo que llevaba dentro.

Kael rugió, una advertencia pura.

—¡Aléjense!

Algunos retrocedieron. Otros dudaron.

Fue entonces cuando algo cambió.

Las personas del asentamiento comenzaron a interponerse.

—¡Déjenlos!

—¡No es un criminal!

—¡Está protegiendo a su hijo!

El Consejo nunca había esperado resistencia.

Kael aprovechó el caos, cargando a Ariel con cuidado, alejándolo del centro del conflicto. Se refugiaron en una construcción abandonada, donde el silencio volvió a envolverlos.

Ariel temblaba.

—Lo siento… —susurró—. Puse a todos en riesgo.

Kael lo sostuvo con firmeza.

—No —respondió—. Les diste una razón para dejar de tener miedo.

Apoyó la frente en la suya.

—Nuestro hijo va a nacer en un mundo distinto. No perfecto… pero distinto.

Ariel cerró los ojos, dejando que el cansancio lo alcanzara.

Por primera vez, no se sentía culpable por existir.

El caos había sido inevitable.

Pero entre ruinas, rumores y resistencia, algo nuevo había comenzado a nacer.

No solo una vida.

Una verdad imposible de enterrar.

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Annyely
gracias a mis lectores por su apoyo, saludos y espero que sigan apoyan mis obras 🥰
Yudiela Arboleda: pues es una historia única pero le hizo falta el pasado de ambos mmmmm también ellos no trabajan? de que viven ? los niños van a la escuela? no tuvo controles prenatales ? cael atendió los 3 partos ? ninguno tenía familia amigos personas que se preocuparan por ellos? se amaron mucho eso me queda clarito hubo muchas repeticiones eso lo hubieras utilizado para aclarar estás dudas por qué jugaban tan mal a Ariel por qué le hicieron tanto daño quien era kael es obvio que estaban destinados pero necesitábamos un contexto de por qué llegaron hasta este punto hablar hacerca de cada uno y su pasado y esas reencarnaciones
total 2 replies
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