Stellan Von Krause, fue el villano en una historia romántica, pero, también fue el príncipe heredero, aquel que se ganó su puesto siendo el héroe del imperio, aquel que desde joven lucho en las guerras para proteger su imperio, solo para finalmente morir en manos del "protagonista ", porque amo tontamente a una mujer que nunca supo apreciar su amor. Pero ahora, el rey de las sombras ha renacido en su cuerpo, y a ahora, lo que menos le importa es el amor de esa mujer, lo único que desea es mantener su puesto de príncipe heredero y aplastar a quien se interponga en su camino.
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Capitulo 18.
Dafne estaba feliz porque su hijo estaba en el palacio, pero, la presencia de Agnes no era de su agrado. Pero, tenía que soportarlo por su hijo. Los tres caminan rumbo al salón del emperador para poder saludarlo, pero, justo antes de llegar, Stellan sale del estudio de su madre encontrándose con ellos. Dafne se detiene y saluda a Stellan con una reverencia y Harry, sonríe tratando de ser amable.
—ha pasado tiempo hermano. Felicidades por la victoria contra los rebeldes.—
—alguien tenía que hacerlo, ya que, su majestad el Emperador no tiene en quien más confiar.— responde el azabache.
Al escuchar esto, Dafne sabe que intenta decir el príncipe, pero no puede quejarse ante él. Harry también ha sentido esa hostilidad de parte de Stellan.
—es verdad.— responde y atrae a Agnes.— mira, hermano, ella es Agnes Olsen, mi esposa.
—es un gusto finalmente conocerte cuñado.— hace una reverencia algo torpe.
—¿cuñado?, ¿quien te ha dado el derecho de llamarme así?— mira a Harry.— deberías asegurarte que tu esposa aprenda modales antes de traerla ante mi.
La voz de Stellan sonaba severa y molesta, lo que hizo a Agnes escogerse de hombros. Dafne dirige su mirada molesta a la joven rubia.
—y-yo...no...
—hermano, no seas tan severo, ella no quiso ofenderte, solo estaba emocionada por conocerte.— intenta mediar Harry.
—si tú también actúas con esa falta de respeto, no me sorprende que tu esposa sea tan ignorante, una plebeya tiene mejores modales.— responde Stellan.
—disculpe este inconveniente su alteza.— interviene Dafne.— yo me ocuparé de reprenderlos y enseñarles mejor.
—espero que así sea. Marqués Roman, no lo olvide, soy su alteza, para usted.— advierte.
Dicho esto Stellan sigue su camino. Mientras que Agnes se agarra del brazo de Harry.
—no entiendo porque su enojo...¿que fue lo que dije mal?— pregunta casi sollozando.
—a su alteza no le puedes simplemente llamar cuñado, es el príncipe heredero y tu estas muy por debajo de él, ¿que en tu casa no te enseñaron?— la regaña Dafne.
—madre por favor, no seas así, solo se equivocó. Stellan también esta siendo demasiado exagerado.— reclama Harry.
—¿y crees que no lo sé?, pero no olvides que tiene el favor del emperador, si le faltas al respeto nuestra familia será destruida por él.— le responde molesta.
Pero, para ya no seguir discutiendo, solo le advierte a Harry no mencionar nada de lo sucedido al emperador y le pide a Agnes que no hable a menos que se le ordene por el emperador. Dicho esto, Dafne se dio prisa para entrar al salón.
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Dentro, la emperatriz estaba presente, bebiendo el té con el emperador. Dafne los saluda con una reverencia y menciona que Harry había llegado al palacio por la próxima fiesta de cumpleaños del emperador.
—ha pasado mucho tiempo marqués Roman, espero el marquesado siga prosperando.— comenta el emperador.
—gracias majestad. Y aprovechando mi visita, quiero presentar a mi esposa, Agnes Olsen de Roman.— señala a Agnes.
— saludos sus majestades, es un honor conocerlos, y me hubiese gustado que asistieran a la boda.— comenta Agnes.
—fue una celebración fuera de la capital, nos fue imposible asistir.— responde el emperador.
La emperatriz por su parte, no dijo nada, pero si miro a la joven con obvió desprecio, porque, puede parecer inocente con esa mirada dulce, pero, el hecho de haberse metido con un hombre comprometido, dice mucho de ella.
—lo comprendemos majestad, y agradezco por el regalo que envió.— Harry hace una leve reverencia.
Agnes también estaba por decir algo, pero, la concubina la detiene. Y sin más que decir, los tres se retiran de la sala.
Ya en la residencia de Dafne, esta expresa lo decepcionada que esta con Harry por traer a Agnes sin que esta, tenga el más mínimo cuidado a la hora de hablar.
—madre, por favor, sabes que ella ha crecido lejos de las rutinas de la corte.— la defiende.
—y precisamente por eso no debiste traerla.— mira a Agnes.— y tú, al menos ten la decencia de aprender algo de modales...¿llamar cuñado al príncipe heredero?
—y-yo lo siento...no sabía...
—y si no sabías solo debiste saludar como todos lo hacen, ¿que no creciste con los cerdos?, no sabes de un simple saludo.— grita furiosa.
Agnes se encoge de hombros ante los gritos de la mujer.
—madre, basta, no es para que la trates así. Yo me encargo de enseñarle los protocolos del palacio.— intenta mediar Harry.
—espero que así sea, de lo contrario, prepárate para verla perder la lengua.— le advierte.
Conociendo al príncipe heredero, no sería raro que este recurriera a algo así si se siente ofendido por esa joven.
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Stellan por su parte, disfruta de una linda tarde en el jardín bebiendo una copa de vino y disfrutando de un buen filete, eso y más se merece después de todo lo que hizo por el imperio, y lo que le queda por hacer, ya que, esas ratas estaban en el palacio por una razón y muy probablemente ese segundo príncipe de Askel anda planeando algo.
—se ve muy relajado.— Cordelia pasa a sentarse a su lado.— escuche de un pequeño inconveniente con el hijo de la primera concubina.
—si, su esposa es un fastidio y él cree que merece llamarme hermano, que absurdo, esta muy por debajo de mi para merecer ese honor.— responde.
—es verdad, tal vez debería contarle la lengua por tal ofensa.— Cordelia agarra el cuchillo de la carne que estaba en la mesa.
—aun no es el momento, pero le dejaré a la concubina a usted si así lo desea.— promete.
—cualquiera esta bien.— mientras pueda divertirse.
Stellan muestra una sonrisa maliciosa, le encanta que Cordelia le siga en sus planes.
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